El pasado jueves 4 el Jefe de policía de Canelones, Osvaldo Molinari, nos recibió en su despacho de la jefatura canaria, enclavada en el centro de la capital departamental. La intención al pedir esta entrevista, fue de conocerlo a él y a su forma de trabajo, como titular de los destinos de nuestra fuerza policial.
Es una persona relativamente joven para el cargo que ocupa, aunque con la experiencia que la carrera y la academia le han brindado.
Los robos, rapiñas, abigeato e incluso copamientos han hecho que Canelones este sufriendo las consecuencias del avance de la delincuencia.
Al trabajo que venían haciendo sus antecesores se le suma su impronta. Lo limitado de los recursos que posee la fuerza policial en Canelones, no acompasa el avance de la delincuencia. No olvidemos el corrimiento en la zona metropolitana hacia el interior, producto de la disuasión que se ha aplicado en Montevideo .
La cantidad de personal y móviles para patrullaje son puntos a mejorar en la policía canaria. Su efectividad y eficiencia en el manejo de los recursos disponibles, puede mitigar las consecuencias del avance. Pero se necesita un respaldo a la función policial , que devuelva la confianza en la tarea realizada a los uniformados y a la población.
La entrevista con la máxima autoridad de nuestra policía nos brinda un panorama de primera mano del accionar de la fuerza. Pero fue una ocasión para trasladar nuestras inquietudes y las de los que representamos. Esto en el convencimiento de que el diálogo y el apoyo es el camino. Las diferencias de concepto en la generación y aplicación son un tema político. En cambio, los problemas de seguridad de nuestra población son urgentes y ameritan tomar decisiones inmediatas.
A nivel personal y como parte de un espacio político, creo que, pocas veces o tal vez ninguna, el Ministerio del Interior reconoce el esfuerzo qu realiza nuestra policía , el discurso y las declaraciones la sitúan a la fuerza policial como instrumento de las políticas estatales. Sin embargo son los responsables directos de nuestra seguridad como ciudadanos de bien. Ayudaría devolverle el respeto a sí misma y el que la sociedad le percibe.
Por eso, nos pusimos a su disposición como fuerza política del Partido Nacional y como empresarios e integrante de la sociedad de Canelones. Y llevamos a su despacho, inquietudes que vecinos nos han trasmitido.
La policía merece el respeto de la investidura y el apoyo por parte del estado y la sociedad para generar la confianza en la labor que esta institución realiza. Aún con recursos limitados, puede ser la comunicación con la población y las fuerzas vivas de diferentes localidades, una contribución a mitigar y reducir los casos de violencia y delincuencia.
El compromiso de todos es necesario para recuperar nuestra seguridad.

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