En días convulsionados, cuando aparecen nubarrones y el sol se resiste a iluminarnos, hay que buscar la manera de que la esperanza se mantenga intacta.


Cómo lograrlo? si a cada paso que damos, nos topamos con problemas políticos partidarios que nos afectan a todos, con gente (cada vez más) sin empleo, con juventudes intentando salir adelante pero con una carrera de obstáculos que limitan sus ganas, con jubilados sufriendo por las pasividades lamentables que les llegan y activos quejándose de la voracidad del estado que les lleva gran parte de sus ganancias? Ésta parece ser la gran pregunta.
Es que quizá Uruguay ingresó en una espiral de desazón? El uruguayo se siente abandonado? Observa que en cierta forma se ríen en su cara y deja la esperanza para pasar a ser un autómata que solamente paga cuentas?
Estas preguntas tienen una sola respuesta: No. Porque en este país, no hay desesperanza. El uruguayo es porfiado. No hay desinteligencia que desanime a un pueblo acostumbrado al embate propio y al ajeno, incluso provenientes algunos, los más graves, de nuestros vecinos de puerta (dos ejemplos emblemáticos, Argentina, cuando deshizo la sociedad uruguaya cortando los puentes y Brasil «trancando» nuestros productos en la frontera). Uruguay me hace acordar a la canción «Resistiré» porque es «como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie».
De dónde sale todo este optimismo? De dos recorridas por este departamento maravilloso que es Canelones. Porque la sociedad organizada, que congrega a miles de compatriotas, tiene la sana costumbre de permanecer y fortalecerse. Esta semana, pude solamente concurrir a dos reuniones con productores agremiados en la ciudad de Tala y en Santa Rosa.
Y tengo varias más agendadas para las siguientes semanas, merced a la voluntad amigable de tantos productores que, al ser consultados, dijeron «sí» sin dudarlo, a la posibilidad de que los visite.
Así que esto recién comienza, habrá muchos encuentros informales, no quiero «ser recibido» sino mimetizarme como uno más, escucharlos, ver qué les preocupa y porsupuesto, desde Espacio 40 Canelones, tender una mano para lo que pueda hacer desde este lugar de ciudadano, comerciante y dirigente local.
Esto tiene que tener una contrapartida de parte de los que dirigen el futuro y presente canario. El compromiso de gestión, el priorizar las soluciones, antes que las fotos para los medios y las redes.
Necesita que se tenga «gusto» por el cargo que se desempeña. Todos estos «reclamos» son políticos, de formas y de ideas, jamás con las personas que los llevan adelante.
Lamentablemente consignamos actitudes de mala fe de quienes nos representan, aunque no los hayamos votado, porque eso es la democracia.
Con esos, hay que ser realmente severos en cuanto a las consecuencias de sus conductas.

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