Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, la bella
inutilidad de la memoria involuntaria.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Thomas A. Edison
Estilo de trabajo de Edison
Sus métodos de investigación eran predominantemente empíricos. Se basaban en la intuición y el esfuerzo. En sus laboratorios y talleres se hacían largas jornadas de trabajo y se realizaban infinidad de pruebas hasta que se encontraba el procedimiento adecuado; además era muy riguroso con la calidad de sus productos. Su frase favorita era: «La genialidad consta de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración». Fue un decidido partidario del trabajo duro, constante y tenaz como forma de conseguir metas y lo convirtió en el lema de sus empresas. Destacaba tres virtudes fundamentales: imaginación, ambición y amor al trabajo.
Jamás se dejaba llevar por el desaliento por peor que fuera la situación. Para ejemplificar contamos la siguiente anécdota: en diciembre de 1914 un incendio destruyó sus instalaciones de West Orange, donde por la aparente seguridad de sus construcciones de hormigón los seguros contratados solo cubrieron un mínimo de las enormes pérdidas materiales. El siniestro se originó en una construcción de madera donde se guardaban películas de celuloide y productos químicos e inmediatamente se extendió al resto. En la tragedia murió un obrero. Sólo quedaron en pie las paredes exteriores.
La magnitud de la catástrofe no hizo perder la calma a Edison. Consolando a su hijo Charles que estaba a su lado, le dijo: «Bueno… tampoco es tan grave. Gracias a esto conseguiremos deshacernos de un montón de basura vieja.» A un amigo que vino a consolarlo cuando se encontraba dirigiendo los trabajos de limpieza de los escombros, le manifestó: «Ahora tengo sesenta y siete años, pero todavía no soy demasiado viejo para un nuevo comienzo.»
Rápidamente comenzaron los trabajos de reconstrucción: alquilaron locales vecinos para instalar las máquinas, recibió préstamos de bancos con el aval de los cobros pendientes y su amigo Henry Ford le prestó 750.000 dólares. A las tres semanas las fábricas ya habían recuperado su nivel de producción.
Desconfiaba de la formación puramente académica, aunque contrataba a menudo a técnicos graduados cuando la complejidad de las tareas así lo exigía, pero siempre trataba de supervisar el mismo todas las actividades. En una ocasión, cuando comenzó a trabajar para su empresa el químico ruso Martín Andrei Rosanov, éste le inquirió acerca de cuales eran los métodos de trabajo en el laboratorio, Edison le respondió con su estilo campechano pero algo rudo, mientras masticaba tabaco:
«Por todos los diablos, aquí no hay normas. Lo único que queremos ver son resultados prácticos.»
Cuando su hijo Theodore se aficionó a la física y decidió cursar estudios universitarios, su padre se opuso porque quería que aprendiera directamente trabajando en sus talleres. Pero como su hijo estaba dispuesto a seguir su propio camino costara lo que costara, finalmente cedió asignándole un pequeño laboratorio para que pudiera realizar sus investigaciones de acuerdo a sus métodos.
Tenía recelos de los universitarios por su formación predominantemente teórica e intelectual. Decía de ellos: «No daría ni un centavo por un estudiante universitario, como no sea que fuera alumno de un politécnico… esos al menos no tienen la cabeza llena de latín, filosofía y otras teorías… Sólo dentro de tres o cuatro siglos, cuando el país esté totalmente colonizado y haya cesado el espíritu comercial, será el momento de los literatos».
Sin embargo tenía predilección por la química, ciencia que recién comenzaba a desarrollarse como tal y aún era bastante empírica. El decía: «Una gran ciencia la química. Es mi favorita entre todas las ciencias.»
De su madre heredó la cultura puritana del trabajo duro. Aún a la edad de 75 años su jornada de labor llegaba a las 16 horas diarias. Le bastaban 4 o 5 horas de sueño por día; dormir mucho era una pérdida de tiempo para él. Le producía vergüenza el estar sin hacer nada. Sus comidas no eran muy abundantes, lo hacía tres veces por día y sólo lo necesario para nutrirse. Jamás hacía ejercicio físico, sus movimientos estaban enfocados enteramente a sus actividades productivas. «El único ejercicio de mi cuerpo … es transportar mi cerebro.» Estilaba cambiar las rutinas de trabajo y dedicar ciertos períodos a actividades diferentes para despejar su mente.
De carácter individualista, se oponía al pujante movimiento socialista que comenzaba a desarrollarse en esa época porque no lo veía como una alternativa viable al capitalismo. Su opinión era que «tal y como son hoy las personas, siempre habrá capitalistas y trabajadores. El capitalismo no es más que una riqueza transportada de generación en generación. Alguien tiene que responsabilizarse de esta riqueza y administrarla en bien del resto de la humanidad.»
Aunque creía en cierta forma de vida después de la muerte y en la existencia de un espíritu superior, no era adepto a las religiones. Decía: «Un Dios personal no significa nada para mí. El concepto de Dios es una abstracción y millones de oraciones no han sido capaces de impedir ni guerras ni catástrofes naturales.» Admiraba al librepensador Thomas Paine quién fuera ideólogo y publicista de la revolución norteamericana. Este opinaba que «la verdad se rige por las leyes de la naturaleza y no puede ser negada…» y (también decía) «el mundo es mi hogar; hacer el bien, mi religión.»
La Madriguera Presenta
El amigo coreano
Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro
como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual. La proliferación de lo igual es lo que constituye las alteraciones patológicas de las que está aquejado el cuerpo social. Lo que lo enferma no es la retirada ni la prohibición, sino el exceso de comunicación y de consumo; no es la represión ni la negación, sino la permisividad y la afirmación. El signo patológico de los tiempos actuales no es la represión, es la depresión. La presión destructiva no viene del otro, proviene del interior.
(B Ch H)
Con un entusiasmo que raya la felicidad èsta página se complace en participar la existencia de una librerìa que dignifica a sus clientes. El arribo del pensamiento de Byung-Chul Han (1959- Coreano-alemàn) a la calle Rivera es un acontecimiento mayúsculo. La expulsión de lo distinto.
La proliferación de lo igual es una «plenitud en la que solo se transparenta el vacío».9 La expulsión de lo distinto genera un adiposo vacío de plenitud. Esa hipervisibilidad, esa hipercomunicación, esa hiperproducción, ese hiperconsumo que conducen a un rápido estancamiento de lo igual resultan obscenos. El «enlace de lo igual con lo igual»10 es obsceno. La seducción, por el contrario, es la «capacidad de arrancarle a lo igual lo que tiene de igual», de hacer que diverja de sí mismo.
Byung-Chul Han
Rosina More
Estoy de este lado siendo prudente,
me sucede cuando me siento un poco más vieja
y no hay rayuelas contigo.
Y sì suelto los pájaros?
Nos iríamos por las curvas a recorrer el mundo florecido
como los enamorados en la piel latida.
Y sì te llamo y la palabra gira entre la boca y el oído como una danzarina encantada?
Y si apago la luz y no digo nada?
Y…Y…Y…… me olvido de mi
Alfredo Gomez
Barbero

Si pudiera te diría lo que ya sabes, nuevamente,
porque decirlo viene con el aire que exhalo
me atraganto con ello e irremediablemente,
se me va llenando de sapos la laringe y el esófago.
Es tan natural que así sea y sin embargo
en el túnel de vacío las palabras no suenan,
de este lado las suelto y parten y caen sin llegar a ti,
son animales débiles de laboratorio, anémicos y endebles.
Una diferencia de horas, de días, nos ha desfasado,
hace no mucho, venían de ti esas palabras
y ahora las esquivas como a murciélagos
las rechazas, te dan escalofríos, te aterran.
Yo ahora recurro al barbitúrico y al barbero,
el barbero me acicala y me hace ver casi joven,
y el barbitúrico me da un aire despreocupado y soñoliento,
de galán del siglo diecinueve que esquivó la tuberculosis.
Entre los dos, espero, transcurrir con alegría,
lo que el destino depare, que puede ser esta rutina,
de transcurrir con alegría esperando lo que el destino
depare, la felicidad de esperar a la felicidad, semidopado.
Entre nube de siesta y lluvia estaré en la dormivela,
después cuando la tarde refresque, caminaré la calle nuestra,
y veré que todo esté igual, el pasto y la palmera,
un día más en el almanaque, sin sabor, cartón insípido.
Una pregunta de miércoles
¿Cuál es el gol más lindo que ha visto que no haya sido anotado a favor de su equipo ni en contra de su, no apreciado, rival?

Ruben Rodriguez Arcidìaco: El gol màs lindo:Maradona a Inglaterra en el Mundial 86. El gol soñado por cualquiera que guste del fútbol haya jugado o no: Diego Aguirre Libertadores 1987. En una final de Libertadores,de visitante, en los recontra segundos finales, con cuenta regresiva a coro de la hichada local,contra un golero que baboseò todo el partido. ¿Faltò algo? El màs grande,lo ví en el cine: Ghiggia en 1950.
Ya està muchacho!!!
Ahora no me conoces
Quinta falta (luces y sombras)

Ahora no me conoces de la edición anterior
El caballero que aparece es el «Pata» Juan Antonio Quereillac,(Vicente Quereillac)
Cada vez conozco menos…pero..querellac..y chichita..la otra niña no se quien es. (Susana Lòpez)
Quereillac, Pereira y Zavalla (Josè Pepe Torres)
Santalucenses
Para leernos mejor
Daniel Da Rosa
Café Sportman, Memorias
Omar Adi
Patadas de chancho y otras poquedades

«La concepción temporal que hoy predomina es más bien como una página web de scroll infinito (es decir, como funcionan Facebook, Instagram y Twitter). Percibimos una sucesión constante de eventos que se desplazan unos a otros rápidamente. No hay dirección, no se va a ningún lugar. Es un ciclo interminable cuyo único elemento constante es la aceleración. La Historia terminó porque no hay una narración coherente (un metarrelato, hubiera dicho Lyotard) que aglutine lo que sucede. » LC


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