Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, qué considera la levedad más como un valor que como defecto.
Ahora no me conoces

El hombre del làtigo.

Ahora no me conoces edición anterior
Club de Bochas ( Susana López)

Historias de Música.

94.7 FM. Emisora del Sur -Lunes a Viernes de 13 a 14 horas.

Conduce: Luis Fernando Iglesias

Omar Adi

Hacéme grande, mamá, que conspiranoico me vuelvo solo.

El coronavirus es una herramienta del miedo para sojuzgar a los pueblos. Siempre ha sido así: los poderosos inventan catástrofes para que el miedo paralice a la gente. El Imperio, la industria farmacéutica, los chinos, me parece que Fagúndez, mi vecino de abajo que tiene cara de facho. Todo está programado para dominarnos. Hay un mundo allí afuera que se confabula en mi contra, que conspira para que yo sea una marioneta manejada por manos sangrientas y pestilentes que orientan mis decisiones. ¿Quién puede dudar que esta pandemia ha sido creada por el Imperio para que el miedo nos paralice y así poder poner en práctica sus tenebrosos designios?

Yo puedo dudar.

¿La peste negra del siglo XV fue también una terrible plaga creada por el Imperio? ¿Tal vez por Roche?

¿La fiebre amarilla que azotó nuestras tierras en el siglo XIX fue asimismo un sangriento designio del Imperio? ¿O de repente de Roemmers?

Me tenés algo cansado con tus ideas conspirativas que no tienen nada de científicas. Agitás brujas en aquelarres que te encanta remover y le envenenás la cabeza a mucha gente o bien desprevenida o bien no demasiado informada o bien propensa a subirse a carros conspirativos que son tan fáciles montar, con perdón. Sustituís a la ciencia por la ideología. Me parece que estás buscando un nicho donde destacarte con tus opiniones tóxicas y así ganar algún dinerillo. Siempre hay nichos para ocupar y dinerillos para obtener.

Pero, amigo, nadie en su sano juicio puede sumarse a tu forma de entender el mundo.

Me equivoqué: no es de entenderlo. Es de deformarlo.

Lo triste es que lo sabés.

Y lo más triste todavía es que no te importa.

El Maestro Enrique Ilera

Las artes mágicas

A este personaje le hubiera gustado que lo llamasen El Mago, pero era más
conocido como El Loco, porque en realidad cumplía con todos los atributos
`para serlo ya que si bien no era malo con nadie resultaba en cambio muy
molesto para todos, con su amplio abanico de posturas en la que una veces
afirmaba poseer determinadas cualidades y muy a menudo cambiaba
completamente lo que él llamaba sus designios, ocasiones estas en las que se
caracterizaba o intentaba parecerse a su eventual personalidad adquirida.
Pero ya hacía mucho tiempo – digamos que demasiado – en que insistía que era
un mago.
Un hechicero capaz de realizar acciones insólitas y lograr mediante sus poderes
mágicos cosas que no estaban al alcance de nadie que no estuviese dotado como
él.
Se le podía encontrar a veces en la plaza principal de Rabo Corto, donde
buscaba compartir un banco con otras personas a fin de tener testigos de sus
poderes esotéricos, cosa que había puesto sobreaviso a los cuidadores de los
paseantes, ya que los que concurrían a ventilarse eran prácticamente en su
totalidad convalecientes del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín y las
anécdotas e historias de este narrador estrafalario ponían en peligro la libertad
condicional de los por ahora absueltos del manicomio.
– ¿Ven esos pájaros?. Les había dicho una vez a unos pensionistas que los
atendían atónitos. – Verán como gracias a mis poderes sobrenaturales los hago
levantar vuelo – Entonces arrojó una piedra a un grupo de gorriones que se
desparasitaban en la tierra y los animalitos volaron en desbandada.
En otra oportunidad que una nubes muy negras se cernían sobre toda la
comarca había afirmado:
-Dentro de muy poco rato haré llorar el cielo – Cuando comenzó a llover
copiosamente todos los convalecientes psiquiátricos quedaron convencidos que
él era realmente un mago y pasaron a endiosarlo conociéndolo con ese
calificativo.
Otro de los lugares en el que se le podía ver era en algún boliche con o sin telas
de arañas en los rincones- eso dependía de los factores estrechamente ligados a
su economía – donde se despachaba varias botellas de cerveza como si fueran
nada.
Y fue en una visita a uno de esos establecimientos donde en una oportunidad
había anunciado

– Vean como puedo fumar sin echar humo- Pero la concurrencia estaba tan ebria
que nadie se dio cuenta que el cigarrillo no había sido encendido. Después
volvió a la plaza, que inmediatamente abandonó para ir a despacharse otra
andanada de cervezas.
Hasta que luego de la sexta o séptima, se bebió el contenido de la última sin
destapar para nada la botella.
Como por arte de magia.

 Eduardo Mollo
 Esposas, parejas , hijos y nietos de
 Los Beatles ( 3 )

 3.- Paul McCartney. James Paul McCartney, nació
 el 18 de junio de 1942. En 2020 cumplirá 78 años y sigue activo.-

 3.1. Primera relación amorosa ( No terminó en matrimonio, y
 duró desde 1959 hasta 1962 ): Dorothy “Dot” Rhone. Nació en
 Inglaterra en 1943. ( Sin más datos ).
 3.1.1.- La pareja no tuvo hijos.-
 3.2.- Segunda relación amorosa ( Tampoco terminó en
 matrimonio, y duró desde 1963 hasta 1968 ): Jane Asher. Nació
 en Inglaterra, el 5 de abril 1946. Tiene actualmente 74 años.-
 3.2.1.- La pareja no tuvo hijos.-

 3.3. Primera esposa: Linda Eastman. ( Linda Louise Eastman,
 luego Lady Linda Louise McCartney ). Nacida el 24 de setiembre
 de 1941 y fallecida el 17 de abril de 1998, a los 56 años.-
 Se casaron el 12 de marzo de 1969.-
 3.3.1. Hijos. Del matrimonio nacieron tres hijos: Mary, nacida el
 28 de agosto de 1969, tiene actualmente 50 años; Stella, de 49,
 nacida el 13 de setiembre de 1971 y James, de 42 , nacido el 12
 de setiembre de 1977.- )
 3.3.2. Nietos. Paul McCartney tiene 8 ( ocho ) nietos: 4 hijos de
 Mary y 4 de Stella. James no tiene hijos.
 Mary: Arthur ( 1999 ) y Elliot ( 2002 ) Donald ( primer matrimonio
 ); y Sam ( 2008 ) y Sid ( 2011 ) Aboud ( segundo matrimonio );
 Stella: Miller ( 2005 ), Bailey ( 2006 ), Becket ( 2008 ), y Reiley (
 2010 ), todos hijos de su único matrimonio, con Alasdhair Willis.
 3.4. Segunda esposa: Heather Mills ( Heather Anne Mills ),
 nacida el 12 de enero de 1968 ( 26 años menor que McCartney ).

 Se casaron el 11 de junio de 2002 y se divorciaron el 16 de
 marzo de 2008.-
 3.4.1.- Hijos. Del matrimonio nació una única hija, llamada

 Beatrice McCartney, nacida el 28 de octubre de 2003, siendo
 actualmente una adolescente de 16 años.-
 3.5. Tercera esposa: Nancy Shevell. Nacida el 9 de octubre de
 1959 en EE.UU. Se casaron el 9 de octubre ( día de cumpleaños
 de Lennon ) de 2011. La pareja continúa unida.-
 3.5.6. La pareja no tuvo hijos.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Joseph Conrad
Nueva búsqueda de empleo
De vuelta en Londres, Conrad se dispuso a buscar trabajo, pero estos
intentos resultaron frustrados: por un lado su experiencia en el Congo no le
traería buenas recomendaciones y por otro había quedado bastante mal de
salud. Por mediación de su amigo Krieger fue internado en el Hospital Alemán
en abril de 1891. Sufría las secuelas de su difícil experiencia africana: disentería,
fiebres y problemas emocionales lo aquejaban. Continuó sus vínculos con
Marguerite Podorowska a través de las cartas. No se sabe si tuvo con ella un
romance o una amistad afectuosa. En este período se encontraba muy
deprimido, con apatía y falta de concentración por lo que es probable que haya
suspendido su trabajo en La locura de Almayer. Contribuían también a este
estado sus malogradas búsquedas de empleo, la inseguridad de sus finanzas y la
incertidumbre acerca de su futuro.
Una vez dado de alta en el Hospital Alemán, su médico personal le
recomendó una “cura de agua” en Suiza. Este tratamiento consistía en la
alternancia de baños fríos y calientes acompañados de una dieta estricta. A
mediados de mayo de 1891 Conrad se trasladó al balneario suizo de Champel-
les-Bains, cercano a Ginebra, para realizarse una terapia hidropática. Contó con
el respaldo de su tío Tadeusz y se alojó en la pensión hotel La Roseraie. Otros
personajes importantes del ámbito literario que concurrieron allí fueron los
franceses Hippolyte Taine (filósofo e historiador) y el escritor Guy de
Maupassant.
El tratamiento produjo un alivio temporal de su depresión y pudo
retomar sus trabajos literarios. De regreso a Londres pasó antes por París donde
visitó nuevamente a Podorowska en su apartamento en dicha ciudad. En su
renovada búsqueda de empleo le ofrecieron un puesto en un vapor que viajaba
de Inglaterra a Níger pero debió rechazarlo por la debilidad de su organismo
para resistir el clima tropical. La situación de sus finanzas se tornó complicada:
había pasado cinco meses sin cobrar y tuvo que recurrir a su amigo Krieger para
pedirle dinero prestado. Finalmente aceptó trabajar en el almacén de Barr,
Moering para desarrollar un nuevo método de registro y reorganizar el sistema
de almacenaje.
En el verano de 1891 participó de unas excursiones al estuario del
Támesis en la yola de su amigo Fountaine Hope donde también viajaban
Edward Gardner, marino y comerciante de carnes y William Brock (contable). 1
En estos paseos Conrad entretuvo a sus amigos con el relato de sus andanzas
por el Congo. En la novela El corazón de las tinieblas el relato de los sucesos

estaría a cargo de Marlow y su audiencia la constituían el capitán, el abogado y
el contable.
Finalmente consiguió trabajo en el Torrens, un clíper muy veloz que
transportaba pasajeros entre Plymouth y el puerto de Adelaida en Australia.
Conocía a su capitán Walter Cope y fue contratado para cubrir una vacante
como primer oficial. Partieron en noviembre de 1891 y llegaron a destino a fines
de febrero de 1892. En el trayecto hizo amistades con algunos pasajeros.
Llegado a puerto tuvo un percance al dirigir una maniobra, tal vez por no estar
con toda su lucidez, como consecuencia de la cual se perdió un ancla y tuvieron
que contratar un buzo para recuperarla. A la vuelta hicieron escalas en Ciudad
del Cabo y en la isla de Santa Elena. Para principios de setiembre de ese año
estaba de regreso en Londres donde se abocó a la preparación de su libro (La
locura de Almayer). Tal vez en su viaje de regreso Conrad encontró tiempo
para releer a Madame Bovary de Flaubert, obra que influiría en su novela.

Ilustraron : H.Cartier – Bresson, La Naciòn, Hoyhistoria.com,

Incluso si nada resultara como esperábamos, eso no cambiaría nada de nuestras esperanzas.
PW

Compartir