Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, una especie de Salón de Pasos Perdidos, un lugar que trata de conducirnos a otros sitios con la
esperanza de encontrar en ellos algo más que un baldío encantado.
Ahora no me conoces
El vecino ilustre

Ahora no me conoces edición anterior
Nelson Romero (José Pepe Torres)
Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa
…después de la noche la aurora, crece desde el pie.
( A. Zitarrosa, Crece desde el pie, 1986 )
f) Carlos Bonavita (*)
A José Artigas
Letra: Carlos Bonavita/Música: Alfredo Zitarrosa
Vidalita acordate de José Artigas,
y endulzate la boca, cuando lo digas.
A la huella de un siglo que otros borraron,
mintiendo los martirios del traicionado.
A la huella vieja, vidalitay,
que te estoy buscando,
junto a Lavalleja, vidalitay,
yo quiero oírte andando.
A la huella, primero, de José Artigas,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.
Lararailaira, lararairá,
y sacate el sombrero, cuando lo digas.
Vidalita orientala, lejana y pura,
a la patria cantala sin amargura.
No hay más huella, canejo, que la de Artigas,
y jugate el pellejo, cuando la sigas.
Patria sola y patria, vidalitay,
patria sola y muda,
rompé tu silencio, vidalitay,
vamos en tu ayuda.
En tu ayuda, ¡ay paisanos!, monten caballos;
vamos mano con mano, los uruguayos.
Lararairara, lailararará;
vamos mano con mano, los uruguayos.*
* En una decisión inicialmente no compartida por el coautor, Alfredo Zitarrosa
cambia estos versos, en las ediciones posteriores, por:
“En tu ayuda, ¡ay paisanos!, monten baguales; / vamos mano con mano, los
orientales”
La construcción del tema musical, consta de dos
partes iguales y en cada una de ellas se alternan ritmos de huella – vidalita –
huella. La huella consta de una estrofa de cuatro versos de doce sílabas y la
vidalita consta de una estrofa de cuatro versos, donde los versos uno y tres
contienen diez sílabas y los versos dos y cuatro, seis sílabas.
“ A José Artigas ”, es editada por el Sello Orfeo, en
Uruguay hacia 1968. Se encuentra en el lado A del LP “ Yo sé quien soy ”, de
Alfredo Zitarrosa, apareciendo en el mercado uruguayo entre abril y junio de ese
año, constituyéndose en el tercer LP de la discografía de Zitarrosa.
Carlos Bonavita Espínola ( Breve noticia biográfica )
Nació en Montevideo, el 23 de mayo de 1933. Fue escritor, artista ( actor teatral
y de televisión ) y periodista, activo militante del Gremio de Artistas y del
Partido Comunista. La fecha de secuestro – detención, es el 29 de setiembre de
1976, en Buenos Aires, Argentina. Se le considera víctima de desaparición
forzada.
La carpeta de Monsieur Fourcade
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Onetti ya está instalado en Madrid. Yo no pude encontrar en las zonas de
Margat al supuesto “enano del lugar.” Los habitantes fueron muy parcos en sus
declaraciones y algunos me llegaron a contestar que ni siquiera sabían que
existía esa leyenda. De manera que decidí dejar, por ahora, la búsqueda. Es que
aún ignoro cuál fue la razón que me llevó a esa extraña cruzada. La curiosidad
del gato, posiblemente; la cual no llegó a matarme. Mientras pensaba en estos
avatares en los cuales me había envuelto, me llegó una carta de Silvina
(Ocampo). La carta, escrita a birome, me contaba, entre otros temas, que estaba
por ceder derechos de autor en Italia por su cuento “Las fotografías”; que
también estuvieron interesados en España y Leumann en Argentina. El cuento
lo querían para realizar una película. También me escribió que extrañaba las
visitas que me hacían en la casa de la calle Pecoche y las reuniones literarias en
la casa cercana a la Plaza Las Heras, en Buenos Aires. Me propuso encontrarnos
en la confitería de siempre, en la Recoleta, cuando volviera a Buenos Aires. Y
como siempre, terminaba su carta, con afectuosas palabras y su peculiar firma:
“Silvina O”
Stefano Dicciani
Viernes
La carne se desprende de los huesos
La sangre nos ahoga a borbotones
Se desprende la piel
Salpica el dolor a todos por igual
Se muerden los dientes a sí mismos
Las pupilas son un grano de sal
en el cielo infinito de dolor
y se dilatan tragándose toda la injusticia
Todo se va por la mirada amante
Todo se pierde y se renueva
en el baño universal de sangre
bautismo de fuego
Dolor eterno
Pasión que nos redime.
El Maestro Enrique Ilera
El reloj de la iglesia
El relojero quiso consultar la hora para saber si ya era tiempo de ir
cerrando el local o todavía tener que esperar el tañido de la campana de la torre
d ela iglesia, que sonaba a cualquier cosa, a destiempo y confundiendo aún más
a los convalecientes del Hospital de Alienados Dt. Coro Fodín, de tal forma que
se ponía a barrer las camas cuando era medianoche y matar mosquitos a
botellazos a cualquier hora.
Y todo porque el cura se había ido de vacaciones, dejando al verdulero d
ela esquina encargado de hacer sonar el artefacto eclesiástico, a la hora que se le
antojase a su reloj pulsera comprado de ocasión.
Cabe destacar que el relojero se había visto obligado a vender todos sus
relojes y que ahora solo le quedaban algunas mallas de mala muerte y un
pajarito para reloj cucú.
Al fin la campanita se hizo escuchar. De seguro que el verdulero había
regresado del boliche y se dignó a dar la hora antes de quitarse de encima las
telas de araña.
La campana de la torre de la iglesia sonó catorce veces y como ya estaba
algo oscuro el relojero dedujo que ya era hora de cerrar el local.
Pero se equivocaba, porque el suplente del cura había estado de libaciones
y eran las cuatro de la mañana.
Tomando solo por esta vez la conciencia de su negligencia, el sonador
volvió a las alturas y anunció entonces a viva voz y a todo rabo Corto, la hora
correcta que el tiempo señalaba.
Rabo Corto descansaba en paz.
Leticia Terán
Las palabras se han quedado en mi cabeza
durante varios inviernos.
Como esperando latentes.
Respirando suave.
Existe algo que no puede ser traicionado
ni aún en lo que se cree más interno.
Ni aún en las tercas costumbres infieles.
Ni aún en la negación.
El olvido no puede distraerlo.
El desamor no puede alimentarlo.
Mientras tanto da trabajo tomar la bocanada
de aire nuevo.
Saber que uno ha seguido vivo.
Cuando se cumplen diez
se cree que el día nunca se acaba.
Que el mundo es pequeño.
Que todo puede ser tocado
al estirar los brazos.
Cuando se tiene veinte
ya no se ve tan nítido.
Cualquier bandera es buena
siempre y cuando arrope ideas libertarias
y fuerzas desbocadas.
Se quiere todo. O nada.
Cuando llegan los treinta
se asume la emergente consistencia
de estar de a pie y cargando. Buceas.
Si estas acompañado
envidias al que habita en soledad sus horas.
Si estás único en tus pequeños espacios de este mundo,
miras las manadas con anhelo.
Cuando los cuarenta ya aparentan ser una realidad
se empieza a conocer la esencia
detrás del resplandor y del martirio.
Todo se vuelve propio
y lleno de sentido.
Entonces
hay una cercanía.
Alfredo Gomez
Letras en camiseta
La pesca
Aquel extraño sueño comenzaba a invadirlo después de las tres horas de ruta,
desde hacía unas semanas. Trató de combatirlo con café y cigarrillos. Al
principio funcionó, pero pronto tuvo que recurrir a anfetaminas y con el tiempo
fueron más y más las que necesitó para mantenerse despierto. Dieciséis ruedas
bajo el volante y una carga inestable a la espalda. García pensó que ya estaba
demasiado viejo para esto. Mejor jubilarse y dedicarse a pescar bagres y
tarariras en el Yi. Imagina el tirón en la caña, y la fuerza de un pez luchando en
el anzuelo. Se afirma resistiendo con todas sus fuerzas para no ser arrastrado.
"-Está vivo, me está agarrando la mano, ayúdenme a sacarlo! Es García, se debe
haber quedado dormido.
Ilustraron: Rodolfo Torres, P.Amorin
Al fin y al cabo, si fuera todo cosa del argumento ¿en qué quedarían el Quijote,
los relatos de Poe o Rayuela? APR

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