Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, La felicidad forma parte de esta trama sólo en su calidad de inalcanzable.
Ahora no me conoces

Dónde estamos?

Ahora no me conoces de la semana anterior
Martínez, Gomez y Martinez (Susana López)

Historias de Música.

94.7 FM. Emisora del Sur -Lunes a Viernes de 13 a 14 horas.

Conduce: Luis Fernando Iglesias

Daniel da Rosa

miré mi sombra y no me reconocí
la prominencia en la espalda pensé
quizás la altura desmesurada
o el hecho de no verme las manos
no huelo a mi mismo
otro perfume
envuelve a esa sombra
que me resulta desconocida
el perfil
es leve como una nube o como una niebla
que se disipa
ni siquiera escucho su voz
para saber si esa sombra que nace de mis pies
es la mía
se alarga en cada esquina bajo los faroles de luz
y empequeñece entre los árboles
su andar es el mío
pero va delante o se cruza a un costado
o se esconde detrás
no oye  cuando lo llamo
sin embargo siento sus pasos
como los míos
y juntos
eso sí
miramos la misma luna

que ahora nos alumbra
el camino.

Edgardo Taranco

Alfredo Gomez
El mismo otro
La primera palabra no llegaba,
entonces me dejé llevar por la corriente,
la orilla era un tablero de ajedrez,
y fui saltando de blanco a negro,
de negro a blanco, como alfil,
como caballo.

Así entendí que eso era el tiempo,
y los fantasmas, recuerdos.
Vi la madeja de seres
que he sido y me habitaban.
la vacuidad de las metas,
las estaciones monótonas,
y los deseos letales.
Entonces volví
a este presente insípido,
volví para ser otro,
pero sigo siendo el mismo.

El Maestro Enrique Ilera
Una interrogativa dimensional

Y siempre igual. Hago lo de todos los días, me angustio por las mismas cosas y
retomo el hilo de mi rutina.

Aunque hoy variaron algo los aconteceres monocordes de mi vida. Sin ningún
mono y sin ninguna cuerda.
Sucede que como acostumbro, llevé a mi perrita hasta el Bosque de los
Afiladores o Donde Crecen los Eucaliptus, con la esperanza también de
encontrar a R.G. convertido en Alienado Evadido.
La perrita volvió a retozar como siempre lo hacía pero es una criatura
neurasténica porque como bien dicen los perros se parecen a sus amos. Pero no
me gusta emplear ese término porque somos simplemente amigos, ella puede
irse cuando quiera aunque no creo que lo haga.
En mi lugar habitual lleno de flores malsanas y pajarracos disfónicos no
encontré a R.G., en cambio me topé con un campamento de gitanos brasileros
que a toda costa me querían vender cacerolas y caña blanca. Pero por suerte no
sé cocinar y si bebo de ese drenaje reviento antes de lo previsto.
También pasaban carros tirados por caballos y mi perrita ladraba sin cesar a los
doblegados cuadrúpedos creyéndolos quizás grandes canes con orejas cortas..
Entonces con el convencimiento que ello amenizaría un poco mi vida insulsa,
desaté al equino y uncí en su lugar a mi perrita, para la cual el vehículo era
demasiado grade.
Pero el verdadero problema fue entrar el caballo a la cucha de la perra. Que era
demasiado chica.

Omar Adi

Dulce y melancólico.

Cuando hace dos años fuimos en tropel a la Noche de la Nostalgia en el viejo “23
de Marzo”, en verdadno estaba Woody Allen.
Pero sí la música y el amor -ciertas formas del amor y la locura.
Sí estaban El Papa, El Charlie, El Bella Vista y Ringo y El Chinguito y tantos
otros tocándonos el alma y nosotros siendo tocados.
Y estaba hasta el Tono.
Estaban los padres y estaban los hijos y los amigos de siempre y estaba la
emoción y los recuerdos y los “¿a qué no sabés quién soy?” cuya respuesta
dificultaba la luz negra y estaba un atisbo de inocencia tardía, de boca abierta,
de confuso reconocimiento, de pasado revivido treinta años después, de mundos
no entendidos del todo y la canchita de Deseret y “Las Calaveras” y los picados
en la calle todos los días.
No sé si estaba la música.
No me importó.
Tal vez porque estaba la infancia y la adolescencia siendo tocadas, estaba la
música de los primeros amores, la del alma, y la melancolía de la lluvia (la
lluvia nunca volvió a ser igual en ninguna otra parte), los partidos de Wanderers
con mandarinas y maníes, el Rossana F.C. (“institución” que cambiaba de
nombre cada vez que perdía y entonces siempre iba invicta).
Y estaban los grititos de estudiante cuando éramos “directivos” de ALAS
(Asociación Liceal Ariel Santalucense) y estaba “Patria Nueva”, prensa

adelantada y final de un pueblo que, quienes nunca habíamos estado enfermos,
suponíamos que agonizaba.
Y estaban los miedos y las pocas certezas y el horizonte chiquito y el querer
cambiar el mundo de alguna manera.
Y estaba Diego, envuelto en una bruma nórdica, y el Fanga y el Revancha y el
Goyo y el Largui y tal vez el Viejo y el Gaucho y Raquel y Arturo y Francois y el
Cacerola y el Canario y Pepe y el Nene y Hugo y Charo y Betty y Virginia y Darío
y el Rancho y Cacho y Patricia y Nair y la flaca López y todos.
Todos allí, abrazados a más sonido que ruido, soplándonos una asquerosa vieja
al decir de Peloduro y gritando sariuán al decir del Divino Roque, juntos
en el pueblo donde se nace y se muere para siempre, tocados por la magia dulce
y melancólica del pasado, volviendo a ser lo que fuimos por una noche.
Y el Tono.
Estaba hasta el Tono

(Cajón de Turco. Pág. 77)

Mirtha Ortíz Perez

Tormenta
Ardientes, ensordecedoras,
como manadas de potros salvajes,
corren en el horizonte gris,
se chocan se funden y disgregan.
Atraídas y perturbadas
marchan a la deriva
en un mar turbulento.
Estremecidas las corta un rayo
de luz zigzagueante,
cálido y perturbador.
Las deshoja
en pétalos plateados
crujientes que caen embravecidos
sobre la tierra calcinada
y sedienta
que con su azote,
se abre como capullos perfumados,
que expande su aroma con placer.

Ilustraron: Pablo Pose Malacrida (fragmento), Mariela Velázquez, Liliana
Porter, s/d, Julieta Quiroz.-

La cuestión es entender la intención de las palabras, esa armonía sin énfasis que

se parece al destino.GS

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