El Profesor Fernando Firulo de la Escuela de la Guitarra Alberto Ulián, indicó que La Casa de Juan continúa con los conciertos de guitarra. Reafirmó la oportunidad de disfrutar varios exponentes de guitarra clásica en Santa Lucía, como por ejemplo Juan Pedro Souza que salio de la Casa de Juan y ahora se encuentra en la Escuela Universitaria de Música. Destacó que aquí existe una cultura guitarrística muy interesante, reafirmando que en Santa Lucía hay una movida cultural, entre música poesía y guitarra, que siempre está presente. En este caso, también para mostrar lo que se viene realizando con el alumnado, con un jovencito que ha avanzado mucho, Santiago Camacho, cursando su segundo año. Santiago dijo que le encantaba la guitarra, que fue su abuelo que interpretando ese sentimiento le regaló el instrumento. Le encanta asistir a las clases en La Casa de Juan, confirmando que le gusta el sonido de las cuerdas y el ritmo, lo que suele compartir entre sus horas de estudio. Santiago dio inicio al recital con cuatro conocidas melodías, temas que encantaron a todos.
Los invitados para realizar este repertorio clásico académico de guitarra, fueron Lucía Tabárez y Marcio Pena. Lucía está por terminar la licenciatura de la carrera en interpretación musical que empezó hace seis años. Marcio también estudia en la Escuela Universitaria de Música desde hace tres años, y al igual que Lucía vienen de la música popular. Lucía dijo que, para quienes les gusta no es difícil entrar a la música clásica, aunque si lo sea hacerla llegar al público. Coinciden en que preparar un concierto de guitarra clásica lleva mucho trabajo, porque conlleva estudio en las técnicas para poder contar lo que se quiere decir a través de la interpretación, pero hay mucha satisfacción porque hacen lo que les gusta.
Otra de las características es que al no haber letras para cantar, sólo la guitarra, a veces es más difícil de interpretar lo que se escucha y que a veces cuesta hacerla llegar. Uruguay tiene muchos y buenos guitarristas populares o clásicos, argumenta Marcio, y está muy bueno que haya tantos y valiosos exponentes. Hoy se perdió mucho la música en vivo, todo es electrónico, digital, por eso, sentir la sensación del instrumento es muy especial y el tratar de vincularse con la música en vivo es otra cosa, por lo que hay que apoyar un poco más para que la gente disfrute de todo eso, como ir al cine o leer un libro, agrega Marcio.
Lucía menciona que dentro de los compositores uruguayos admira a
Abel Carlevaro, compositor, guitarrista y pedagogo, por todo lo que ha dejado, y agrega que le debe mucho de sus estudios de guitarra clásica.
Marcio dice que también han estado tocando en el interior, una experiencia que le gusta mucho, y salir del establishment, donde se piensa que no se escucha mucha música. Siempre hay que conocer algo nuevo, además intentan aprovechar todas las oportunidades que se les brindan y dice que le gusta especialmente venir a tocar a estos lugares. Lucía agrega que se tienen que logar los apoyos armando las presentaciones de proyectos para tocar, pero siempre hay que trabajar mucho para lograrlos. Marcio afirma que los apoyos dependen mucho de las circunstancias y del medio en que uno se maneje, por ejemplo, hace poco actuó en un ciclo apoyado por el Fondos Concursables del MEC y lo volverán a hacer dentro de poco. Indicó que ellos recién están comenzando, pero por suerte hay grandes músicos que son apoyados en nuestro país.
Tanto Lucía como Marcio, a veces también organizan las actuaciones para seguir en esta transitar porque son estudiantes que quieren aprender. «Tomamos más que un concierto profesional estas actuaciones, como un aprendizaje, más allá de tomarlos con esa conciencia y ese ímpetu, pero hay que estudiar si queremos encontrar lo que pretendemos. A algunos nos puede costar más, a otros menos, pero hay que hacerlo con pasión, dedicación y disciplina, y así se llega a alcanzar los objetivos que uno se plantea», reflexionó Marcio.
Mariela Velázquez fue la plástica elegida en la Casa de Juan, con piezas de colage y dibujo a lápiz. En esta oportunidad, también trabajos en cerámica indígena, ya que como indica, está aprendiendo a trabajar la arcilla en el Centro Cultural José E. Rodó, con la profesora Mariana Ferrari. La base de las cerámicas son tejas de casas antiguas, que se demolieron, con los diseños como parte del río y las construcciones que en esta ciudad podemos encontrar, en lo que también están inspirados los colagges, explicó. Hace más de 20 años que trabaja en dibujos y colagges, cuyas bases son papel, para lo que Mariela usó partituras viejas de su abuela cuando estudiaba violín, papel afiche, papel canson. En cuanto al monocromo, indicó que le gusta trabajar en un color para que se busque la luz y la sombra, pero que en otro momento puede volver a integrar color a sus obras. Mariela agrega que en estos años está pasando por una etapa de elementos bien sencillos, cuanto más simples mejor, pero sin descartar volver en algún momento al óleo, los acrílicos, los esmaltes, las ceras. También agrega que siempre hay que estudiar, aprender, mirar los clásicos, intercambiar ideas, por eso es tan importante mirar raíces pero también lo nuevo, siempre tratando de discernir, porque no todo lo nuevo es bueno, ni tampoco lo es todo lo clásico. Si bien por cuestiones personales había abandonado los trabajos de plástica, Mariela ha vuelto con su gran amor e indicó que no le encuentra sentido pintar o dibujar sólo para sí, que está muy bueno compartir lo que se hace. Agregó que la Casa de Juan es un lugar de puertas abiertas para compartir en la comunidad entre artistas y plásticos, desde la música, la pintura o la literatura.

Y.S.
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