«Ver para creer» frase popular, significó siempre que los hechos que vemos constituyen una verdad indudable.
Extendimos la creencia en la verdad cuando habían referentes confiables que aparecían como testigos.
Sin embargo en nuestros tiempos, bombardeados por abundantes noticias debemos examinarlas todas con cuidado. Es necesario separar las noticias totalmente falsas, de aquellas que se corresponden a hechos verdaderos comunicados de forma que distorsionan la realidad y quedarnos con aquellas que juzgamos aceptablemente verdaderas.
En general las noticias son difundidas por mensajeros integrados por complejas tramas, cuyos integrantes, le incorporan su ideología. Los dueños de los canales de difusión, directores de publicación o quienes recogen, seleccionan y emiten los hechos, incorporan su forma de comprender el mundo.
Como antecedente histórico de prensa escrita con noticias publicadas en beneficio personal sin escrúpulo alguno, se encuentra la hoja impresa que publicaba Pietro Aretino en la primera mitad del siglo XVI. Él sembraba sospechas sobre conductas y moralidad de personajes destacados de la época. Se dice que recibía regalos principescos y en moneda, desde alejadas cortes aristocráticas de Italia, Francia y Alemania, para evitar sus ataques a veces en forma de poemas irónicos.
Veamos otra situación.
Una información que tuvo consecuencias negativas en gran cantidad de niños, fue aceptada como verdadera durante más de diez años. Se trató del médico e investigador británico Andrew J. Wakefield, quien en 1998 publicó en una prestigiosa revista médica de Inglaterra, sus experimentos que demostraban relación entre la vacuna triple vírica, el autismo y ciertas enfermedades intestinales.
A lo largo de más de diez años, investigadores de diversas especialidades pusieron en duda las afirmaciones de Wakefield e incluso sus afirmaciones se vincularon con un estudio de abogados que financiaba sus actividades y que aspiraba a realizar demandas millonarias contra la industria farmacéutica.
Investigado por el Consejo Médico General del Reino Unido, en enero de 2010 dio por probadas 32 acusaciones, entre ellas cuatro de fraude y doce de abuso de niños con autismo con exámenes invasivos e innecesarios.
La revista (The Lancet) se retractó enseguida de lo sostenido en el artículo publicado en 1998 y señaló que muchos datos del artículo eran falsos.
Wakerfield fue excluido del registro médico y se le retiró la autorización para ejercer la medicina en el Reino Unido. Se consideró que la publicación del año 1998 causó alarma y se registró un descenso en los índices de vacunación en EEUU, Reino Unido e Irlanda. Ello dio lugar a un aumento de enfermos de sarampión y paperas, con casos graves y mortales.
Otro caso de falsa verdad ocurrió en el año 2016 en una ciudad de unos 40.000 habitantes, de la República de Macedonia. Cientos de jóvenes crearon numerosos sitios falsos en las redes, sobre todo en FB.
Se les pagaron salarios muy por encima del promedio en la región, para que inundasen las redes sociales de EEUU con alabanzas a Donald Trump y difamando a la candidata demócrata Hillary Clinton. Los denunciantes de esos hechos consideraron que influyeron decisivamente en el resultado de las elecciones presidenciales de EEUU.
Son ejemplo de noticias que funcionaron como verdaderas hasta que se demostró su falsedad.

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