Alto, esto es un robo!
una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Da pudor señalar que la propuesta es todo el cine de ladrones. La lista de películas de atracos, timadores y a hurtos es muy grande, extensa, digamos: inmensa. En pos de la celeridad le hemos dado paso al capricho, y salió esto:
Al ladrón, al ladrón
Los desconocidos de siempre (1958)
Un grupo de ladrones, aconsejados por otro ya retirado, decide preparar un gran robo en las oficinas romanas del Monte de Piedad, con la esperanza de que los saque de la miseria en la que viven.
En bandeja de plata (1966)
Convencido por su cuñado abogado (un excelente Walter Matthau), Jack Lemmon, cámara de televisión que choca fortuitamente con un futbolista, finge una lesión más grave de la que tiene a causa del incidente para cobrar una gran indemnización. Otro ejemplo más de comedia con visos de genialidad e ingentes dosis de vitriolo y misantropía del maestro Billy Wilder, con un gran trabajo de su pareja de actores favorita.
Atraco perfecto (1956)
Otro gallo le hubiera cantado al cine de ladrones sin la influencia de esta obra maestra de Stanley Kubrick, una lección de puesta en escena, guion ajustado al milímetro y visionaria estructura narrativa que aún hoy resuena (la mayoría de las veces, sin llegarle a la suela de los zapatos) en muchas de las propuestas que nos llegan del subgénero. Muy por encima de otras obras del cineasta neoyorquino bastante más sacralizadas en el imaginario cinéfilo.
Rififi (1955)
En una de sus películas más famosas, Jules Dassin revisaba el arquetipo de delicuente de poca monta que vuelve a las andadas contra su voluntad y rendía tributo al cine negro/criminal de los años 30 con Jean Servais liderando el atraco imposible a una inexpugnable joyería de París. Un film extraordinario que conjuga perfectamente entretenimiento y autoría, repleto de elegancia e inventiva en su suntuosa puesta en escena.
Las tres noches de Eva (1941)
Barbara Stanwyck es una tramposa jugadora de cartas que va a volver loco literalmente a Henry Fonda, ahí es nada. Ambos protagonizan esta deliciosa comedia (anti) romántica de estafadores a bordo de un trasantlántico que incluye enredos, disfraces, equívocos y falsas identidades en el contexto de la guerra de sexos. Un entretenídisimo film de afilados diálogos e indiscutible aroma screwball a cargo del gran Preston Sturges.ing.com
Ladrones de medio pelo (2000)
Tras salir de la cárcel, Ray Winkler se gana la vida como lavaplatos. Harto de este trabajo, se le ocurre una brillante idea: abrir una tienda de galletas, contigua a un banco, con la ayuda de su mujer y un par de rateros de poca monta. Mientras su mujer atiende el negocio, él y sus socios excavan un túnel que conduce al interior del banco. Pronto se harán ricos, pero no exactamente como habían pensado.


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