El pasado 28 de agosto, la Mesa Nacional de Mypimes mantuvo una reunión con el vicepresidente Raúl Sendic, dentro de un antiguo propósito para regular este sector, donde se destaca reducir costos bajando sus impuestos. Estarán presentando un Anteproyecto para poder brindarle un marco legal al Sistema Nacional Integral e Integrado Mypimes. En este encuentro, se trataron no sólo derechos económicos. también sociales, culturales y medio ambientales.
Participaron por el Centro Comercial e Industrial de Santa Lucía Brenda Álvarez, además como integrante de la Comisión Nacional de Género y Equidad, y Alicia Pose también en representación del CCSL y como representante del Grupo Mujeres Emprendedoras, con quien conversamos.
-Poder regular a las pequeñas y medianas empresas , que son la mayoría, es un viejo recalo en el país.
Es una lucha que viene desde hace muchos años, partió a partir del 2005, que en ese momento tuvo el aval de la presidencia. En el 2011, nuevamente se vuelve a presentar el anteproyecto ante el gobierno, que es evaluado y nos autorizan a seguir trabajando.
– Acaban de ser recibidas en la Presidencia de la República. ¿En qué se pudo avanzar?, ¿esta Mesa Mipymes, tiene carácter permanente?
Sí, tiene carácter permanente, el otro día cuando fuimos recibidos en la vicepresidencia se estableció el próximo paso que será un encuentro en Tacuarembó. Estaremos las empresas de todo el país, como lo venimos haciendo, realizaremos un taller para depurar algunas cosas. Después concretaremos un encuentro con legisladores y representantes de la Mesa Nacional de Mypimes, también de la OPP, autoridades del Fonasa y distintos organismos, para intercambiar esa información producto de cada taller. Se puede decir que se avanzó en la coincidencia de armar una mesa que actuaría a nivel de gobierno, con nosotros como Mesa Nacional de Mypimes, junto a legisladores y representantes para intercambiar información.
Además, se acordó realizar talleres para conocer la realidad y las necesidades del sector, porque al ir presentando el anteproyecto, tenemos que pulirlo, resumirlo para que se pueda crear realmente la Ley con pocos puntos pero bien representativos.
Las Mipymes involucran a un millón de personas y un promedio de doscientos empleadores, ochocientos empleados y también aquí se pide, por lo tanto, igualdad de género.
– Es un sector de mucha vulnerabilidad precisamente por falta de regulación.
En el 2008 se hizo un último censo, el de las pequeñas empresas cuando todavía había mucho informalismo. Nosotros consideramos que al día de hoy debemos ser un 50% formal y un 50% informal, pero hay que luchar por esa otra mitad para que le den los números. Hay mucho por regular, por eso también pedimos dentro de la ley, que es por lo que se ha demorado tanto, Bases Programáticas para crear dentro de una ley, con aportes diferentes, entre el empresario que tiene hasta 5 y la que tiene hasta 99 empleados
Hoy la Ley dice que una pequeña empresa puede tener hasta 99 empleados. Esa es la diferencia que resaltamos, no es lo mismo que tener 20 empleados o menos. Nosotros no queremos que se nos exoneren los impuestos, eso lo resaltamos bien, sino pagar menos y de acuerdo a los ingresos de cada uno. Hay muchos emprendimientos en todo el país de alimentos envasados, prendas de vestir, artesanos. Nosotros, además, pedimos crear una tarjeta Mipymes para pagar los insumos de nuestras empresas, que a su vez también tengan descuentos en los impuestos, idealizamos regularizar este sector para darles más chance a todos y reducir así la informalidad.
-Se trataría entonces de apuntar a una mayor justicia tributaria.
Nosotros pedimos hacer la diferencia, porque cuando viene una empresa internacional con una propuesta de un predio grande, muchas veces son exonerados para que puedan realizar sus proyectos, nosotros también queremos que se nos considere para que se puedan mantener, por ejemplo, esos pequeños comercios de barrio y otros emprendimientos.
Otra cosa que viene pasando es que se crean muchas cooperativas pero se van cerrando al entrar en pérdidas, se crean empresitas chicas y lo que buscamos es que puedan mantenerse.
– Las pequeñas empresas en Uruguay recogen una mano de obra bien variada y con edades muy diferentes. 
Es cierto. tenemos muchos artesanos y gente con oficios, mucha juventud, pero también hay gente de 50 años y más que si se quedan si empleo a esa edad terminan emprendiendo algo que se aprendió o que se aprende para seguir sustentando a sus familias. Hay muchos trabajadores que si son despedidos precisamente tratan de hacer nuevos emprendimientos, que son esas Mypimes que tanto defendemos.
– Además, está el desafío de la permanente preparación que exigen los mercados.
Por supuesto. Ese aspecto no se puede ignorar para sobrevivir, por ejemplo, el turismo que viene creciendo en el país, sin embargo no tenemos pequeñas empresas para desarrollar. Y hablar de turismo es hablar de muchos emprendimientos diferentes, como el gastronómico que puede emplear tanta gente. Hay un buen nicho de mercado y hay gente preparada, pero al momento de legalizar, de formalizar, se encarece tanto el producto que ya dejar de ser competitivo.
-¿A partir de ahí saldría ese nuevo Anteproyecto?
Le vamos a presentar al gobierno algo más resumido, de menos cantidad de hojas, porque el Anteproyecto es bastante grande. La idea es resumir porque hay mucha cosa a tener en cuenta para que el gobierno ponga de su parte. Nosotros como pequeñas empresas vamos a seguir trabajando en ese debate nacional que significa el trabajo de alrededor de un millón de uruguayos. Además, no olvidemos que las Mypimes somos la mayoría familias, desde un comercio de barrio un almacén, un kiosco, una modista, es distinto a una fábrica grande. Nosotros estamos luchando para eso, para que todos los emprendimientos chicos, que son muchos, de ropa de alimentos etc., que puedan pagar sus tributos para reducir la informalidad. Trabajamos para tener todos el mismo derecho, teniendo cuenta el aporte al BPS donde las Mypimes también tenemos un registro de nuestra historia laboral, por eso reiteramos la necesidad de aunque sea un mínimo aporte para tener derecho a un reparo jubilatorio.
-Otro punto para las pequeñas empresas es la posibilidad de las Compras del Estado.
Sí, es cierto. Esa es otra posibilidad muy buena, para pequeños productores nosotros estuvimos reunidos al principio de agosto con el Molino Santa Rosa, que ya le vende al Estado. En Canelones hay muchos productores rurales, como faconeros de pollo, que entregan directo, ellos mismos, evitando intermediarios y así poder bajar costos. Todo esto hay que tomarlo con la importancia que tiene porque si se lograra trabajar en el país, ¿quien se querría irse del Uruguay?

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