Es considerado como uno de los mayores ensayistas del modernismo hispanoamericano. La ciudad de Santa Lucía es custodia del casco de la que fue una hermosa casa quinta, que perteneció a la familia Rodó, en la que pernoctaba en verano, hasta las 9 años de José Enrique. Construida en 1873, tiene la influencia italiana de las villas renacentistas, aún con un precioso jardín arbolado, virtudes que son resaltadas por quienes año a año la visitan.
Recordando los 100 años de su partida, se realizó un concierto literario en el Centro Cultural y Museo José E Rodó, a cargo del Coro «Por la Alegría de Cantar», quienes además integran un taller literario en Ciudad de la Costa. Rescataron el pensamiento de Rodó y de otros autores uruguayos. Se mencionó además, la posibilidad de crear también aquí un Club del Libro como el existente en Ciudad de la Costa, que tan buenos resultados brinda.
La profesora Alicia Maddalena, docente y directora del coro, aseguró sentirse muy bien en Santa Lucía y en este centro de cultura, donde ya ha estado en varias oportunidades. En esta oportunidad, y a pesar de una hora temprana en un día hábil, encontró mucha receptividad con un buen marco de público, que resultó ser muy cálido, indicó.
La difusión de la cultura en el departamento es algo muy importante que no debe ignorarse, subrayó. «Por la Alegría de Cantar» es un coro de adultos mayores que pertenece a la Asociación Cristiana Femenina de la Costa de Oro, que tiene su sede en Ginebra, cuya directora les visitó el año pasado, ponderando la labor del grupo. La idea fue la de venir a Santa Lucía para entregar un trabajo de su taller literario, como así cantar aquellas letras clásicas de autores uruguayos para rescatarlos del olvido. Uno de las escogidas fue Himno a Artigas, como la Elegía a Rodó, emocionante al ser entonado por personas mayores que recordaron su época de estudiantes, o música, por ejemplo de Fabini, letras de Benedetti, indicó la profesora. Agregó que estas son piezas de mucho valor, que deberían estar más a menudo en el repertorio de los coros. Es imperdonable que un compositor como Eduardo Fabini, por ejemplo, pueda ir quedando en el olvido. El repertorio musical y de letras uruguayos es muy rico, a partir de los ochenta se vinieron distintas líneas que son muy valiosas, con distintas formas, distinta gente, distintos autores, riquísimos, todos descendientes de diferentes partes del mundo, como somos los uruguayos, pero que nos ha invadido un poco, acotó Maddalena. Recordó que los autores mencionados en este concierto se trabajaron hace muchos años en los colegios y en los liceos. Agrega que sería muy bueno rescatarlos y darle ese valor nacional e internacional que tienen, porque fueron grandes compositores, como el maravilloso músico César Cortina, y otros que están olvidados. La profesora indica que en Uruguay tenemos como un gran debe con la cultura y las artes, porque nos estamos dejando llevar por la vorágine, sin darle la oportunidad a que las generaciones más jóvenes conozcan e interpreten a esos grandes exponentes que han enriquecido la cultura uruguaya.
Maddalena reflexionó una vivencia sobre recitales de cultura, que no suelen ser muy numerosas, y recordó cuando siendo muy joven asistió a un concierto que brindó Atahualpa Yupanki, con solo once asistentes, y recordó cuando este grande dijo no importarle el número de los presentes sino la receptividad que se logre. Agregó que nunca hay que dejar de sembrar la buena semilla.
José Enrique Rodó nació en Montevideo el 15 de julio de 1871, es autor de Ariel en el año 1900, ensayo dirigido a la juventud hispanoamericana, con la intención de prevenirla contra el utilitarismo y su imposición sobre los valores espirituales. Motivos de Proteo (1909), obra de filosofía moral, y de El mirador de Próspero (1914), recopilación de ensayos sobre escritores hispánicos. Otras obras a destacar son: La novela nueva (1897), Liberalismo y jacobinismo (1906) y Nuevos motivos de Proteo (1927). Falleció en Palermo (Sicilia) en 1917
Recordar la desaparición física de este autor nos brinda la oportunidad de revalorizar lo que fue su obra y su capacidad intelectual, a pesar de haberlo sorprendido la muerte a tan temprana edad.
«Sed espectadores atentos allí donde no podáis ser actores», dice una de sus célebres frases de Rodó, que fue obsequiado por el grupo Por la Alegría de Cantar, al término del concierto.

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