Estación Goya
una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Goya cosificó, animalizó, exageró en sus obras. La génesis del esperpento es pictórica; su conceptualización, literaria. Si bien el término ya se utilizaba a finales del siglo XIX para referirse a un «desatino literario», fue Valle Inclàn quien lo intelectualizó. Hoy seguimos hablando de los espejos deformantes en el cine.

El cine imprudente (II)

El verdugo/Luis Garcia Berlanga/1963
Paradigma del humor grotesco español, Luis García Berlanga construyó en esta película un alegato tanto más cómico cuanto duro, tanto más profundo cuanto desopilante, contra la pena de muerte que por entonces estaba vigente en nuestro país para determinados delitos. La peripecia de un hombre que para despliegue de una realidad como la española de aquellos años, en la que un país entero parecía claudicar ante una ilusión hueca como la del desarrollo económico. Tantas son las virtudes de la cinta que muchos historiadores del cine la consideran la mejor película del cine español. No de las virtudes menores es, sin duda, la interpretación de los tres actores principales

Amanece que no es poco/ José Luis Cuerda. 1989
Teodoro, un ingeniero español que es profesor en la Universidad de Oklahoma, regresa a España para disfrutar de un año sabático. Al llegar, se entera de que su padre ha matado a su madre y, para compensarlo de la pérdida, le ha comprado una moto con sidecar para viajar juntos. Así es como llegan a un remoto pueblo de montaña que parece desierto; lo que ocurre es que todos los vecinos están en la iglesia, porque la misa es un auténtico espectáculo. Padre e hijo asisten a las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro y puta. Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de una universidad norteamericana, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso e incluso invasores camuflados de un pueblo cercano

Esperpentos. José Luis García Sánchez. 2008.
Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, don Manolito y don Estrafalario, grandes admira- dores de la obra de Valle-Inclán, le siguen la pista a sus piezas teatrales, que han sido prohibidas por una orden.

Ojos verdes. Basilio Martin Patino.1996
La añoranza y revisión crítica de la copla se vive a través de la historia del marqués de Almodóvar, apasionado embajador que le organizaba los festejos folclóricos a Franco; generoso, mujeriego, excesivo, dilapidador, protagonista él mismo de su propia copla. Enamorado en su juventud de una corista de Concha Piquer, dedicó su vida a recoger fetiches y recuerdos de todas las divas del cante con los que organizar un museo sentimental en su decadente castillo, llenándolo de vitrinas donde almacenar las añoranzas. Al morir, de modo indigente, en la pensión de su última amante, también cupletista, ésta disputa su legado con el ama de llaves que se ocupó toda la vida de cuidar de él y de sus pintorescas colecciones en el castillo familiar. Un entrañable amigo diplomático rememora su fantasiosa existencia emotivamente. Una estética que forma parte del sentir del pueblo andaluz. Y como hilo conductor «Ojos Verdes», el cantar de los cantares más bello de su rico cancionero.

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