Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de EL Pueblo: cuentan sobre Bartolomé Mitre que el hermano de Juan Manuel de Rosas se lo devolvió a Don Ambrosio diciéndole: “aquí le devuelvo a este caballerito, que no sirve ni servirá para nada, porque cuando encuentra una sombrilla se baja del caballo y se pone a leer”.+
Ahora no me conoces
damas

Ahora no me conoces de la edición anterior:
Figari, Juana de Ibarbourou y Cúneo (José Pepe Torres)
Omar Adi
BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.

Victoriano Justo Pérez.
Disparos de todo tamaño y gusto.
Es aconsejable cerrar los ojos al pasar por Rivera 373 (o 370, se me desenfoca el
lente).
Podés suponer que relampaguea. Pero es el fogonazo de magnesio de don
Victoriano que te puede aturdir.
No saldrás en ninguna foto. Tal vez sólo puedas notar que algo te resplandece
un poquito, lo que ya es mucho.
Españolazo, Victoriano comenzó en el Hotel Oriental a trabajar en su arte. Fue
testigo de la época romántica de una Santa Lucía que remedaba la Belle Epoque
europea y que ya en nuestros años mozos sólo mantenía lo romántico en las
novelas de Corín Tellado que leían las viejas.
Fotografió Victoriano todo lo que vivía el pueblo: las fiestas en las mansiones
señoriales, el paso de las tropas blancas en 1897, los picnics de la sociedad, los
casamientos, los bautismos, los gauchos a caballo a veces de señorial estirpe en
el escenario armado en el fondo de su llamada Galería del Pueblo, los angelitos
inmortalizados fotografiando cadáver y ataúd en otra parte del fondo.
Victoriano vio lo que fuimos. Disparó para quedarse
Rosina More
La poesía caerá de la lapicera. La frases
Entreveradas, se dará unas contra otras.Las
palabras desesperadas intentarán encontrarse.
Los puntos, las comas saldrán a
a jugar con el pasto.
mientras ella con su renguera hará un bastón
con el abecediario y saldrá rumbo al
horionte.
Rodolfo Torres

El lunes.
Se bajó en la última parada del autobús.
Con paso tranquilo y una valija de cartón marrón, caminó hacia un cercano
hotel donde al entrar, su propietario lo saludó con palabras de viejas cortesías y
le dió la misma llave de cada primer lunes de mes.
Cuando entró en la misma pieza 25 de siempre, caminó en penumbras con la
seguridad del asiduo cliente hasta prender la lámpara de la mesita de luz…
Puso la valija sobre la colcha morada de la cama, descubrió las almohadas,
colocó los cigarrillos , fósforos, un anillo y la billetera sobre la mesa de luz , la
ropa que se fue sacando y doblando con prolijidad en una silla cercana y luego
casi ritualmente, comenzó a abrir la valija de donde extrajo a Elvira y un
inflador de pie.
La noche del primer lunes de cada mes empezaba a suceder.
ç
Daniel Gallo
Mis ojos claros
Mis ojos ya no se elogian
era hora,
Debían aceptarlo, no había
necesidad alguna,
Nada de adular
era sumamente evitable e injusto,
por fortuna la sazón llega y los

hace mejor.
Incomprensible, por qué el aborozo?
su color nunca debió importarles,
jamás
su narcisimo fue causa sin lógica
cierta,
sólo el alma, puede atribuirse
belleza,
en un acto arrojado, denotaron
nobleza
ahora se observan generosos u
extendidos
reparan en otras partes,
son curiosos, reflexivos,
todo lo puede ver,
la diversidad, mi ser.
ha pasado el tiempo, mi época
y lo que fueron miradas de hito en hito,
se van redescubriendo
es la vanidad, un egoísmo
Agradecido?
ya no se perturban, me reconocen,
inquieren,
intiman y lo entienden,
no son reflejos de nada
sólo el alma puede atribuirse
belleza
mis ojos claros congenian
ven los que yo
de ahí el haberlos convencido
Yo, y mi viejo y cansado espejo.
Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa
Segunda Parte (Última entrega)

Y bien, estimados lectores, hemos llegado al final de la serie “
La obra de Zitarrosa ”, ( en realidad una aproximación a esa impresionante obra
), que pretendió abarcar algunos aspectos poco conocidos de este referente de la
canción folklórica y popular de América Latina. Así, transitamos primero por
poesías de grandes escritores musicalizadas por Zitarrosa, y luego por poesías
de éste, musicalizadas por otros compositores.
Lo expresado anteriormente, deja en claro la versatilidad de
Zitarrosa para la poesía y para la melodía, aún cuando una de estas partes, no le
perteneciera. Pero además, esa enorme doble virtud, se pone de manifiesto, de
manera superior, cuando el mismo aborda los dos caminos a la vez: Alfredo
Zitarrosa compuso la letra y la música de 75 (setenta y cinco) canciones a lo
largo de su carrera artística.-
Este artículo de cierre, está compuesto por una genial visión de
Eduardo Galeano sobre El Maestro, por la bibliografía que sostuvo las entregas
semanales, y por dos visiones del propio Zitarrosa, una sobre la vida y otra sobre
el canto, que, lo definen claramente.-
“ Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo JUCECA,subió con
él hasta los Portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites. Y cuando
volvió,nos contó lo que había escuchado.
San Pedro preguntó nombre, edad, oficio.
Cantor, dijo Alfredo.
El portero quiso saber: cantor de qué.
- Milongas, dijo Alfredo.
San Pedro no conocía. Le picó la curiosidad y mandó: Cante.
Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien. San Pedro quería que aquello
no acabara nunca. La voz de Alfredo
que tanto había hecho vibrar los suelos,
estaba haciendo vibrar los cielos.
Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja.
Y esa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios. ”
Eduardo Galeano
Bibliografía
La bibliografía que se detalla a continuación, es la utilizada para la elaboración
de los 29 artículos que se publicaron entre el 27 de enero y el día de hoy, de
2021.
1.- Dicen los cantores…Guillermo Pallegrino, Editorial Planeta, Uruguay, 2010.
2.- Poesía y mito. Alfredo Zitarrosa. Mónica Salinas, Editorial Planeta/Seix
Barral, Uruguay, 2006.
3.-Alfredo Zitarrosa. La Biografía. Guillermo Pellegrino. Editorial Estuario,
Uruguay, 2016.
4.- …y yo salí cantor. Alfredo Zitarrosa. Julio César Corrales y Carlos Castillos.
Impresora Atlántica, Uruguay, 1999.
5.- Zitarrosa. Apuntes para una biografía. Daniel Mañana. Rumbo Editorial,
Uruguay.
6.- Zitarrosa. Su historia “casi” oficial. Eduardo Erro. Arca Editorial, Uruguay.
7.- Zitarrosa. Cantar en uruguayo. Enrique Estrázulas. Ediciones de la Banda
Oriental, 1984, Uruguay.
8.- Por si el recuerdo. Doce cuentos. Alfredo Zitarrosa. Ediciones de la Banda
Oriental – Archivo Zitarrosa, 2002, Uruguay.
9.- Canto Popular. Historia y referentes. Hamid Nazabay, Ediciones Cruz del
Sur, 2013, Uruguay.
10.- Catálogo Biográfico de Autores Uruguayos, AGADU, Uruguay, 2000.
11.- Canto popular uruguayo. Aquiles Fabregat y Antonio Dabezies. Ediciones El
Juglar, 1983, Argentina.
El “Flaco”, sobre la vida:
El amor es donación, gratitud y perdón,
confianza y respeto, abnegación, humildad y franqueza
es también una actitud general
frente a la vida y la creación,
admiración y ternura por lo que crece
lo que luce y alumbra
aún por lo que muere, con dignidad y sin miedo.
Malo cuando se convierte en costumbre
o necesidad de agradar.
Jamás representa un hábito
sino que es casi un estado de materia viva,
común a todos los seres; una aptitud del cuerpo
que convierte su propia linfa o sangre,
o savia, en energía útil para el otro
aún para muchos otros necesaria,
insustituible por cualquier otro alimento del cuerpo.
El amor es la base material
del concepto humano de eternidad,
que muchas veces se traduce en actos de amor
verdaderamente abstractos
como el arte o la ciencia pura.
(“Publicado en “…y yo salí cantor”, de Julio Corrales y Carlos Castillos,
Impresora Atlántica, 1999, pág. 15.)
El “Flaco”, sobre el canto:
…
Por sanar de una herida
He gastado mi vida
Pero igual la viví
Y he llegado hasta aquí.
Por morir, por vivir,
Porque la muerte es más fuerte que yo
Canté y viví en cada copla
Sangrada, querida, cantada
Nacida y me fui…
“Pájaro rival”, parte II. Milonga con letra de Alfredo Zitarrosa y música de
Héctor Numa Moraes.) “Pájaro rival” está ubicada en el cuarto surco del Lado A
del LP “ Sobre pájaros y almas ”, editado de manera póstuma, por el Sello
Orfeo, en Uruguay en 1989.
¡ Salú, Flaco !
Daniel Da Rosa

la palabra áspera
la otra fresca
aquella como pan caliente
la del moño a lunares
la palabra con las rodillas gordas
la espléndida de carozo rojo
palabras de tomillo y cedrón
las ciegas y las perfumadas
de aceites egipcios
las que fueron párpados
agujeros negros
sillas vacías horas muertas
todas ellas se reunieron
para quemarse en mis manos.
Ilustraron: Victoriano Pérez, Rodolfo Torres, s/d. Antoni Miro.
La memoria digital es una memoria ajena, que no vive en nosotros y que, aunque
creamos “tenerla” en el celular o en la tablet, nos despoja de cierta riqueza interior,
achata nuestros pensamientos y el diálogo .LR

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