Pablo López
Esta fue la simple pero sabia afirmación del empresario de servicio de
fiestas.
Nuestro diálogo con el referente de Santa Lucia Solidario, grupo que la
comunidad reconoce por su labor humanitaria y social, es con ese
trabajador, emprendedor, que hace más de 25 años trabaja en el sector
gastronómico. Desde niño conoce el oficio que lo llevó a formar la empresa
familiar SanCon Fiestas, cuyos servicios son reconocidos por su calidad en
varios departamentos.
– Pasó un año desde que el mundo se paralizó y se tuvo que comenzar a
delinear otra forma de vida.
Fue un antes y un después en todo. El 14 de marzo del año pasado
estábamos a dos horas de comenzar un evento en San José cuando nos llegó
el aviso que tenía que suspenderse. En ese momento todos pensábamos que
sería un mes, mes y medio, después llegó julio y dijimos, arrancaremos en
primavera, cuando comienza a cambiar el clima, siguió postergándose.
Decíamos que en diciembre íbamos a estar trabajando de vuelta, pero fue
cuando todo se complicó porque empezaron a aparecer muchos casos
positivos. Cuando se empieza a ver una lucecita de esperanza, el Covid
vuelve a recrudecer, a más de un año de su llegada y estamos cien veces
peor de lo que estábamos el año pasado.
-De cara a esta pandemia y a esta nueva realidad, los servicios de fiestas
han tenido que prepararse con una serie de protocolos bien diferentes a lo
que conocíamos.
Nosotros estuvimos cuatro meses absolutamente parados, fue cuando
empezamos a tener reuniones con la gente de higiene de la Intendencia de
Canelones. Nosotros, que trabajamos con nuestro servicio en otros
departamentos, destacamos que hay intendencias que no han actuado de la
misma manera que la de Canelones, donde reconocemos que siempre se
dispusieron a colaborar, sobre todo con los salones de fiestas, sector
mucho más afectado que el nuestro. Después, pudimos empezar a hacer
pedidos para algún festejo en casas de familia y luego alguna fiesta de
cuatro horas, trabajando con el protocolo autorizado por el MSP. Pero
realmente nos cambió toda la manera de servir que teníamos antes, ahora se
sirve todo individual, se presenta todo individual para cada comensal, no se
comparte más como se hacía antes, que se ponía en el centro de la mesa y
nos servíamos todos, al menos de esa manera trabajamos nosotros.
-Además, que la situación es muy dinámica por el asunto de la movilidad
que pueda o no permitirse.
Claro, eso puede cambiar en cualquier momento y en primer lugar está la
responsabilidad de todos. Por ahora están autorizados eventos de cuatro
horas, se toma la fiebre al ingreso, se hace la trazabilidad de todas las
personas. Se permite un máximo de 60 a 70 personas en un espacio
cerrado, puede llegar hasta 100 en espacios abiertos. En Canelones, para el
rubro eventos se tiene que terminar a las 24.00 horas.
Todo es muy dinámico, hay que actuar siempre actualizado con los
protocolos que se van implementando, somos muy respetuosos de todo.
En mayo del año pasado, asistimos a un seminario online, que se hizo en
Argentina sobre protocolo de actuación para gastronómicos durante el
Covid-19. Recuerdo que había participantes de Calafate, de Buenos Aires,
que pronosticaban que hasta febrero no se iban a poder hacer eventos y yo
pensaba que setiembre octubre acá podríamos empezar, porque estábamos
mucho mejor, con muy pocos casos. Hoy, a más de un año, todavía
estamos parados. En realidad, siempre se aprende mucho en estos
intercambios donde se conocen, por ejemplo, algunos avances de la ciencia,
donde se insiste mucho más en otros detalles sanitarios.
-Hay familias que han tenido que postergar sus fiestas en más de una
oportunidad.
Hay mucha gente que quedó para atrás y decidió reagendar, han tenido que
cambiar hasta tres veces la fecha de su fiesta. Nosotros, lo que hacemos en
SanCon es seguir manteniendo el precio del presupuesto y la plata que
tienen entregada no se pierde. Si por último deciden no hacer el evento, la
plata que tenían ceñada se les devuelve en mercadería. Hay familias que
deciden con lo que ya tenían señado entregar algo más, hacen una torta y
algo más y festejan en la casa el cumpleaños de 15, por ejemplo. Pero la
gente siempre está consultando presupuesto para éste y para el año que
viene también.
– Además, poder cumplir con todos los protocolos exige un gasto más.
Sí, hay salones que ya incluyen el alcohol en gel en las mesas, las personas
encargadas de tomar la temperatura son a cargo del salón, otros solicitan
que los tienen que llevar, eso va a criterio de cada uno.
-¿Este sector de fiestas tuvo alguna exoneración de impuestos?
Hay una asociación que está siempre en contacto con el secretario de la
Presidencia Álvaro Delgado, por estas cosas de nuestro sector.
Algunos han sido beneficiados con aportes patronales, nuestro rubro
servicio de fiestas ha quedado afuera. Nosotros desde marzo del año
pasado estamos pagando BPS y DGI, en los cuatro meses que estuvimos
parados nunca dejamos de pagar; lo bueno es que el gobierno ha subsidiado
el tema de seguro de paro. Los propietarios de los salones para eventos
tuvieron la posibilidad de exonerar la contribución inmobiliaria de este año,
algo importante para ellos, que fueron los más perjudicados porque no
están recaudando nada, es justo. También estuvimos hablando en su
momento por las patentes con el Intendente Yamandú Orsi, pero ese tema
pertenece a Sucive y lo maneja el Congreso de Intendentes.
-Actualmente SanCon viene trabajando a nivel familiar.
Si, pero es muy poco lo que se hace, está todo parado, tenemos cinco
funcionarios en seguro de paro. Es cierto que desde que se empezó a
vacunar se vio un ánimo diferente en la gente que salió nuevamente a
averiguar y contratar servicios, por eso todos tenemos que ser sobre todo
responsables y muy cuidadosos.
Nosotros tenemos muchos años en el rugro de hacer fiestas, hace mucho
que estamos instalados, vamos pudiendo soportar la pandemia pero
tenemos gente conocida, algunos de Santa Lucía, que lamentablemente han
quedado por el camino, decoradores, servicio de catering, por ejemplo,
quienes nos hacían la parte de los moldes de sándwiches. Que le pasen
estas cosas a gente con más edad, personas que conocen el oficio, que
también han invertido, nos duele mucho. Lo que pasa es que nadie se
imaginó que se iba a estar un año parado, y hay gente que tuvo que salir a
pedir auxilio. Es entendible, a uno le puede pasar de quedarse sin trabajo,
tener un mes malo, un mes bueno, pero la pandemia nos bajó a cero a
todos, así estuviéramos allá arriba o allá abajo, esto nos perjudicó a todos.
Hay departamentos como San José, donde no se dejó más hacer eventos. Si
bien hoy está en zona roja ya desde hace tiempo fueron más estrictos. En
Canelones han sido un poco más flexibles, se ha dejado trabajar algo más
cumpliendo, por supuesto, con todos los protocolos.
-Pero en lo que se coincide siempre es que el esfuerzo de cuidarse y
cuidarnos es de todos, para retomar una vida que cambió para siempre.
Es cierto que esta pandemia nos cambió para siempre a todos. La esperanza
es que la gente se cuide, se vacune y eso empiece a hacer efecto en la
sociedad y poder seguir trabajando. Estos cambios, creo que llegaron para
quedarse a los que trabajamos con servicios de fiestas, que desde hace
años servíamos a la gente de una manera y ya no volverá a ser como antes.
Además, la llegada de esta pandemia nos deja como una enseñanza de vida
para prepararse y sobre todo valorar muchas cosas que no valoramos por
nuestro trajín de correr todo el día y puedo hablar con propiedad de lo que
significa porque en diciembre nos pasó en la familia, a mi señora le tocó ser
Covid positivo y tuvimos que adaptarnos. Por suerte todo pasó, pero uno
se da cuenta del verdadero valor de la salud, de la familia, del cuidado para
volver a empezar.
Y.S.

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