Sesión

La comisión sesionó en Paso Severino (Florida), donde OSE presentó un
detallado informe técnico de su estructura.
El propósito de esta sesión fue responder a la población ante las dudas
sobre si su funcionamiento tuvo impacto real en las crecidas de junio
pasado en Santa Lucía y en otras localidades de la cuenca.
Si bien luego de la exposición, los asistentes tuvieron la oportunidad de
realizar algunos planteamientos, prácticamente no hubo asistentes de Santa
Lucía en esta oportunidad. Se entiende que este tema no es fácil de abordar,
más allá de los informes de los ingenieros.
El Pueblo dialogó con el director Nacional de Aguas Daniel Greif, quien
presidió la sesión.
El objetivo ha sido ver la realidad con los ojos y poder tener noción clara
de qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no a partir de la operación
de la represa, indicó. Fue muy importante venir a trabajar a Paso Severino
al curso inferior de río Santa Lucía Chico en el departamento de Florida
como Comisión de Cuenca del río Santa Lucía, explicó.
También se pudo ver el lago de la represa por los vertederos grandes, para
que se viera qué es lo que se puede regular y qué es lo que no. Sin duda es
bastante mínimo, al lado de lo que es el agua que pasa naturalmente por el
vertedero de la represa; no está diseñada para controlar aguas abajo,
afirmó.
Por lo tanto, estas instancias son claves para entender todo el proceso y
cuáles son los elementos que pueden explicar que el agua llegue a la ciudad
de Santa Lucía a determinado nivel y no a otro.
Reconoce que la gente conoce, de generación en generación, lo que han
significado las crecientes, por observación y cálculos. Cada creciente es
diferente, no sólo depende de cuánto haya llovido, sino de cómo se dio la
precipitación y en qué lugares se dio la precipitación. Es entendible la gran
preocupación de la población dada las características del último evento,
donde llovió en toda la cuenca: es obvio que la población esté preocupada
y ocupada en este tema, afirmó el director.
Todos tendemos a tratar de explicar el fenómeno, pero hay que incorporar
todos los elementos, es complejo pero hay que hacerlo. Todo es parte del
entendimiento de tener noción de lo que implica  los fenómenos de las
crecientes, la variabilidad que implican las crecientes y cuáles son los
factores que pueden afectar, aseveró.
Se dieron muchas respuestas, pero quedaron algunas preguntas

y está bueno abordarlas para poder cuantificar y desmitificarlas. Por
ejemplo, cuánto es que puede incidir el cambio de uso de suelo, porque a
todos les interesa tomar acciones. Cuánto es que puede incidir el monte
ribereño en el efecto de la creciente, o cuánto puede incidir o no el sacar la
arena, como también se mencionó. Hay que cuantificar para saber de qué
estamos hablando. No pensar que la solución es mágica o que la solución
es una. Y sin duda el problema básico es que en general las ciudades se han
ubicado al borde de las márgenes de los ríos. Los ríos tienen una
variabilidad de funcionamiento que con cierta periodicidad desbordan,
salen de su cauce natural, y si la ciudad está metida dentro del cauce
obviamente se inunda. No es un problema del agua que llega al río sino
que las ciudades están metidas dentro del cauce, eso hay que asumirlo.
Tiene que revertirse el fenómeno de falta de planificación, tenemos una
población vulnerable metida adentro del cauce que se inunda.
Frecuentemente la respuesta es el realojo, eso implica una inversión muy
fuerte por parte de la sociedad, dijo Greif. También implica ir revirtiendo
esa falta de planificación histórica, con medidas que vayan ordenando el
territorio y definiendo las áreas. Además, también hay que ir viendo los
usos que se le pueden dar a las áreas en función de cuál es la recurrencia de
las inundaciones y darles el uso que debería haber.
Es una política que lleva tiempo, que se viene avanzando y que es
fundamental tener claro para poder planificar el territorio, teniendo en
cuenta cuáles son los riesgos que están asociados a las aguas, remarcó.
Esto es lo que estamos haciendo a través del Plan Nacional de Aguas y lo
que estamos haciendo a nivel de las distintas ciudades que tienen riesgo de
inundación, trabajando sobre mapa de riesgo que identifique las áreas en
donde existen y cuáles son las medidas adecuadas en cada una de las
ciudades que se inundan.
Evidentemente, hay un cambio climático por lo que pueden volver en
cualquier momento, pero tratando de cuantificar, estadísticamente esta
creciente se daría cada 70 años, lo que no quiere decir que los próximos 70
no se den y luego se de, sino que se trata de una creciente extraordinaria.
No es la creciente que podemos esperar, que se de todos los años.
La agenda de la Comisión de Cuenca, implica un trabajo previo de
coordinación de producción de materiales. Nosotros ahora lo que
queremos es sintetizar todo lo que se trabajó en esta comisión. Luego, se
vuelca a todos los integrantes, se reciben comentarios, pero además se
incorporan en la agenda y se preparan para la próxima sesión algunas
respuestas que todavía no fueron abordadas en esta sesión. Por ejemplo,
cuánto incide el uso del suelo en el factor de la creciente. Pero sin duda hoy
ya despejamos varias dudas, nos parece que avanzamos bastante en el
trabajo de la comisión.
Próximamente nos prometieron ofrecer a los lectores la transcripción con el
informe técnico realizado por los ingenieros con respecto al
funcionamiento y cometido de la Represa Severino. También así de datos
de la Dinagua e Inumet, como así de los registros pluviométricos, ya que
en la cuenca del Santa Lucía se cuenta con más de 30 pluviómetros. Se
recordó que el 13,14 y 15 de junio pasado, la cuenca recibió 112
hectómetros cúbicos*.
*El hectómetro cúbico es una unidad de  volumen  que representa un millón
de metros cúbicos.
Y.S.

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