Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo: No todo asume un nombre. Algunas cosas van más allá de las palabras.
Ahora no me conoces
Grupo de familia

Ahora no me conoces de la edición anterior
Chipre: Fernández Rondeau, Luis Santos, Pocho Torterolo, Briansa, Chiche … ,
Coralio Martínez (D. T ) , C Basanni, Chungo Paseggi y Apratto.(José Pepe Torres)
Rosina More
Este amor no es un amor de audiencias , desencuentros, ni acuerdos.
Es un amor de dolor antiguo donde las paredes no encuentran mi núcleo ni la
redondez de la hamaca, tampoco las ruedas de la bicicleta que pasea por mi
vida.
Es un amor sostenido en todo los tiempos.
.Es un amor que me trajo hasta aquí, una herida de amor herido.
No entiendo cuál es el hechizo que no deja que salga de ti.
No entiendo cuál es el conjuro que hace que no pueda estar conmigo.
Mi amor no es de abogado, audiencias ni juicios.
Es de telaraña, en red, desatado en la atadura más gráfica del origen de mi ser.
Te amo. Te aman mi células, mitocondrias, plasma.
Te ama esta respiración y aún así, la ausencia es el grito más certero, sin
palabras, un almanaque de silencios.
¿Qué muerte te llevó tan lejos?
¿Dónde estás, en cuál domicilio?
¿Cuál es la piel que te habita?
¿Cómo puede caber tu corazón en dos corazones, si yo creía que el mío era el
más grande cuando latía junto al tuyo?
¿Cómo puede un árbol salir caminando para dejarle el lugar a otro árbol?
Este amor que no comprendo..pasan vehículos, ruidos y sigo en el silencio inerte
de tu ausencia.
Omar Adi
Jugando contra nosotros, vas muerto.
En algún libro uno ha leído lo que rezaba una lápida que no por inventada
resulta menos apropiada para tantos que en el mundo han sido:
Aquí yace bien sepulto
Capdevilla en este osario.
Fue niño, joven y adulto
pero nunca necesario.
Nosotros éramos jóvenes y seguramente nada necesarios.
Pero no nos dábamos cuenta.
En vacaciones, con 35 grados a la sombra, armábamos cada partido que ni te
cuento en el field oficial de la barra: Las Calaveras.
Allí, frente al Cementerio, debe haber jugado medio pueblo.
Todos los santos días desde la media tarde hasta el anochecer, players venidos
desde los más diversos barrios se daban cita para jugar al fútbol, no importaba
si mal o bien. A veces, haciéndole honor a la cancha, los partidos eran a muerte.
El Tito Goñi, portero alterno del camposanto, aplaudía las jugadas y hasta solía
gritar: “Quién cafó ahí?”
Es que seguramente más de uno sumaba a las “cafadas” propias de los
encuentros, pifiando la guinda cuando entraba al propio arco haciendo sapitos,
alguna “cafada” más consistente detrás de los pinos.
Instalaciones deportivas sin vestuario es lo quetienen, ¿vio?
La vida, desde entonces, nos ha hecho jugar demasiados partidos. Algunos
ganados en la hora, otros empatados gracias a una férrea defensa y los más,
perdidos ignominiosamente.
Hemos reiterado innumerables “cafadas” detrás de otros pinos y nos han hecho
goles en “orsai” y con la mano sin que ningún juez haya cobrado la falta.
Ya hoy, algún jugador ha cruzado la calle hacia el campo de enfrente y allí
descansa, ajeno a las tácticas y las técnicas a las cuales otros, más giles, nos
aferramos con uñas y dientes, suponiendo que así nunca bajaremos a la B.
Pero está escrito: nos equivocamos.
Porque como dijo un poeta, estamos todos en el centro del mundo traspasados
por un rayo de sol.
Y de pronto, anochece.(Cajón de Turco. )
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/ Jorge Luis Borges
En el año 1924 regresaron del segundo viaje a Europa. La familia vendió la casa
de la calle Serrano en Palermo y se instalaron en el Garden Hotel; más tarde se
mudarían a una casa de la Avenida Quintana 222. Por esta época Borges
escribió el poema “Montevideo” que sería publicado por la prestigiosa revista
literaria Martín Fierro:
Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó
quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.
En este año salió el primer número de Proa en su segunda época donde
contaba con la participación de Ricardo Güiraldes quién se alejaría en 1925
decepcionado por el escaso número de suscriptores y anunciantes. La revista
dejaría de salir en enero de 1926. El autor de Don Segundo Sombra se había
hecho muy amigo de la familia Borges a quienes visitaba con frecuencia en
Quintana 222. Antes de partir para Europa donde moriría en 1927 les dejó de
regalo su guitarra diciendo: “Quiero que algo mío se quede en esta casa, con
ustedes”.
El joven Borges le escribió un soneto: “Nadie podrá olvidar su cortesía;/
Era la no buscada la primera / Forma de su bondad, la verdadera / Cifra de un
alma clara como el día. / No he de olvidar tampoco la bizarra / Serenidad, el
fino rostro fuerte, / Las luces de la gloria y de la muerte, / La mano
interrogando a la guitarra. / Como en el puro sueño de un espejo / (Tu eres la
realidad, yo su reflejo) / Te veo conversando con nosotros / En Quintana. Ahí
estás, mágico y muerto. / Tuyo, Ricardo, ahora es el abierto / Campo de ayer, el
alba de los potros”.
En 1925 salió el libro “Luna de enfrente”, conjunto de poemas que habían sido
publicados en “Proa”. En él se hacía una cariñosa mención a su hermana Norah:
“En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde / con mi hermana, como un
trozo de pan”. Uno de los poemas hacía referencia a la muerte del General
Facundo Quiroga, que Sarmiento describiría como el símbolo de la barbarie en
su famoso libro “Facundo”; estos versos se titulaban: “El General Quiroga va en
coche al muere”:
El madrejón desnudo ya sin una sé de agua
y la luna atorrando por el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.
El coche se hamacaba rezongando la altura:
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.
(…)
Luego (ya bien repuesto) penetró como un taita
en el infierno que Dios le hubo marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de fletes y cristianos.
Por esa época Borges tenía la costumbre de suprimir la de final en las palabras
que terminaban con esa letra y, en su lugar, acentuar la vocal que las precedía,
por ejemplo: usted, sed, ciudad las escribía usté, sé, ciudá. Podía ser como una
forma de criollismo o como un intento de ser original, pero en tiempos
posteriores volvió a la ortografía normal.
En 1926 se publicó “El tamaño de mi esperanza”. En este libro comenta la
situación porteña desde el punto de vista intelectual:
“Ya Buenos Aires, más que una ciudá, es un país y hay que encontrarle la poesía
y la música y la pintura y la religión y la metafísica que se avienen con su
grandeza. Ese es el tamaño de mi esperanza, que a todos nos invita a ser dioses y
a trabajar en su encarnación.”
En esa época Borges se involucró en la política; se hizo partidario de Hipólito
Irigoyen y fundó, junto con otros escritores y poetas, el “Comité Irigoyenista de
Intelectuales Jóvenes” del cual era presidente. Su cometido era apoyar la
reelección del político radical para un segundo período presidencial.
Su amigo, el pintor Alejandro Xul Solar ilustró tres de sus libros: “El tamaño de
mi esperanza”, “El idioma de los argentinos” y “Un modelo para la muerte” (éste
último escrito conjuntamente con Bioy Casares en 1946).
La influencia de Xul Solar se encuentra en algunos cuentos de Borges como
:”Pierre Menard, autor del Quijote”, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”.
Ya en ese período juvenil tuvo algunos episodios de ceguera y en 1927 fue
operado de cataratas, recuperando la visión. Después de restablecido, trabó
amistad con el dominicano Pedro Henriquez Ureña, profesor de la Universidad
de la Plata, hombre de gran erudición en diversos temas.
Conoció a Elsa Astete Millán, muchacha de 17 años, con la que tuvo un fugaz
noviazgo. La visitaba todos los sábados. En una ocasión la madre de la chica lo
sorprendió al manifestarle que su hija se había casado el día anterior. Años
después, al enviudar Elsa, volvieron a encontrarse, reanudaron la relación y,
esta vez se casaron. Pero el matrimonio duró apenas tres años.
En 1928 se casó su hermana Norah con el escritor Guillermo de Torre. Perdió
así a una gran amiga y confidente; esta separación fue dura para él y le dejó una
sensación de soledad.
En 1929 se publicó “Cuaderno San Martín” (título que aludía al nombre del
cuaderno en él que fue escrito). El libro obtuvo el segundo premio Municipal de
Literatura; su autor ganó la importante suma de $ 3.000. Se destacaron los
poemas “Fundación mítica de Buenos Aires” y “A Francisco López Merino”,
joven poeta, amigo de Borges, quién se había suicidado el año anterior a la edad
de 24 años.
Veamos algunas estrofas de “Fundación mítica de Buenos Aires”:
¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.
(…)
Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.
(…)
Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.
(…)
Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Solo faltó una cosa: la vereda de enfrente.
A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.
Alfredo Gomez
Bajo el ala del sombrero
Creyendo que era abeja
quise darle jardines,
pero no era,
y no le hicieron falta.
Creí que era flor,
y busqué agua fresca para regarla,
pero no era,
y no le hizo falta.
Creyendo que era agua,
abrí surcos para su río,
pero no era,
y no le hizo falta.
Creí que era río,
y alimenté sus peces,
pero no era,
y no le hizo falta.
Creí entonces que era pez,
y le di guijarros de colores,
pero no era,
y no le hicieron falta.
Yo, por ser tan yo,
no pude ver que no era,
ni abeja,
ni flor,
ni agua,
ni pez.
¿Sería guijarro?
Ilustraron Rodolfo Torres y otros s/d
La sensación de que el tiempo pasa mucho más rápido que antes tiene su origen
en que la gente, hoy en día, ya no es capaz de demorarse, en que la experiencia
de la duración es cada vez más insólita. Se considera, de manera equivocada,
que el sentimiento de atolondramiento responde al miedo de perderse algo.BCH

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