Los tiempos cambian y con él, las instituciones. El proceder y la forma de actuar se van amoldando a los nuevos tiempos. La policía como cuerpo preventivo ha cambiado su forma de actuar, porque los tiempos son otros. Se ha perdido disciplina, fundamental para que cualquier cuerpo policial, militar, etc., funcione como tiene que funcionar. Ahora los policías no usan la gorra que es parte del uniforme, con la cual cuando se cruzaban con un superior en cualquier lugar, o la calle, se llevaba la mano a la visera y se le saludaba. Ahora al no tener gorra se le ignora como si tal cosa. Antes la policía andaba patrullando a pie, se paraba a conversar con los vecinos y muchas veces en la conversación se enteraba de alguna cosa de importancia relativo a algún delito a resolver. Ahora se anda en móvil, aunque tengan que trasladarse una cuadra de la comisaría. Se ha perdido el contacto con los vecinos, esos que aportan datos. Cualquier recluta agarra el móvil, sin permiso y se va para su casa en lugar de utilizarlo como es debido. O se van a realizar otro tipo de trabajo en horas que cumplen funciones como nos hemos enterado. Los móviles se usan para llevar y traer a los comisarios a sus domicilios, gastando el combustible que debería ser usado para fines preventivos. Nadie controla nada. Los oficiales, son jóvenes y van de visita a las comisarías, cuando deberían cumplir un horario establecido y ser controlados por sus superiores. Son chiquilines que no tienen la personalidad definida, por más que sean oficiales o hayan salido de una escuela. La carrera policial, es una carrera que se aprende con los años y los oficiales van a las comisarías a mandar a policías que muy bien podrían ser sus padres, y estos con mucha más experiencia. Por ahí está fallando la policía. Cuando debería ser a mayor edad, mayor jerarquía y no como ahora que los más jóvenes son los que tienen el mayor grado. Los comandos de jefatura tampoco recorren las seccionales o preguntan dónde está el encargado porque ellos antes estuvieron en comisarías y saben cómo se desarrolla el trabajo y evitan sancionar a los oficiales. Muchas veces los agentes – ganando menos sueldos – quedan solos, resolviendo problemas, que deberían resolver sus superiores, que para eso les pagan. Los comisarios no recorren las subcomisarias, nadie sabe quién es el comisario seccional, porque nunca se le ve. Otra de las cosas que resintió la disciplina es haber metido mujeres en comisarías de hombres. Las femeninas tienen que estar en la comisaría de la mujer. Las mujeres ocupan cargos de varones, disminuyendo puestos de hombres que son los que hacen los trabajos más pesados y arriesgados. Por ejemplo si hay un desacato los hombres son los que tienen que poner la fuerza y el empuje para resolver el caso, las mujeres no pueden con hombres delincuentes. Eso hace que en una comisaría haya menos puestos utilizables por parte de la policía. Además de eso las femeninas llevan los problemas del hogar a la comisaria, entorpeciendo el trabajo. Muchas faltas cometidas por mujeres por el simple hecho de ser mujer, se perdona, y al varón se le sanciona por ser hombre. Una discrimación laboral evidente. Eso ha deteriorado la disciplina, se pasa por alto a los clases y van a hablar directamente con el comisario no siendo sancionadas, perdiendo los mandos medios la poca jerarquía que tienen. Este tipo de situaciones, las desconoce el ciudadano común. Lo que pasa en la comisaría, puertas adentro solo lo saben los agentes y sus familias. Si en una comisaría, hay por ejemplo 20 funcionarios, los que trabajan y sacan la comisaría adelante, son dos o tres. Los demás están de relleno y muchas veces sin condiciones para la función policial. Se llevan los mejores premios, los feriados como descanso, las mejores fechas para su licencia, por ej. Muchos ganan un sueldo y mantienen a sus familias porque tienen compañeros que les hacen el trabajo que muchos no saben hacer. Muchos funcionarios al saber que no hay controles, llegan tarde a sus labores, recargando a compañeros que están cansados y están deseando llegar a sus casas. Los mandos son para usarlos, sin embargo, muchos que tienen mando se ven superados, porque más arriba hay siempre alguien que se los quita a ojos de sus subalternos. Es una actividad muy compleja y habría mucho para hablar. Muchos por ser hijos de policías jubilados y con jerarquía, entran acomodados y no quieren hacer los trabajos peligrosos. Estos son realizados por los que no tienen “padrinos” en la policía. Crean resentimientos, frustraciones y hace que los trabajos no sean realizados con la suficiencia que deberían ser cumplidos. Muchas veces un agente lleva detenido a un ciudadano, que tiene cierta importancia, en el pueblo, o es amigo del comisario, y este lo primero que hace es sacarle la autoridad al subalterno. En la próxima el subalterno sale a la calle y estén seguros que no va a ver nada ni va actuar porque sabe que tiene un superior que no lo respalda. En próximas entrega, seguiremos detallando estas nimiedades, que erosionan la actividad policial.
Alcides Toribio

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