En nota publicada en el semanario EL PUEBLO el 30/08/17 escribí lo siguiente: «Una información que tuvo consecuencias negativas en gran «cantidad de niños, fue aceptada como verdadera durante más de diez años. «Se trató del médico e investigador británico Andrew J. Wakefield, quien «en 1998 publicó en una prestigiosa revista médica de Inglaterra, sus «experimentos que demostraban relación entre la vacuna triple vírica, el «autismo y ciertas enfermedades intestinales.
Luego me referí a que durante diez años sus trabajos fueron sometidos a críticas, hasta «el Consejo Médico General del Reino Unido en enero de 2010 dio por probadas 32 acusaciones… y Wakerfield fue excluido del registro médico y se le retiró la autorización para ejercer la medicina en el Reino Unido».
Leída por Ariel Gallo, antiguo vecino de Santa Lucía, quien reside desde hace años en Australia, vinculado al Partido Verde de aquel país, me envió un correo electrónico, expresándome su posición discordante con lo que yo había escrito. Reproduzco algunos de sus párrafos: «La historia de Andrew «Wakefield que detallas es el plan más elaborado y «escandaloso que la industria médica ha producido… La encuentro «repetida incesantemente… La historia que con seguridad no «conoces es la del científico William Thompson, que participó (en «EEUU) en el estudio base que se usó para asegurar que no había «ninguna relación entre la vacuna MMR y el autismo.
«te escribí acerca de lo que pasó en 2004 cuando Thompson le «escribió a la directora del CDC, Julie Gerberding reiterando que «tenían que discutir un asunto de grave importancia con respecto «al estudio del autismo en la ciudad de Atlanta. La urgencia se «basaba en que Thompson debía presentar los resultados del «estudio en una reunión del Instituto de Medicina. El asunto es que «lo que tenía que decirles era que el resultado indicaba que los niños «negros que recibían la vacuna MMR antes de los tres años de edad «eran afectados por autismo 3.4 veces más que los que la recibían «luego de ese período.
«La respuesta fue que esta doctora lo separó de su cargo, tiraron «todo el material a la basura y la Dra. Gerberding continuó como «directora del CDC hasta 2009, cuando la nombraron presidenta «de la división de vacunas de la empresa Merck, rama de la «compañía que les produce una ganancia de 5 billones de dólares «US por año. Thompson hizo una declaración pública por medio de «abogados disculpándose de la corrupción en la cual estuvo «envuelto, y ha ofrecido declarar ante el congreso de los EEUU».
Es evidente que la afirmación que yo hice en la nota que publiqué en EL PUEBLO de fecha 30 de agosto de 2017, era muy cuestionble.
¡Dónde estuvo mi error? La noticia sobre el Doctor Andrew J. Wakefield y el juicio a que fue sometido por su publicación sobre los posibles efectos indeseados de la vacuna MMR (siglas en inglés de la vacuna contra sarampión, paperas y rubeola) la leí en la revista «Muy Interesante» de julio de 2017. Busqué en Google y leí las entradas de la primera página, que confirmaban lo publicado en la revista argentina nombrada.
Ante las observaciones realizadas por Ariel Gallo, retomé la búsqueda y vi que se trata de un tema muy controvertido, que ha dado lugar a numerosos juicios contra la industria de medicamentos y contra quienes indicaban el producto mencionado. Los litigantes han solicitado el testimonio del Dr. William Thompson en numerosos juicios.
Para comprender mejor las observaciones críticas de Ariel Gallo colocaré en FB la parte de su correo electrónico referente a este tema.

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