Otra vez lamentamos una mujer víctima fatal de violencia doméstica. Vimos de nuevo un hombre con múltiples entradas y procesos por diferentes causas pero que pudo ejecutar a la madre de su hija y dejar huérfanos a cinco niños. Otra vez, de luto.
Seguimos sumando casos de violencia con resultado de muerte, casi que de forma frecuente. Zonas presas del delito, gente con miedo a hablar (como en el caso de Casavalle donde un niño resultó baleado y los vecinos se negaron a dar declaraciones públicas por miedo).
Simultáneamente la ONG Último Recurso, la única organización del país que realiza servicios de asistencia telefónica y en persona para quienes están en crisis y piensan en el suicidio, dejaba de funcionar este domingo informó el sitio Cardona Hoy y confirmó El Observador. Si bien se informó a ese matutino que habrá un área en Asse dirigida a este fin, no se sabe cuándo comenzará a funcionar.
A su vez, el subsecretario de Salud Pública, Jorge Quian, en un acto académico en Punta del Este, acusa a los abogados de traficar con la angustia y el miedo a morir de los pacientes terminales para que inicien los recursos de amparo ante la Justicia, exponiendo al MSP a «gastos injustificados». Esto generó reacciones del Cole- gio de Abogados del Uruguay (CAU) y del consultorio jurídico de la Facultad de Derecho, informó El Observador.
El Directorio del CAU calificó de «equivocadas e injustificadamente ofensivas» las declaraciones de Quian y recordó, entre otros argumentos, que «los procesos para obtención de medicamentos se tramitan ante jueces imparciales, que adoptan sus decisiones apoyadas en informes de peritos especialistas. En dichos procesos, el Estado también ejerce su defensa y cuenta con todos los medios jurídicos y técnicos a su disposición para fundamentar su posición».
Mientras algo de esto ocurre en el Uruguay de hoy, al presidente Tabaré Vázquez le preocupan las finanzas…de su partido. De acuerdo al Semanario Búsqueda, Vázquez le mandó una carta a los ministros para transmitirles su preocupación en relación al incumplimiento de pagos de los aportes que los legisladores y cargos de confianza que adhieren al Frente Amplio deben hacer a la fuerza política.
El presidente dijo al semanario que «efectivamente, el presidente del Frente Amplio hizo llegar la preocupación para que los adherentes al Frente Amplio cumplan con las obligaciones establecidas estatutariamente».
Por si no tuviéramos preocupaciones más importantes que financiar los votos y carreras políticas, el primer mandatario pasó por alto un detalle. Se nos van mujeres jóvenes, tememos por nuestra vida, nos sentimos desprotegidos, solos y sin apoyo. Sr. Presidente, con el profundo respeto que me merece su investidura y convencido de que quizá por su profesión pueda entender mejor nuestros temores, humildemente le pedimos que de un volantazo en su gestión en varios frentes. Que escuche a la minoría, que no opone por oponer sino que aporta ideas. Eliminemos ese prejuicio de que, si lo propone el otro y lo acepto, entonces mostraré debilidad.
Sé que todos los partidos quieren lo mejor para Uruguay. Hacer oídos sordos nada menos que a la mitad del país que pide mejorar, sólo lo sitúa en un lugar de soberbia que en lugar de inspirar respeto, genera rechazo.
Y además rompe con una tradición de este país: luchar todos juntos tirando del mismo carro, con acuerdos y tratados conjuntos. Estamos decididos a demostrar que la política no es una fábrica de empleos o enriquecimiento. Y a tiempo de lograr que así sea.

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