Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo el cielo verde amarillo con nubes rosas. El campo será violeta, el sembrador, las siembras y el árbol, azul de Prusia.
Ahora no me conocés
El rio , siempre el río.

Ahora no me conocés de la edición pasada
Pedraja, El Flaco Jorge ,Angelito Cardellac y El Pocho Marichal

La Madriguera presenta… Proximamente
Alvaro Ojeda/Congoja
«Martín Gaínza es un profesor de literatura jubilado que se dedica a mirar porno y recordar su vida pasada. Cuando no, pasea a Larkin, su testigo y confidente: un perro con nombre de poeta inglés que lo acompaña por la ciudad y aleja del mundo virtual y los sitios XXX.De las circunstancias que moldearon una vida común, asoman: su padre Elbio, un viajante y atleta frustrado; su madrina Adela, la que lo cría y protege; una madre ausente, innominada, abandónica; Silvina, el amor recuperado pero perverso.Incluso a su pesar, con Martín discurren Montevideo y el Uruguay, las calles, sus habitantes, las extrañas -y acaso particulares- circunstancias que nos hacen ser una esperanza a media voz, una progresión de hechos a veces absurdos, a veces tan modestamente asombrosos que necesitan una mirada mínima que los haga relucir, hacerse evidentes.»
Alvaro Ojeda: (Montevideo, 1 de abril de 1958), es poeta, periodista, cuentista, letrista, hincha de Wanderers , crítico y novelista.
Martin Bentancor «La lluvia sobre el muladar»
Fantasmas rurales, curanderos centenarios, poetas sin palabras, brujas desaparecidas, persistentes lanceros, películas inexistentes, el primer serial killer uruguayo son algunas de las criaturas y situaciones que pueblan este nuevo libro de Martín Bentancor.Poeta (2013) y El Inglés(Estuario, 2015).
Martín Bentancor (Los Cerrillos, Canelones, 27 de junio de 1979)

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Marie Curie
De vuelta en Varsovia
En setiembre de 1884 María volvió a Varsovia después de sus largas y divertidas vacaciones. Su padre se había mudado a un piso pequeño, cerca del gimnasio donde daba clases. Ya no tenía más pensionados. Los sábados de tarde hacían veladas, donde leía a sus hijos los autores y poetas polacos. Como había estado muy enamorado de su difunta esposa, nunca se volvió a casar. Su situación económica era modesta, su sueldo sólo alcanzaba para el alquiler, la alimentación y el salario de una sirvienta. Con estos ingresos no tenía posibilidades de financiar los estudios de sus hijos, en especial de su hija Bronia que quería estudiar medicina en París.
María y su hermano José, que estudiaba medicina, buscaban financiarse dando clases particulares, pero tenían serios inconvenientes: se pagaba poco, había mucha competencia, en ocasiones se veían obligados a caminar largas distancias hasta los domicilio de sus alumnos, de los cuales algunos hasta se olvidaban de pagarles.
María decidió buscar una ocupación mejor pagada. Su sueño era, al igual que el de Bronislawa (Bronia), estudiar en París; por eso le propuso a su hermana una especie de convenio: le financiaría parte de la estadía (su padre se encargaría de pagar el resto). Más tarde cuando se graduara y estuviera sólidamente establecida, se lo retribuiría proporcionándole alojamiento y comida cuando ella fuera a su vez a estudiar en La Sorbona.
Para disponer de medios para cristalizar este proyecto se ofreció como institutriz por 400 rublos anuales, alojamiento y comida. Dio como referencias a los padres de sus alumnos particulares, su título de bachiller y sus conocimientos de idiomas: alemán, francés, ruso, polaco e inglés.
En ese tiempo María era una joven idealista influenciada por el pensamiento político del nacionalismo polaco y por la ideología positivista de Augusto Comte y Herbert Spencer. Denis Brian, biógrafo de la familia Curie, nos describe básicamente esas ideas:
«El positivismo es la filosofía de Augusto Comte, el francés que acuñó los términos sociología y altruismo. Comte creía que la ciencia, y no la religión, podía resolver muchos de los grandes problemas de la sociedad. Los positivistas polacos tenían mucho en común con los humanistas y los socialistas. Eran anticolonialistas y consideraban que las mujeres eran iguales a los hombres en política y en lo social. Propulsaban la emancipación y la educación femeninas, la educación de los campesinos, la tolerancia hacia los judíos y la abolición de las distinciones de clase. Pensaban que para construir un mundo mejor había que mejorar al individuo, que debía dejar de preocuparse por el paraíso, y liberarlo de la teoría social y política del dogma y la superstición de la teología».
Rodolfo Torres en Valencia (España)
EL BLUES DELS RETALLS
Mostra de collages
El martes 3 de octubre comenzó un nuevo ciclo de exposiciones organizado por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alcoy. La primera en inaugurarse será la muestra ‘Un home que fa en el sud’, del artista Rodolfo Torres, que podrá visitarse hasta el 25 de noviembre en el Centre Ovidi Montllor.(Diario digital El Nostre, Alcoy, Valencia)
Rodolfo Fuentes
Hombre que hace en el sur.
Rodolfo Eduardo Torres, el Gaucho
I.
Quede constancia de que este no es un texto más o menos intelectual sobre un artista que muestra su trabajo. Esto es personal. No puede ser de otra manera ya que con el Gaucho somos amigos hace más de 40 años. Y no sólo amigos; en realidad, haciendo música, teatro o soñando (y delirando) cualquier otro proyecto, nos convertimos en mutuos hermanos adoptivos. Esto sucedió/sucede, en una pequeña ciudad llamada Santa Lucía, al sur del Uruguay y por lo tanto al sur del mundo, una ciudad con pasados esplendores, trenes y mansiones, hoy sin esplendor, mansiones y casi sin trenes, pero con fantasmas de esos pasados recorriendo sigilosamente sus calles de piedra, reuniéndose en círculos secretos bajo los amarillentos faroles de sus esquinas preferidas, diluyéndose rápidamente en la niebla que viene del río o tal vez del propio tiempo, cuando alguien los descubre o cree descubrirlos.
Desde la adolescencia y aún desde la niñez -en el taller del Bimbo Amaro del pueblerino «Club 23 de marzo», donde pintábamos témperas de primitiva factura- los múltiples intereses del Gaucho se fueron expandiendo en lo musical, en la pintura y en la literatura, pero sobre todo en pensar más lejos, a veces, demasiado lejos. Tanto, que paradójicamente, eligió quedarse en la patria chica, cerca de la gente, cuando tal vez su vuelo podría haberlo llevado muy alto, al éxito -en los términos en que el éxito se mide en estos días-. Si admiro a alguien (y admiro a poca gente que esté viva) ese es elGaucho. Sobre todo porque es capaz de desprenderse de ambiciones e ignorando estrellatos y protagonismos, entregarse al trabajo con la gente común, contagiando y sacando de ellos y con ellos, genuinas expresiones artísticas, tan vivas y conmovedoras como las sonrisas de satisfacción que iluminan sus rostros ante la labor terminada: un mural creado y pintado por los vecinos de un barrio o por los niños en una escuela del interior, un concurso fotográfico para los pequeños fotógrafos con las XO del plan Ceibal y Negroponte, un lugar y una biblioteca para que la gente que estuvo internada en el patético infierno psiquiátrico de la Colonia Etchepare vuelque sus necesidades expresivas o simplemente las de estar junto a otros seres humanos.
II.
Aunque parezca extraño, esta muestra de sus obras tan lejos de su país natal, es la primera de Torres en una sala de exposiciones «tradicional». Su quehacer artístico se ha exhibido siempre en lugares «alternativos», tanto como sus «tendales» en un cañaveral, en un castillo de mentira casi abandonado, una vieja quinta histórica devenida centro cultural o en un vivero entre flores y plantas. Pero nunca jamás en los museos o salas de exposiciones de Montevideo o cualquier otra ciudad de su país. Así que ustedes son los privilegiados que ven por primera vez su obra exhibida en forma «convencional».
El camino que lo llevó a esta orfebrería del collage, empezó hace muchos años y proviene de la práctica del dibujo tradicional, que fue mutando hasta desembocar en el papel cortado cuidadosamente, imbricado fundamentalmente en negros y rojos que van dialogando en su particular lenguaje por el espacio bidimensional, uniendo la madurez de su lenguaje plástico -que además del dibujo incursionó en la pintura, las cajas tridimensionales y la pintura mural-, cumpliendo con la necesidad de invocar en símbolos, espacios abstractos y otros más figurativos, su camino por la vida. Eso sí: contando las verdes y las maduras.
Figuras humanas insinuadas, pequeños corazones rojos, manzanas de Saville Row y manos que se levantan, trozos de guías telefónicas o revistas de peluquería, líneas, cajas sugeridas, vienen del submarino amarillo y el marcante lenguaje pop, de los colores puros, de las noches de cine y las canciones de los Beatles. Remiten a los grabados de Klaus Voorman pero sin dudas también a los muy uruguayos de Antonio Frasconi y Carlos González y a las visiones de Salvador Dalí, insumos de una paleta conceptual recogidos a manos llenas donde se pudiera ya que no en academia o escuela alguna.
Los collages del Gaucho son la prueba palpable de que los sueños solidifican en algún momento, se hacen tangibles, viajan y se rebelan (y se revelan) ante tanta virtualidad, reivindicando la fundamental conexión entre cerebro y mano, entre ser, sentir y hacer, permitiendo a ustedes espectadores, ejercer de cuerpo presente el antiquísimo ritual de asomarse al alma de aquel que hace.
Arte contemporáneo, pero sin las explicaciones, sin texto lleno de palabras vacías de sentido ni planos de recorridos conceptuales. Arte que lo único que pide es justamente lo contrario, abrirse a sentir ante lo hecho.
III.
Además de su paciente tarea de cortar papel y encolar ideas, práctica cuyo resultado ustedes disfrutan hoy, el Gaucho sigue peregrinando en la vuelta chica de su región, fiel a su zona de influencia, subiéndose en un ómnibus y luego a otro, y otro más, yendo de una escuela a un improvisado centro cultural, colgando sus collages y apoyando incondicionalmente las obras de la gente cercana o los envíos de su compinche Antoni Miró, agitando culturalmente, mereciendo pero sin pedir fondos gubernamentales ni apoyos oficiales o extraoficiales. Haciendo un santo camino por el bien y la sensibilidad de los demás.
(texto del catálogo Un Homme que fa del sud. Muestra Centre Ovidi Montllor. Alcoy. Valencia,)
El Maestro Enrique Ilera
Tranformaciones
El Gran Cine Teatro Vista Gorda, se hallaba instalado sobre la calle principal de Rabo Corto y muy cerca de su plaza principal.
Primero hubo una función todas las noches, pero su concurrencia no pasaba de los dos espectadores, por lo que se resolvió limitar las exhibiciones a solo una. Aún así los sábados concurría un espectador solitario por lo que se decidió pasar una película los domingos, pero no concurrió nadie. Solo bichos peludos.
Sin desanimarse demasiado, los directores decidieron realizar la funciones solamente en las vísperas del Primero de Mayo, pero la concurrencia seguía siendo muy exigüa. Ni siquiera bichos peludos.
Entonces se decidió dejar para otra oportunidad las funciones en el Gran Cine Teatro Vista Gorda, pensando que quizás los mese de invierno la gente pasase por la boletería. Se cerró la sala.
Oportunidad esta que las palomas aprovecharon para mudarse de la torre de la iglesia a la sala del Gran Cine Teatro Vista Gorda.
Hay un vínculo secreto entre la lentitud y
la memoria, entre la velocidad y el olvido.MK

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