No quiro Flores sobre mi tumba… Chico MendesEn junio de 1992, era el encuentro interestatal sobre ambiente, ECO RÍO 92. Traspuse el vestíbulo del Palacio Tiradentes, que había sido sede del Parlamento Nacional antes de trasladarse a Brasilia. Entré en la antesala cuyo contenido era impactante: – pedazos de cuerpos humanos, de brazos, de arcos y flechas emergían de troncos de árboles esparcidos por el suelo. El artista con sus esculturas había logrado trasmitir exactamente la tragedia humana de la desaparición de la vida con la desaparición de la selva. En el encuentro percibí todo lo que eran capaces de trasmitir en 5 minutos, líderes como Helder Cámara y el Dalai Lama. El biólogo T. Lovejoy del I. Tecnológico de Massachussets quien relató que al ver el primer satélite comprendió que el humano se había independizado de los límites del ambiente y afirmó que las medidas que no se tomasen ya, en ese momento, para evitar el calentamiento global, después sería tarde.
Recuerdo también la intervención de un indígena norteamericano que portaba una enorme pluma. Y enumeró desastres ocasionados por el «hombre blanco»: límpidas corrientes de agua convertidas en lodazales contaminados sin peces, de cuya pesca vivían sus antepasados, jóvenes mandados a morir por sus padres y abuelos en guerras que les son ajenas, ciudades contaminadas por humos y ruidos que enferman la vida y remató su intervención alzando la pluma y dijo: «les traigo un mensaje del último águila americana que les manda a decir que se fue tras el búfalo y que si ustedes no recuperan el sentido común, se irán tras ellos en el camino de la desaparición».
Así como desaparecen grupos humanos y sus culturas que viven en y de la selva cuando ésta es destruida, son muertos asesinados sus defensores. Es larga la lista. Son luchadores ambientalistas que se destacaron por la persistencia de su lucha y la claridad de su mensaje.
Estrenamos este año 2017 con el asesinato el 15 de enero del líder histórico mexicano, Isidro Baldenegro, indígena habitante de Sierra Madre, que luchó contra la tala irregular de los montes naturales. Lucha ecologista por la que recibió reconocimientos internacionales. Menos de un año atrás, el 3 de marzo de 2016 fue asesinada Berta Cáceres, líder indígena hondureña, feminista, y activista del medio ambiente. Los últimos años de su vida fue constantemente amenazada de muerte y violencia, ella y su familia. Reconocida internacionalmente por la ONU, la Comisión Interamericana de Defensa de los DDHHs, recomendó al gobierno hondureño que estuviese permanentemente protegida por guardias de seguridad. Cosa que no se cumplió.
Estos asesinatos traen a la memoria a Chico Mendes, criado en zona de Brasil de extrema pobreza, por azar del destino aprendió a leer y escribir. En junio de 1987 recibió el Premio Global 500 de las Naciones Unidas, que fue seguido de otros premios y reconocimientos internacionales, siendo escuchado por congresistas de EEUU y directivos del BID y del Banco Mundial, logrando que los proyectos a financiar fuesen precedidos de estudios de impacto ambiental.
El 22 de diciembre de 1988, en su casa muere por un disparo hecho desde la oscuridad.
Poco antes, el 6 de diciembre de 1988, Chico participó en un seminario sobre Amazonia organizado por la Universidad en San Pablo donde pronuncia un célebre discurso que termina diciendo: «No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva».

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