Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, la escritura, el lenguaje, la capacidad de interpretar el mundo desde el centro de la palabra y saber
que el resto, lo que queda, puede hacerse música, volverse silencio.
Ahora no me conoces
dónde estamos?

Ahora no me conoces edición anterior
Alvaro Armando Vasseur (José Pepe Torres)
Historias de Música.
94.7 FM. Emisora del Sur -Lunes a Viernes de 13 a 14 horas.
Conduce: Luis Fernando Iglesias
Eduardo Mollo
De palabras y pentagramas
4.- Eduardo Darnauchans
( Quinta Parte )
5.- Canción para la España obrera( Canción de muchacho, 1973 )
Texto: Líber Falco
Líber Falco: ( 1906 – 1955 ). Escritor y poeta uruguayo.
Cruzados del alba nueva
Son los obreros de España,
Cantando cruzan la Noche
Noche oscura y luna negra.
( Sotana y borrón de frailes).
Cantando cruzan la Historia.
Grito y gemido en el canto,
Que nunca parió una madre
Sin el bautismo del llanto.
Cruzados del alba nueva
Son los obreros de España,
Cantando cruzan la Noche
Noche oscura y luna negra.
( Sotana y borrón de frailes).
En la Noche negra Noche:
Los fusiles proletarios,
Cada fusil un candil
Que empuja a la Noche afuera.
Oh! fusil de proletario
Dos brazos de luz te escoltan,
Y una luz alta en la frente
Señala caminos claros.
Observación: en el poema original de Falco, las palabras noche e historia,
aparecen en mayúsculas.
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Joseph Conrad
Obra literaria
En 1894 escribió su primera novela, La locura de Almayer, que desarrolla su
acción en Borneo, una isla muy grande ubicada en el archipiélago malayo en el
sudeste asiático. Sus personajes se trasladarían después a la novela siguiente,
Un paria de las islas, escrita en 1896. En ese mismo año se publicó, Una
avanzada del progreso, relato muy estimado por su autor y cuya temática fue el
antecedente de El corazón de las tinieblas, su obra más famosa. En 1897
apareció El negro del Narciso, considerada su primera obra maestra. En 1900
surge Los herederos en colaboración con el novelista y editor inglés Ford
Madox Ford con quién también escribiría Romance (1902) y, más adelante La
naturaleza de un crimen que fue publicada en 1923. En 1900 surgieron Tifón y
Lord Jim.
En 1902 se publicó como libro, El corazón de las tinieblas, (anteriormente
había salido en artículos por entrega en una revista británica). En 1904 aparece
Nostromo, considerada como su mejor creación; en 1911, Bajo la mirada de
Occidente, relato sobre la Rusia zarista. Luego vendrían Victoria en 1915 que
relata una travesía por los mares del Sur y La línea de sombra (1917),
considerada como novela autobiográfica.
En 1908 se publicó otra de sus obras, El duelo, con una temática diferente:
sus protagonistas son dos oficiales del ejército de Napoleón I que libran a través
de sucesivos duelos una especie de guerra personal que se interrumpe cuando
ambos rivales tienen que participar en las numerosas batallas que libró el
emperador para luego proseguir inacabadamente. Uno de los protagonistas
estaba dispuesto a aceptar una conciliación pero su rival quería seguir los
combates hasta sus últimas consecuencias.
Esta obra fue llevada al cine en 1977 por el director inglés Ridley Scott con el
título Los duelistas y fue premiada en el Festival de Cannes (Francia) de ese
año.
El corazón de las tinieblas es considerada un clásico de la literatura
universal. Se inspiro en un viaje que realizó al Congo belga en 1890 donde fue
contratado por una compañía belga como capitán de un vapor fluvial en un viaje
en busca de uno de los agentes encargados del tráfico de marfil para la empresa.
Fue una aventura muy traumatizante para Conrad quién a su regreso a
Inglaterra y para recuperar su salud, realizó dos travesías por el estuario del
Támesis en el bergantín Nellie en compañía de sus amigos G.F.W. Hope,
propietario del barco y director de la compañía; W. B. Keen, contable, y T. L.
Jeans, abogado. El libro comienza cuando les cuenta a sus amigos esta
experiencia en el país africano a través de un personaje a quién llama Charlie
Marlow, una especie de alter ego de Conrad.
El escritor, crítico literario y editor inglés Edgard Garnett que, a su vez fue
mentor de Conrad nos explica aspectos salientes de esta obra:
“El arte de ‘Heart of Darkness’ como en toda gran obra psicológica, yace en
la relación de las cosas del espíritu con las cosas de la carne, de la vida invisible
con la visible, de la vida subconsciente que hay dentro de nosotros, nuestros
oscuros motivos e instintos, con nuestras acciones, sentimientos y apariencia
concientes. La quietud de las sombrías junglas africanas, el resplandor del sol,
sentir como se pone, como se alza, sentir la noche en un río tropical, el
aislamiento de los blancos, degenerados y con los nervios de punta y observando
todo el día el corazón de las tinieblas, lo que a la vez ven sin sentido pero
también como algo amenazador a sus ideas y concepciones de la vida: el
embrutecimiento sin remedio de unos infelices salvajes al alcance de unos
conquistadores rapaces y fofos. Todo esto es una página arrancada de la vida en
el continente negro, una página que ha sido hasta ahora cuidadosamente
borrada y mantenida oculta a los ojos europeos.”
Génesis de El corazón de las tinieblas
Para escribir esta obra, Conrad se inspiró en un viaje que realizó al Congo,
contratado por una compañía belga que se dedicaba al tráfico de marfil como
capitán de barco. La idea de navegar por el río Congo era un viejo anhelo del
escritor quién ya de niño, señalando ese lugar en un mapa de Africa –aún no
definido-, se prometió que cuando fuera mayor iba a navegar por ese río.
La idea volvió a presentarse en el año 1890 cuando Conrad se propuso hacer
el tan deseado viaje a cargo de un navío. Para eso comenzó a buscar entre sus
contactos hasta que, por medio de la viuda de un primo (él la llama tía en el
libro) de nombre Marguerite Poradowska, persona con gran influencia en los
círculos mercantiles de Bruselas, consiguió ser contratado por una compañía
belga que necesitaba un capitán por haber muerto el anterior en una riña con
nativos africanos.
Después de trasladarse a Bruselas para firmar el contrato y visitar a su
familiar para agradecerle, se dirigió a Francia donde tomó un barco en el puerto
de Burdeos con destino al Congo. Hizo escalas en Tenerife (Islas Canarias),
Conakry (Guinea), Freetown en Sierra Leona, Gran Bassam en Costa de Marfil,
Grand Popo (Dahomey), Banana en el Congo y Boma a orillas del río Congo..
Luego se tomó un pequeño vapor comandado por un sueco que lo dejó en los
edificios de la compañía que lo había contratado.
En el relato de Conrad, su personaje Marlow recorre el río buscando a Mr.
Kurtz, quien era el encargado de dirigir la recolección de marfil en un puesto
enclavado en plena selva, a orillas del río. Era el mejor de los agentes de la
empresa para esta tarea ya que conseguía obtener el doble de marfil que los
otros agentes. Este personaje ejerce una gran fascinación los nativos por sus
condiciones de líder pero, a su vez, actúa con suma crueldad con quienes se le
oponen, creando una atmósfera de terror que linda con la locura. Es una
denuncia de los métodos brutales que usaban los colonialistas europeos en el
trato con los lugareños, en función de la superioridad militar que tenían sobre
ellos por la posesión de armas de fuego. Kurtz era un símbolo de lo que puede
llegar a ser un hombre cuando sabe que no está sujeto a ninguna regla y no
existe autoridad alguna que le pida cuentas por ello. Como lo refiere Conrad:
“Llegó a ellos con truenos y relámpagos, y ellos jamás habían visto nada
semejante… nada tan terrible.”
Para crear este personaje Conrad se inspiró en individuos que conoció en
este lugar:
Georges Antoine Klein, enfermo de disentería que recogió en su viaje de
vuelta y murió durante la travesía. El explorador Arthur Eugene Constatt
Hodister (tratante de marfil que poseía un gran carisma) quién se creía portador
de una misión, practicaba ritos africanos; en sus numerosos escritos
demostraba una gran elocuencia. El mayor Edmund Batthelot quien usaba
métodos sumamente violentos y brutales, torturando y matando personas;
finalmente se volvió loco y fue asesinado. Guillaume Van Kerckhoven, oficial
belga, coleccionista de cabezas, quién también se comportaba de forma bestial
con los africanos. Capitán Leon Rom, de la Force Publique, quien era jefe de la
estación comercial de Stanley Pool; sus aficiones eran escribir y pintar; también
coleccionaba cabezas: todo alrededor de su jardín había puesto cráneos
humanos empalados en estacas.
El libro recoge esta atmósfera de terror y pesadilla que se va
incrementando en la medida que el personaje se adentra en la selva
conduciendo su barco hasta que da con el buscado Mr. Kurtz. En una carta de
fecha 26 septiembre 1890, enviada desde Kinshasa a Marguerite Poradowska
rebela de que manera negativa lo afectó este viaje:
“Mis días son crudos aquí. Puedes estar bien segura de ello. Siento de
verdad haber venido aquí. En serio que me arrepiento amargamente. Todo me
es repelente aquí. Los hombres y las cosas, pero especialmente los hombres.
Desde el director en Africa, que se ha tomado la molestia de decirle a todo el
mundo que me desagrada, hasta el último mecánico: todos tienen el don de
ponerme de los nervios, por lo que quizás no soy tan agradable con ellos como lo
debería ser. El director es un simple tratante de marfil, de instintos sórdidos que
se considera a si mismo un comerciante aunque en realidad sólo sea una especie
de tendero africano. Su nombre es Delcommune.”
El argumento de este libro motivó la filmación de varias películas, entre
ellas: Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola de 1979 quien cambia el
escenario, ambientándola en la Guerra de Vietnam, y El corazón de las
tinieblas, film para televisión, dirigida por Nicolas Roeg, Estados Unidos, 1993.
Conrad describió su obra en la nota introductoria de la edición de 1902
como “una experiencia llevada un poco (y sólo un poco) más allá de los hechos
reales”. En el libro no menciona el nombre del lugar donde ocurrió ni del río
donde navega su personaje.
Daniel Da Rosa
Allá lejos la vida
aquí el agua el cielo
la ceniza de silencios viejos
el corazón imperfecto
sin otra hospitalidad que la de mi pecho
lágrimas de abril
sin plumaje
la luz interrumpida
por el gesto inútil de un adiós
el relámpago que te cruza las vértebras
cuando todo parece noche
por una pasión tardía
una mirada errante
la sonrisa esquiva
aquí los ojos el otoño
el dolor sobre los párpados
las palabras sin lengua
las manos ajadas
que se estiran para alcanzar el amor
el deseo trunco
junto a la tristeza
con olor a café a olvido
y la intemperie
que se queda sobre los hombros
aquí el cielo el agua
mi respiración entrecortada
el círculo por cerrarse
la vida que se toma de un solo trago
la frescura de los sueños
el atardecer que se enrojece de besos que no se dieron
de besos que no se darán
los pies ya cerca de la cabeza
y el viento
que empuja de abajo
mientras allá atrás
allá lejos
la vida
nomás.-
El año que viene
en la misma página
“Creo que debemos pensar que todas las personas con las cuales hablamos son,
digamos, fantasmas efímeros…”JLB
Omar Adi
La obstinación quincenal del Fantasma

Thomas Bernhard decía que no bien se le aparecía durante la escritura aunque más
no fuera la punta de una historia en el horizonte, le pegaba un tiro. PH

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