La semana pasada, dejó un luto mundial tras el atentado en Barcelona del que resultó más de una docena de fallecidos y un centenar de heridos. El grupo yihadista Estado Islámico (EI), reivindicó dos atentados ocurridos con horas de diferencias y con resultados nefastos para España, Europa y el mundo.a
Un dato llamativo es que los presuntos terroristas, autores de la masacre, e involucrados en ella, tienen un rango de edad de entre 17 y 34 años. Estamos hablando que, adolescentes en el inicio de su vida como mayores y mayores en el inicio de la vida de adultos, deciden tomar la decisión más radical, esa que no tiene vuelta, detrás de lo que, en sus entrañas califican como ideal, pero que a nivel humano se ve como locura, desquicio, falta de rumbo, ausencia de valores, sentimientos, empatía y todo aquello que nos caracteriza como personas.
Todos los que habitamos el planeta somos iguales, todos tenemos aspiraciones desde el lugar que ocupemos. Algunos deciden estudiar, trabajar y formar una familia. Y entre esas tres algunos eligen dos, otros una sola y otros, ninguna.
Optan por el camino del atajo, ese de encontrar las cosas de forma rápida y sin esfuerzo. Y lejos del ánimo está en comparar el terrorismo que tanto dolor causa desde tiempos inmemoriales, con la situación de nuestro país.
Uruguay sigue estando libre de este tipo de hechos tan desgraciados, pero eso no significa que esté totalmente a salvo de que algún día pueda ocurrir. Y esto que puede parecer un disparate, si lo dice un ciudadano común, cobra mayor relevancia -y por qué no admitir que genera escalofríos-, cuando el propio Jefe de la Policía Nacional, el Inspector Mario Layera, declara ante los periodistas, que Uruguay está «preparado» y «consciente» para enfrentar un hipotético atentado como el sucedido en Barcelona. El jerarca agregó que el cuerpo chequea de continuo la información que llega en este sentido.
«Esperemos que no ocurra un atentado terrorista, pero estamos preparados y conscientes ante este tipo de situaciones». La policía uruguaya «tiene un despliegue nuevo», así como un novedoso «análisis de la situación y de las amenazas», de acuerdo a lo editado por la agencia de noticias EFE.
Entonces por un lado estamos inquietos porque las propias autoridades admiten que nadie está libre. Que esto le puede suceder a cualquiera. Por otro, necesitamos creer que estamos preparados para dar evitar, advertir o en todo caso repeler una situación de este estilo que, seguramente, cambia todos los paradigmas que se puedan tener sobre el funcionamiento de un país con sus comunidades, ciudades, rutinas y características.
Es necesario que Uruguay se inserte en el mundo a todo nivel, con todo lo que eso significa. Incluso, el tener que estar atentos ante la eventualidad de ser blancos de ataques de aquellos que parecen no tener nada que perder, y que están dispuestos a dejar su vida, por un causa que posiblemente no alcancemos nunca a entender.
Uruguay condenó enérgicamente los ataques. Eso es lo que se espera de un país que se dice y ejercita la democracia cada día: que rechace enérgicamente TODOS los ataques a la libertad de los humanos de bien. Que se enarbole y embandere con el derecho de los ciudadanos y no que haga la vista gorda ante otros atentados a la libertad y democracia que en América Latina hoy llora. Venezuela duele, duele su pueblo, duele su dolor. Y en el pueblo uruguayo, también se sufre por esos hermanos que pasan por horas tan crueles. Toda la fuerza para que puedan pasar estos momentos crudos.
La democracia debería ser inviolable y respetada en todo el mundo. Qué dolor que haya tantos que no lo entiendan.

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