una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

La lluvia hace a las grandes naciones, decía el Maestro Luis Buñuel. De aguaceros está lleno el cine, pero por molestar nomás hacemos una selección, sabiendo que son muchísimo más los olvidos. Recuerdos en hilachas.

Habrá que abrir el paraguas entonces.

Escena con lluvia

Los siete samurai (1954), de Akira Kurosawa – Japón: La lluvia en las obras de Kurosawa está usualmente asociada con la resolución. La batalla final de esta película sucede en medio de una tormenta, en una escena que combina el movimiento vertical de la lluvia con los movimientos laterales de los bandidos, en un esquema que, de acuerdo con el BFI, es paradójicamente tan agitado como formal.

Cantando bajo la lluvia (1952), de Gene Kelly y Stanley Donen – Estados Unidos: Podría ser que esta es la escena más famosa bajo la lluvia, incluso está en el título de la película. Hay varios mitos sobre su filmación, incluyendo el rumor que el agua se mezcló con leche para hacerla más visible. La verdad es que esto se logró exclusivamente a través de la iluminación.

Solaris (1972), de Andrei Tarkovsky – Unión Soviética: Cuando el perturbado científico Kelvin parece viajar de regreso a la casa de su padre al final de Solaris, llueve exactamente como al principio de la película – pero con una diferencia. Esta vez, llueve adentro de la casa…

Blade Runner (1982), de Ridley Scott – Estados Unidos, Hong Kong y Reino Unido: En el escenario post apocalíptico de 2019, parece que Los Angeles es una ciudad constantemente abatida por lluvias torrenciales. En medio del diluvio, el BFI eligió destacar la escena del monólogo del replicante Roy Batty sobre el edificio Bradbury al final de la película.

Los puentes de Madison (1995), de Clint Eastwood – Estados Unidos: Al final de la película, cuando el personaje de Meryl Streep decide renunciar a su felicidad con su amante de fin de semana, ella lo ve por última vez parado en la lluvia, posiblemente llorando. Esta es, de acuerdo con el BFI, el mejor momento actoral de Clint Eastwood.

Enviado especial (1940), de Alfred Hitchcock – Estados Unidos: En una mañana lluviosa en Amsterdam sucede un asesinato frente al héroe de la película y la frenética persecución del culpable se lleva a cabo en medio de un mar de paraguas.

A sangre fría (1967), de Richard Brooks – Estados Unidos: Hacia el final de esta adaptación de la novela homónima de Truman Capote, el protagonista condenado habla de su padre parado junto a una venta, las gotas de lluvia en el vidrio parecen lágrimas y el efecto, según el BFI, es emocionalmente devastador.(festivaldecinedemorelia)

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