En la sede de Laureles, desde que comenzó la Emergencia
Sanitaria, prácticamente, los dirigentes y algunos
allegadlos al club elaboran diariamente una merienda que
se le da a niños y padres del barrio que se han quedado
sin trabajo en ese momento tan especial, y los días
sábado y domingo al mediodía un plato de comida
caliente que se elabora en al propia sede con la donación
de comestibles de mucha gente del barrio y otros lugares
del pueblo. Dialogamos con su presidente sobre esta
realidad y sobre un robo que sufrieron, como otra tantas
veces.
Entrevista al Sr. Martín Fernández, presidente del Club
Laureles de Baby Fútbol
# Sábado cerrando semana de turismo, una semana muy
especial o mejor dicho un mes muy especial debido a la
Emergencia Sanitaria. ¿Cómo va llevando esta situación la
gente del Baby fútbol?
// Se ha suspendido toda la actividad, no sólo la nuestra,
esto es a nivel nacional y mundial, realmente, porque la
aglomeración de gente puede complicar aún más la difícil
situación que se está viviendo, han tomado medidas muy
acertadas , indudablemente. Laureles tampoco escapa a
eso, somos personas, hay niños, que son alrededor de
150, con los que se trabaja semanalmente y los fines de
semana, fundamentalmente, por lo tanto también
suspendimos las prácticas.
# Los dirigentes de los clubes están en contacto con los
Neutrales vía WhatsApp o por otras redes sociales, si bien
esto no se sabe cuándo puede terminar, pero para ir
viendo alguna posibilidad de fechas de reinicio.
// Carlos Ramírez, que es nuestro delegado en la Liga,
mantiene contacto con delegados de otros clubes y
dirigentes. Es difícil manejar fechas, por lo menos para
que nos digan cuándo se podría comenzar aunque sea a
practicar. Son más bien contactos de compañerismo para
no perder el vínculo entre todos, por ahora pasa por ahí.
# De todas maneras, ante una necesidad que hay, porque
hay mucha gente sin trabajo u otra se encuentra en el
Seguro de Paro, Laureles desde ese punto de vista no ha
estado ajeno a esa difícil situación, ustedes están
haciendo algo. ¿Qué están haciendo?
// Acá entre niñas y niños que juegan en el club hay
alrededor de 150. Gracias a dios hay muchas ollas
populares en el pueblo, pero donde está Laureles es uno
de los barrios más carenciados, mucha gente que trabaja
por su propia cuenta, por ejemplo leñadores,
changadores, gente que corta césped, y la gente que lo
tiene no quiere que nadie entre a su casa, es lógico,
porque ellos están encerrados, y así de otros rubros,
entonces se le han cerrado las puertas a muchos, en este
momento.
Viendo esta situación, decidimos con los compañeros del
club hacer la olla, porque conocemos la barriada,
conocemos los niños. Lo menos que podíamos hacer era
aportar un nuestro granito de arena para que no le falte
lo básico, como ser un plato de comida el fin de semana,
sábado y domingo.
# ¿En qué consiste la merienda?
// La merienda se está dando todos los días a los niños y
padres del barrio. Del club son muy poquitos los que
vienen. La misma consiste en una taza de leche, a veces
hay bizcochos, rosca, tortas, se le acompaña con algunos
de esos alimentos que donan vecinos también. Recibimos
toda clase de donaciones, no sólo del barrio, todo sirve.
Nosotros cocinamos con lo que tenemos. Ahora está
llegando una persona con una bolsa que trae papas y
otras verduras y otra persona con carne. De eso se trata,
de acuerdo a lo que tengamos vamos haciendo porque
hay cosas que no las podemos tener muchos días, como
la verdura, la aprovechamos en el momento, porque es
todo donaciones y no nos podemos dar el lujo que algo se
eche a perder.
# Mientras ustedes hacen una obra solidaria,
lamentablemente hay otros que escudados en la
oscuridad de la noche entran, los roban y destrozan cosas
del club.
// No escapamos a esa triste realidad que el club viene
viviendo desde hace unos años, porque no es la primera
vez, ya van varias noches que ingresan a la sede, se
llevaron algunas cosas. En el salón grande, como no
pudieron entrar por la puerta que la forzaron
y la rompieron también, dieron la vuelta y entraron por
una ventana que rompieron para ingresar. El club hace
mucho sacrificio para tratar de tener limpio, ordenado,
brindarle aunque sea lo mínimo a los niños, pero resulta
que parte de ese trabajo, en unos minutos algunos lo
echan abajo sin importarles nada, porque fue más el
destrozo que hicieron que lo que se llevaron. Ahora una
puerta que habíamos colocado a principio de año
tenemos que sacarla, arreglarla, hacer rejas con lo todo lo
que ello cuesta, arreglar la ventana.
Cuesta asimilarlo, nos hace sentir muy mal, porque se
hace mucho sacrifico para mantener el club. Es muy
triste, no sabemos quiénes son, pero sí sabemos que son
del barrio, eso nos duele más aun porque saben muy bien
cómo se trabaja acá.

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