Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Fallos del Concurso
Yo me quedo en casa escribiendo,
organizado por La Madriguera Libros.
La convocatoria superó ampliamente las expectativas.
Llegaron cuentos de localidades de todo el país, enriqueciendo la propuesta, mientas que la difícil tarea de la elección de los ganadores estuvo a cargo del Jurado integrado por Lorena Grunullú, Marcia Salvioli, Daniel Da Rosa, Santiago Pereira y Mathias Iguiniz.
Con Uds. los cuentos ganadores , las menciones en la próxima edición
Categoría Adultos:
Ganador: «977» de Dante Carlini
Mención: «Agujeros» de Laura Torres
Categoría Jóvenes:
Ganador: «Cuento Corto» de Mikkel Nielsen
Mención: «¿Qué pasa si elijo? de Mokita
Categoría Niños:
Ganador: «El chisme de como una simple anotación se convierte en una verdadera historia» de Joaquín Alzogaray
Mención: «Por el mejor dulce» de Luciano Umpierrez
El chisme de como una simple anotación se convierte en una verdadera historia
Joaquín Alzogaray
Rafe Bullens corría a todo pulmón por la empedrada calle de San Diego, seguido de Virgil Jackson y Valeria Gulliver, esos dos corrían para atrapar a Rafe pero éste no se dejaba. Más o menos a las dos cuadras una patrulla interceptó a Rafe y éste no tuvo más opción que rendirse.
Si se preguntan quién soy de todos estos, bueno, ehh yo soy… Júpiter Bring, yo soy el que mira todo desde lejos, soy repartidor de multas, pero espero algún día ser un policía de verdad, y como vi Zootopia no pierdo la esperanza
Pero dejemos eso de lado, yo soy el narrador de esta historia, mi historia.
¡En unos días me voy de viaje a México!!! ¿Seguiré con este libro cuando vuelva? ¿o tal vez me lo lleve???
Mmm…, me lo llevaré!!!
Unos tantos días después…
Hola, estoy en México, en la península de Yucatán, para los que se preguntan por qué vine, bueno es por el Templo de Kukulkán
Es enorme, el más grande que haya visto, voy a entrar!!! Nos vemos!!!
Ayuda!!!!, no sé si alguien va a leer esto pero espero que sí y pronto, porque tiene que ayudarnos!!!
Los pongo en contexto: yo estaba tranquilamente paseando por el interior del templo cuando vi un símbolo brillante en medio de una gran oscuridad.
Grité desesperado pero seguía cayendo, pasaron 5, 10, 15 minutos y nada, seguía cayendo. Con más valor del que sentía intenté moverme hacia un lado y al hacer eso caí al suelo inmediatamente. Cuando me levanté me di cuenta de que no me había hecho daño, miré lo que tenía enfrente, era como un volcán que tiraba el aire suficiente como para mantener flotando a una persona, y de colmo no dejaba ver lo que había en realidad en el suelo. Afortunadamente eso fue lo que me salvó, porque fue lo que me ocurrió a mí a 30 centímetros de estrellarme contra el suelo.
Al salir de aquella cámara me encontré a dos mujeres, Flor Hooks y África Miller. La primera tenía ojos color verde esmeralda, una cabellera rubia rizada y una chaqueta roja, en cambio, África llevaba una chaqueta color marrón, unos collares muy extraños, un pelo marrón tirando a negro y unos relucientes ojos color negro intenso. Me dijeron que habían caído por jalar una palanca.
-¿Dónde creen que estamos? -pregunté intrigado.
-Supongo que donde está ubicado el templo, pero mucho más abajo -dedujo África.
Al rato de caminar nos encontramos con Bill Davies. Él tenía unos ojos color rubí (era la primera persona que haya visto que tuviera este color de ojos, lo cual me impresionó). Dijo que había llegado hace un par de días desde California y no había encontrado forma de salir, y así los cuatro decidimos encontrar la salida juntos.
-Cállate!!! -gritó África furiosa.
-Cállate tú!!! -respondí gritando.
Era como la cuarta vez que nos peleábamos en el día y Bill y Flor estaban hartos!!!
Mientras África y yo peleábamos y Bill intentaba hacer fuego, a Flor se le ocurrió una idea.
-Cállense- rujió Flor para hacerse notar a través de los gritos, todos miramos.
-Al fin -dijo ella enojada.
-Chicos, ahora recuerdo que unos días antes de partir para aquí escuché que alguien dijo que la única manera de salir del templo de Kukulkán es encontrando la piedra del México, una antigua piedra color azabache pero que no es normal, es mucho más poderosa y brillante -prosiguió Flor.
-Eso tiene bastante sentido, en el pasado los chamanes utilizaban piedras color azabache para librarse de maldiciones y hechizos -dijo Bill.
Inmediatamente decidimos salir a buscar la piedra. Luego de una hora caminando África nos llama:
-Chicos, chicos, vengan todos, encontré algo -dijo excitada África.
Era un mapa muy antiguo, lleno de polvo y con algo escrito que yo no entendía.
-Es el mapa que nos guiará hacia la piedra!!! -dedujo rápidamente Bill
Cuando lo tuve al fin cerca de mi cara pude verlo claramente, el viejo pergamino marcaba un camino por el que había que seguir para encontrar la piedra.
De inmediato salimos a investigar, todos queríamos salir rápido de allí.
Doblamos a la derecha, a la izquierda, otra vez a la izquierda, parecía que caminábamos en círculos, todo era muy confuso.
-Estoy exhausta, ¿podemos parar? -preguntó Flor.
-Sí. Esto no tiene sentido -rezongó África.
-No creo que sea por aquí -dijo Bill señalando a una puerta que hasta ahora yo no había advertido por lo disfrazada que estaba.
Intentamos abrirla pero no pudimos, estaba atascada.
-¡Miren!- dije señalado a unos símbolos mayas.
. -Fuego, protege, hueso, veinte, agua, sagrada, agarrar, hueso –leyó África.
-Es una clave- dije con aire victorioso.
-El fuego protege el hueso, veinte gotas de agua sagrada nos dejaran agarrar el hueso -proseguí.
-¿Pero de dónde vamos a sacar agua sagrada? -preguntó Flor.
-¿No dice nada más África? -preguntó preocupado Bill.
-Mmm…¡sí!-dijo África señalando a los empolvados símbolos restantes.
-Montaña, pedernal, serpiente.
-La montaña hecha de pedernal es la clave, más específicamente “la serpiente” dibujada sobre ella -dije yo.-El haber estudiado semiología sirvió después de todo -pensé.
Nos dirigimos hacia la montaña que sobresalía de la pared y efectivamente su material era pedernal o por lo menos a simple vista se notaba diferente del resto de la pared, tocamos la diminuta serpiente incrustada en ella, y de pronto toda la montaña se hundió y comenzó a brotar agua.
Vertimos exactamente 20 gotas en un cajón que se abrió repentinamente y la marca del fuego se desvaneció al instante… la puerta se abrió.
La habitación estaba poco iluminada, con solo un destello al otro lado del cuarto. Apenas al dar los primeros pasos todo el piso que teníamos atrás se derrumbó, los cuatro corrimos para salvarnos pero uno no lo logró, Bill.
Nooooo- dijimos los otros tres al unísono.
Luego de lamentarnos, al fin advertimos el objeto luminoso, lo pulsé y al hacerlo éste cayó, se abrió una compuerta que tenía dentro… ¡¡¡la piedra!!!, sin pensarlo ni un momento la tomé. Era muy brillante y tenía un aire poderoso tal como había dicho Flor, además una de las paredes se abrió por la mitad, detrás de ella se encontraba una pequeña sala, mucho más iluminada y empolvada, al entrar la pared se cerró, dejándonos aprisionados.
-Socorro, socorro -gritaba desesperada Flor.
Era inútil, nadie podía oírnos, y aquí estamos… yo soy Júpiter Bring y este parece ser… el final de la historia. Okey, tengo dos noticias, una buena y una mala. Empezaré con la buena: estábamos peleando África y yo porque supuestamente yo gasto mi tiempo escribiendo aquí en vez de ayudar a escapar, cosa que me enojó mucho (siendo que ella duerme demasiado en vez de ayudar), entonces nos dimos cuenta lo mucho que teníamos en común: nuestra disposición de ayudar a la gente, la pasión por la aventura, creer que él te es mejor que el café y muchísimas cosas más, y bueno… nos hicimos buenos amigos. Por otro lado, la mala noticia es que Flor está desesperada por salir de aquí, no duerme, no come, no bebe, todo el tiempo está intentando salir, África me dice que le tiene fobia a los espacios reducidos.
Bueno, según mi reloj ya es bastante tarde me voy a dormir, bye!!!
Al fin ¡¡¡salimos!!! Flor descubrió que lo único que había que hacer era poner el símbolo en el lugar correcto (en el medio del techo), entonces quedaría al descubierto un piso con una cantidad ridícula de símbolos mayas. Intentamos probar saltando solamente sobre los que nos habíamos topado antes y ¡funcionó!
Fue en ese momento que entramos por la vieja puerta que se había abierto al resolver el anterior acertijo. Hola, soy África Miller y yo voy a ser la que les termine de contar esta historia, debido a que Júpiter, eh…bueno ya hablaremos de él más tarde, comencemos:
Al entrar por la puerta lo primero que yo advertí fue lo mucho que brillaba esa habitación, era como si… estuviera llena de oro, y así era, en el medio de todo ese oro se encontraba un hombre, un hombre con una larga barba blanca, unos ojos azules como el cielo y una chaqueta de explorador. Detrás de él se encontraba, no, no podía ser, yo lo había visto caer…detrás de aquel hombre estaba Bill.
-¿Por qué tardaron tanto? -dijo el señor de la barba.
-Les dejé el mapa, le dije a la chica que la forma de salir era la piedra, no los podría haber ayudado más -dijo el señor.
-Usted no me dijo nada -se defendió Flor.
-A no, ¿entonces donde lo escuchaste? -respondió.
Esto dejó dudando a Flor por lo cual no respondió.
-Cállate -dije furiosa a Mason.
-Sí, quién te crees para hablarle así -sentenció Júpiter.
El viejo rió a carcajadas y luego dijo:
-Yo soy Mason Smith, el que los trajo aquí, el que empujó al chico -dijo señalando a Júpiter- y el que se quedará con la piedra azabache. Antes de que pudiera entender a que se refería el viejo, Bill apareció por atrás y le robó la piedra a Júpiter.
Mason nos explicó que Bill era un empleado suyo, nunca había sido nuestro amigo, solo lo había fingido. Luego se dirigió a una piedra gigante con forma humana, de la cual yo no había advertido presencia y le metió la piedra en la boca, y de inmediato los ojos de ésta brillaron tanto que tuve que cerrar los ojos para que no me dejase ciega, la piedra se movió y Mason le dijo que cargara contra nosotros, y eso fue justo lo que hizo. Yo caí junto a una columna, no podía ver donde estaban Júpiter y Flor, lo cual me preocupaba pero no podía dejar que esa cosa me atacara, así que me lancé a la carga y en el camino me encontré con Bill, éste me dijo que no fue su intención traicionarnos, que Mason lo había obligado y que había puesto TNT por todo el lugar.
Decidimos que lo mejor sería buscar a los demás y salir de allí.
Cuando estuvimos los cuatro juntos escapamos y a los pocos pasos las paredes se derrumbaron dejando en éstas, grietas enormes de al menos 5 metros, el piso estaba destruido y el techo de alguna forma intacto. Al salir nos dimos cuenta de dos cosas: que Mason probablemente murió sepultado y que de alguna manera toda la parte superior del templo quedó como si no hubiera pasado nada, ¿¡¿se deberá al poder de la piedra?!? Ok, otra vez escribo yo, le dije a África que escribiera para darle un aire de misterio…les explicaré como terminó todo. Flor y Bill se casaron al año de nuestra aventura, a mí me ascendieron a policía-detective y también estoy de novio con África, ¿les gusta el final?, a mí me encanta. ¡¡¡Hasta pronto!!!

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