Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo,
Como un cuadro de Utrillo.
Persianas verdes y teja
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Tomàs A. Edison
Su experiencia de periodista
Como le iba muy bien con la venta de diarios, decidió crear su propio periódico al que llamó Weekly Herald y era editado en un vagón del tren, para lo cual Edison había comprado una prensa de mano y unos tipos usados. Todo iba bien y el periódico tenía buena venta, hasta que a su joven redactor se le ocurrió agregar una columna de chismes que involucraba a personajes de la localidad. Uno de ellos, sintiéndose agraviado, tomó a golpes a Edison y lo arrojó al río. Allí terminó su experiencia como periodista.
Su vida de telegrafista
En el año 1862, a partir de un suceso fortuito tuvo la oportunidad de aprender el oficio de telegrafista. Un día se encontraba el pequeño hijo del jefe de la estación jugando en las vías y no advirtió la proximidad de un vagón que había sido desprendido de un tren en marcha. Edison observó lo sucedido y saltó inmediatamente a las vías, rescatando al niño. El padre, sumamente agradecido, le ofreció enseñarle el uso del telégrafo además de darle dos comidas diarias. La sordera no le impedía oír las señales por lo que nuestro joven inventor aprendió rápidamente en base a un duro proceso de entrenamiento.
En 1863 ya había aprendido todo lo necesario y consiguió su primer empleo en la oficina telegráfica de Thomas Walker en Port Huron. El dueño de la oficina era a la vez joyero y vendedor de libros, por lo que el joven Edison tuvo oportunidad de leer libros y revistas científicas con lo que ocupaba su tiempo libre. Además montó un laboratorio en el sótano del comercio.
A principios del año siguiente tuvo oportunidad de aplicar su inventiva cuando a raíz de una ventisca se cortó el cable telegráfico que unía la ciudad al lado canadiense quedando incomunicadas las dos estaciones. A Edison se le ocurrió la idea de utilizar el silbato del tren en sustitución del telégrafo, ya que por medio de silbatos cortos y largos lograba imitar el alfabeto Morse. Del otro lado un telegrafista lo interpretó y así se restableció la comunicación hasta que repararon la avería. Fue una idea muy ingeniosa cuyo principio subyacente se usaría luego para comunicaciones inalámbricas.
También en 1864 consiguió un empleo mejor pago en la estación de Stratford Junction en el lado canadiense. Trabajaba en horario nocturno por lo cual aprovechaba el día para realizar sus experimentos. Como estaba escaso de sueño, solía dormitar en su trabajo. Desde la central establecieron un control consistente en llamar cada hora, pero Edison inventó un ingenioso mecanismo de relojería por medio del cual se emitía automáticamente el sonido correspondiente. La treta se descubrió cuando, desde la central emitieron otra llamada fuera del plazo. En esta ocasión fue reprendido severamente por negligencia.
A poco ocurrió otro incidente peor aún: desde la central le enviaron aviso para que detuviera un tren para dejarle vía libre a otro que venía en sentido contrario. Pero los maquinistas no fueron avisados a tiempo y, por poco no chocan de frente; lograron salvarse porque los maquinistas estaban muy atentos y lograron frenar sus máquinas a tiempo. Aquí nuestro joven inventor no sólo perdió el empleo sino que estuvo a punto de ir preso. Se salvó porque volvió apresuradamente a Estados Unidos donde anduvo deambulando de ciudad en ciudad cambiando muchas veces de empleo. Los telegrafistas eran muy requeridos en esos tiempos y era fácil conseguir trabajo. Pero lo que a él realmente le interesaba era el estudio y la investigación; se gastaba todo su dinero en comprar libros y pertrechos para su laboratorio; ropa no compraba y pasaba frío en el invierno. Su aspecto exterior era muy desaliñado. Vivía en pensionados de muy baja categoría.
En Cincinatti consiguió trabajo en la Western Union con un buen sueldo, 60 dólares por mes y luego es nombrado operador de primera con una asignación de 125 dólares. Lo envían a Tenesse y a Memphis. En ese tiempo estaba obsesionado en la búsqueda de un sistema que mejorara las transmisiones, emitiendo dos mensajes por un solo hilo. Su jefe lo echó considerando que descuidaba su trabajo con esos experimentos a los que veía como imposibles de lograr.
Luego se radicó en Luisville donde instaló su laboratorio en el propio local de telégrafos. Un accidente hizo que se derramaran ácidos que perforaron el piso y fueron a derramarse en el despacho de un director arruinando el mobiliario. También perdió este empleo. Desanimado planeó con otros dos operadores emigrar a Sudamérica (en su tiempo libre había estudiado español y francés). Proyectaban llegar hasta Brasil para instalar una oficina telegráfica en una localidad situada en la selva. Cuando llegaron a la frontera mexicana se encontraron con un español, experto viajero, que les aconsejó no hacer este viaje por ser sumamente peligroso. Edison tomó en cuenta su consejo, pero no sus dos compañeros quienes prosiguieron y ambos murieron en México de fiebre amarilla.
En el año 1867 decidió regresar a Port Huron donde llegó sin un centavo. Encontró a sus padres en una precaria situación porque les habían expropiado su casa que había quedado dentro del perímetro militar. Tuvieron que alojarse con un familiar hasta que pudieron construir su nueva vivienda. A raíz de estos sucesos, su madre quedó muy afectada psicológicamente y su padre a menudo se ausentaba de la casa.
Por medio de un amigo consiguió trabajo en Boston. No tenía dinero para el viaje pero la compañía ferroviaria le obsequió el pasaje en retribución por un trabajo de reparación que les había hecho. Fue con el aspecto desaliñado de siempre y con ropa muy gastada impropia para el duro invierno de esas regiones. Pasó mucho frío en el largo viaje a través de Canadá. Lo recibió el superintendente de la Western Union quién al ver su aspecto dudó de si sería buena idea tomarlo. Pero le mostraron su letra y esto lo decidió a hacerle una prueba. Tenía que recibir los mensajes que le transmitían desde Nueva York. El operador a cargo de la transmisión procuró abrumarlo trabajando a la mayor velocidad posible y usando muchas abreviaturas que el receptor debería escribirlas en forma completa, (era una especie de broma que solían gastarle a los novatos); así estuvieron horas sin que Edison perdiera ni una sola palabra y, cuando el otro operador al fin se detuvo, aprovechó para devolverle la broma transmitiéndole este mensaje: «No te vayas a dormir; espabílate y transmite con la otra pata». De esta manera se ganó el respeto de todos y el superintendente lo felicitó por su trabajo. [i]
En esa época consiguió un libro de Michael Faraday que, desde entonces sería su preferido. Se llamaba «Investigación experimental en el campo de la electricidad». Aquí aprendió conceptos fundamentales del electromagnetismo, del cual el autor había sido pionero. A raíz de estos nuevos conocimientos fue cambiando sus métodos de trabajo que serían en adelante más ordenados y metódicos. Admiraba también la vida de este científico y su enorme capacidad y empeño, sin títulos académicos, con apenas la escuela, llegar a tan altos sitiales. También su altruismo y desinterés por la fama. Se propuso tomarlo como modelo para su propia vida. [ii]
Polo Martìnez
Cuando aprendí a caminar
cerca de un río lo hacía
y más tarde descubrí
que por mis venas corría.
(frag.)
Alfredo Gómez
Una tarde
Espasmos,
como minúsculas muertes,
destellos de la nada.
Es ese espacio vacío entre uno y otro,
lo que no se explica,
lo que aún queda de aquel misterio
que alimentaba lo que no se sabía si era amor.
Perforaba al cielo la idea,
más allá de las nubes y los pájaros,
el silencio, la tarde, un zumbido de abejas.
Celestino M. Fernàndez
Los Potros
Fué un borbollón de crines y relinchos,
de resuellos potentes, cascos ágiles…
multicolor y rápido,
resonante en la loma
que cortaban sesgado.
Corrían porque sí.
Pasaban rebotando
en sol los músculos
palpitantes de un ímpetu primario,
y del lustroso pelo
se miraba fluir
un torrente de luz hacia los pastos.
Corrían como locos…
¡Locos de ir exultando
su libertad, corrían!…
Se alejaron
como sombra de nube por los campos.
Silencio de suspensa expectativa
se elevó tras las ancas del tropel
como si fuera polvo…
Y quedaron
unas miradas mozas, largamente
fijas en el camino solitario…

Claudio Burguez
MURNAU
Me siento en la arena, en el único lugar libre de la playa. Pelotas y bañadores de colores me zumban alrededor con una alegría obligada de antemano, pactada en el momento de bajar del auto y pisar la arena.
Entorno los ojos para poder mirar mejor y lentamente todo pasa a blanco y negro: el azul tatuaje, el amarillo huevo de pascualina, el rojo marlboro.
Ahora veo sin color, es decir sin adjetivos.
Veo un lugar donde el cuerpo de la señora, la risa de sus hijos y la cerveza de su esposo muestran sus dos componentes: luces y sombras.

Rosina More
Naturaleza, dadora, enredadera , flor, mariposa, surcos, frutos, lluvia, càntaros, desparramo de abonos, da tanto, sin necesitarnos siquiera.
Ahora no me conocés
De Remate

Ahora no me conoces de la edición anterior
Nooo, no y nooooo!!! no puede ser que no conozca a esas bellas criaturas. Para peor, me salen de cabello negro!! Los ojos del de la derecha son un sol!!! Que precisamente de oro no tienen nada…. y si fuese rubio, tendría nombre para él y el de la izq. que se yo, tampoco es rubio, en consecuencia, no tengo nombres para ninguno!!! No se que hombres serán hoy, pero de niños, una belleza estimado!! las disculpas del caso nuevamente (Ma. Julia Álvarez)
Viene difícil la temporada, nada de nada, esta muy buena la foto!!!(Josè Pepe Torres)
daniel appratto el otro niño no lo reconozco.(Susana López)
Leonardo Grunuyú y Daniel Apratto (Darwin Morales)
Podéis decir de nosotros/-si así os complace-/
que somos unos renunciatarios.
Que no conseguimos seguir/el paso de la historia. GC

Deja una respuesta