Lo sucedido en Chernobil concitó la atención de todo el mundo. Difícil es sintetizar en palabras el inmenso impacto ambiental, social y sobre la salud de poblaciones, que tuvo. Ha habido sucesivos informes a lo largo de los años. Hay discrepancias en cuanto al número en que aumentó el cáncer de tiroides en niños de la región. También las hay respecto al aumento de lesiones cancerosas en todas las edades y en cuanto al porcentaje en que aumentaron las malformaciones natales.
Igual que en otros grandes desastres hubo actos de heroísmo de los bomberos de guardia, de los provenientes de ciudades vecinas, así como de técnicos y de los llamados “limpiadores”, encargados de eliminar y aislar las distintas fuentes radioactivas. En 36 horas se evacuó la cercana ciudad de Pripiat (50.000 (cincuenta mil) habitantes), residencia de trabajadores de la planta y sus familias. La evacuación en un radio de más de 30 kmts alrededor de la planta se realizó seis días después. Entonces ya había más de 1000 (un mil) afectados por las radiaciones directas. En total hubo que evacuar cerca de 500.000 personas de los 155.000 km2 afectados. Helicópteros arrojaron sobre el núcleo en ignición mezcla de materiales (arena, arcilla, plomo, dolomita, boro), para evitar reacciones en cadena y disminuir las radiaciones. El 13 de mayo se dio por terminada la operación (se arrojaron 5000 (cinco mil) toneladas de materiales). En 4(cuatro) quilómetros a la redonda murieron de inmediato las plantas. Los pinos tomaron color marrón dorado (Bosque Rojo). La contaminación provocada por la nube atómica se extendió al resto de Europa en forma irregular. Dependió sobre todo de los vientos predominantes.
De inmediato se hospitalizaron doscientas personas, 31 fallecieron antes, (3 por la explosión y 28 por exposición directa a radiaciones). La mayoría eran bomberos y personal de rescate. En un área de 30 kmts de radio alrededor de la planta, trabajaron más de 500.000 (quinientos mil) liquidadores en varios años. Con alto porcentaje de afectados por las radiaciones. En el cementerio de Moscú, donde están enterradas varias de estas víctimas, hay un monumento a su memoria.
La explosión expulsó gran variedad de elementos radioactivos: algunos como el Yodo 131 de corto período de semidesintegración, otros como el plutonio (en escasa cantidad según los informes) con semidesintegración de miles de años. Predominaron en las emanaciones el Estroncio-90 y el Cesio-137 (de unos 30 (treinta) años de semidesintegración). Al Yodo 131 se atribuyó el aumento del número de cáncer de tiroides en niños (les llegó en la leche de animales contaminados). El Cesio 137 permanece en los suelos donde es absorbido por plantas, hongos, insectos, etc., pudiendo penetrar en la cadena alimentaria.
Se constató aumento de la radioactividad en alimentos vegetales y carnes, por lo que su comercio se afectó en Europa e Islas Británicas. Se prohibió el consumo de animales de caza (jabalíes, ciervos, renos) porque se contaminaron al consumir hongos, plantas, líquenes, que extraen partículas radioactivas de la atmósfera y de los suelos, junto a otros nutrientes. Hay acuerdo en que miles de personas que entraron en contacto con la radioactividad aumentada, sufrieron y sufrirán por ello alteraciones en su salud en algún momento de sus vidas. Muchos científicos plantearon que las generaciones siguientes pueden ser afectadas también.

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