En nota anterior (miércoles 4/0ct), señalé cinco de los más impactantes accidentes ocurridos en grandes plantas industriales:
– en Seveso (Italia) – 10/julio/1976
– Three Miles Island (Pensilvania, EEUU) – 28/marzo/1979
– Bhopal (India) – 03/diciembre/1984)
– Chernobil (Ex Unión Soviética) – 26/abril/1986
– Fukushima (Japón) – 11/marzo/2011

Basta rastrear publicaciones con Google o algunas de las páginas de Green Peace y se tendrá una idea aproximada de lo frecuente de accidentes con indudable agravio ambiental. En general tienen poca repercusión en la prensa.
Cuando escribí que los accidentes de las megaempresas tienen algunas características comunes a todos ellos, estaba pensando en las descripciones de los medios que habitualmente dan noticias a la población. He dicho que «dan noticias» y no que «dan información», ya que son dos hechos diferentes.
La noticia nos relata que algo sucedió. Está descolgada de otros datos, como pueden ser hechos previos, causas, cómo se podría haber evitado, etc.. La información abunda en detalles previos y consecuencias, que nos sirven para entender el mundo en que vivimos.
Nada ocurre como un rayo en un cielo de verano. Todo suceso tiene antecedentes y consecuencias.
¿En qué casos la diferencia entre noticia e información, es más notable en estos megaaccidentes? – Cuando hay responsabilidades del gran capital y/o de gobernantes. En general las referencias a los grandes accidentes industriales tienden a minimizar sus impactos, cuando provienen de fuentes cercanas a los empresarios o a los gobernantes. Ésto dificulta conocer el real alcance de lo ocurrido. Al leer las «Consecuecias del Accidente en Seveso» algunos informes dicen «hay bebés que nacieron varios meses después, que presentaron deformidades sin poder comprobarse que se debieron al accidente; – se examinaron 1600 personas y 460 tuvieron enfermedad cutánea causada por la dioxina» y «cinco trabajadores que trabajaron en la descontaminación, contrajeron una enfermedad al hígado»…
Muy diferentes son informes independientes que destacan 37.000 personas afectadas, alto número con lesiones cutáneas y estudios científicos que hasta el año 2009 señalan incidencia aumentada de cáncer en la región. Los juicios por responsabilidad siguieron hasta el año 1986.
Son coincidentes los datos en cuanto a que afectó 1800 hectáreas productivas, los cultivos quedaron inútiles para el consumo, murieron 3300 animales y hubo que sacrificar a otros 80.000 para evitar que entrasen en la cadena alimentaria. A raíz de este accidente, la Unión Europea adoptó una serie de directivas de seguridad, que se denominan Directivas de Seveso, pues están inspiradas en las causas que llevaron a este accidente.
Tres años después la central nuclear de Three Mile Island (Pensilvania, EEUU) sufrió una fusión parcial del núcleo del reactor. Varían en amplia escala los informes sobre la cantidad de gases con radioactividad expulsados hacia la atmósfera.
Mientras que los integrantes de la industria nuclear le quitaron importancia afirmando que «no hubo daños a las personas ni inmediatos ni a largo plazo», Greenpeace citando estudios independientes afirma que existió y existe aumento en los casos de leucemia y cáncer en la población de la región.
Los informes coinciden en un hecho que se constató en otros accidentes: los técnicos, preocupados por la atención del desastre en la planta, se olvidaron de alertar con urgencia a la población.

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