En la nota publicada el pasado miércoles 03 de mayo comenté el lavado de cara con glifosato realizado delante de hombres de prensa por el Doctor Máximo Castilla y mencioné una escena similar protagonizada por el químico Thomas Midgley quien había introducido el tetraetilo de plomo en las naftas. Cuando se denunció la toxicidad ambiental ocasionada por el plomo presente en los gases de los caños de escape de los motores, Midgley en conferencia de prensa se mojó las manos en nafta con plomo y se las acercó a la cara aspirándola, creyendo que con eso demostraba que no era tóxica.Un antiguo compañero de guardias de hospital, de brillante carrera profesional, luego de leer la nota, me envió un mail diciendo que el valor científico del acto protagonizado por el Doctor Castilla, equivalía a que alguien para demostrar que el tabaco no produce cáncer, hubiese fumado un cigarrillo.
La acción agresiva a nuestra salud del glifosato tiene dos etapas de agresión y reacción: en forma aguda cuando se entra en contacto con este producto en momentos de su aplicación (aérea o terrestre) y aparecen reacciones más o menos inmediatas.
Y formas crónicas de afectación de la salud por la exposición prolongada a este producto.
En las formas agudas debe tenerse en cuenta que muchas afecciones son debidas a las sustancias que acompañan al principio activo glifosato y que muchas veces no figuran específicamente en las etiquetas, pues los empresarios las denominan como «sustancias inertes», lo que no es cierto desde el punto de vista de la salud ambiental y humana.
La lista de ingredientes inertes y su toxicidad, que se encuentran en diferentes presentaciones de glifosato, es variada.
Pueden causar irritación ocular, lagrimeo, coriza, laringitis, cefaleas, náuseas, alergias respiratorias, neumonitis química. Síntomas gastrointestinales como gastritis, úlceras o diarreas. A nivel cutáneo pueden dar irritación dérmica, eccemas, alergias, fotosensibilidad. Pueden afectar la reproducción con aumento en el número y frecuencia de abortos y bajo peso al nacer. Pueden afectar el estado emocional y dar depresión.
En los casos de exposición prolongada muchos de estos síntomas pueden agravarse y constituir enfermedades crónicas.
Para ilustrar la gravedad de las consecuencias de la exposición a productos químicos, que les ocasionan a los humanos, sobre todo desde las etapas del desarrollo prenatal, tomo las siguientes palabras tomadas de un trabajo escrito del Profesor de Psiquiatría Infantil Dr. Miguel Cherro Aguerre que dice así:
«Los disturbios del desarrollo neurológico, incluido TEA (Trastorno del «Espectro Autista), ADDH (Disturbio por Déficit Atencional e «Hiperactividad), dislexia y otras dificultades cognitivas, afectan a millones «de niños en todo el mundo y algunos trastornos incrementaron su «frecuencia. Los productos químicos que injurian el cerebro en desarrollo «se encuentran entre las causas conocidas que explican este aumento de «frecuencia de diversos trastornos. La prevalencia de los Trastornos del «Espectro Autista, por ejemplo, pasó de 3 en 10.000 niños en 1970 a 1 en «68 en 2014.
«En este momento se habla a nivel internacional de una Pandemia de «toxicidad del desarrollo neurológico, que hace referencia a los disturbios «del desarrollo neurológico, incluido TEA, ADDH, dislexia y otras «dificultades cognitivas que afectan a millones de niños en todo el mundo y «los productos químicos que injurian el cerebro en desarrollo se encuentran «entre las causas conocidas que explican este aumento de frecuencia».

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