Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de EL Pueblo, sin ninguna revelación que no sean las mismos textos, que remiten unos a otros como en el juego de la búsqueda del tesoro.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON
CAMINOS NUEVOS
Thomas Alba Edison
Como muchos otros precursores, no tuvo estudios académicos, sino que fue un autodidacta. Tampoco llegó a completar la escuela ya que abandonó la misma por problemas con sus maestros. Su madre, Nancy Elliot, que, antes de casarse, había ejercido la docencia, le enseñó los elementos esenciales para que pudiera desenvolverse. Luego desarrolló el hábito de la lectura que canalizó con fines prácticos, es decir, para tomar elementos que le sirvieran luego para sus numerosos emprendimientos e invenciones.
Tenía un don especial para la invención y desarrolló una labor prolífica en ese campo llegando a patentar más de mil invenciones a lo largo de su vida, pero lo hacía de un modo absolutamente empírico, buscando los elementos teóricos en la medida que así lo exigían sus necesidades prácticas. Entre sus muchos emprendimientos, llegó a constituir una empresa, «Thomas Alba Edison Inc», que realizaba inventos por encargo.
Fue una individualidad precursora, siendo sus cualidades esenciales el ingenio y el espíritu de iniciativa, que desarrolló ya desde pequeño y mantendría a lo largo de su vida.[i]
Sus aportes abarcaron diferentes campos, se puede decir que fue un inventor multifacético. Los que le dieron mayor notoriedad fueron el fonógrafo y la bombilla eléctrica incandescente, pero también la transmisión telegráfica múltiple por un solo hilo; el microteléfono, el kinetoscopio; fue precursor del cine y de las modernas baterías de ferroníquel. Incursionó además en la minería, creando procedimientos para la obtención de caucho y mineral de hierro. [ii]
Infancia y entorno familiar
Nació el 12 de enero de 1847 en la pequeña población de Milán, en el estado de Ohio en Estados Unidos, cerca de la frontera con Canadá, junto al río Huron y cerca del lago Erie. Era un puerto cerealero de importancia.
Sus padres fueron Samuel Ogden Edison y Nancy Elliott. Los Edison eran una familia de pioneros que emigraron a Canadá desde Estados Unidos; se caracterizaban por el espíritu emprendedor y su habilidad para los negocios. Algunos de ellos se involucraron en la política y participaron en guerras y revoluciones bajo diferentes banderías a lo largo de las generaciones. Los Elliott eran una familia religiosa y culta, aunque no eran ricos. El padre de Nancy fue predicador en la Iglesia Baptista de Vienna, la aldea de Canadá donde vivían, y ella fue maestra en la primera escuela que se fundó allí.
Samuel Edison y Nancy Elliott se casaron en 1828 y tuvieron allí 3 hijos antes de emigrar a Estados Unidos. El era dueño de una posada y ella maestra de escuela como ya dijimos.
En 1837 estalló una revolución de signo liberal contra el gobierno monárquico de Canadá y Samuel Edison se plegó a las huestes revolucionarias; pero la revuelta fracasó y tuvo que huir apresuradamente hacia la frontera norteamericana. Su familia permaneció en Canadá radicándose en Ontario.
El fugitivo se instaló en Milan y construyó un molino y un aserradero. Cuando el negocio comenzó a prosperar pensó en traer a su familia, tarea que realizó con la ayuda de un capitán de barcaza llamado Alva Bradley quién navegaba regularmente hacia Canadá. El le sirvió de nexo con su esposa e hijos y los trajo a Estados Unidos donde la familia volvió a reunirse, corriendo el año 1839. Edison padre quedó tan agradecido que, cuando nació Thomas, su segundo nombre fue Alva, en homenaje a su amigo.
La primera infancia de Thomas fue bastante difícil. Ya desde que nació el médico vaticinó que, probablemente fuera defectuoso por el gran tamaño de su cabeza. Era un niño enfermizo que desarrolló un carácter sumamente curioso y travieso. Siempre quería descubrir las cosas por sí mismo. En una oportunidad su madre le enseñó como nacían los patos; al otro día lo encontraron sentado sobre un cajón de huevos, tratando de empollarlos él mismo. También tuvo accidentes graves: se cayó en un canal donde casi se ahoga y, en otra oportunidad en un silo de granos donde tuvo que ser rescatado para que no se asfixiara.
En ocasiones iba a la plaza del pueblo y copiaba los nombres de los comercios que allí había. Más adelante se le ocurrió un experimento peligroso: encendió un fuego en el aserradero de su padre para ver que sucedía; las llamas se propagaron rápidamente ocasionado un incendio que llegó a afectar a otras viviendas. Su padre le dio unos azotes en presencia de todo el pueblo.
Eran frecuentes las palizas a que lo sometía su padre, porque no entendía sus actitudes y pensaba que su hijo era medio idiota. Decía que se comportaba en forma rara ya que tenía pocos amigos y casi no jugaba con otros niños. Pero los constantes castigos no lograron que el niño cambiara de forma de ser, sino más bien que desarrollara una cierta insensibilidad al dolor (era muy serio y casi nunca lloraba). Su madre, pese a zurrarle en algunas ocasiones, lo valoraba mucho más y creía en las posibilidades y el potencial creativo del pequeño.
El negocio del aserradero prosperó durante algún tiempo, pero el pueblo estaba atado al porvenir de la navegación fluvial, de modo que cuando fue desplazada por el ferrocarril, el pueblo de Milan, que había quedado fuera del circuito ferroviario decayó y con ello sobrevino la ruina económica de los Edison quienes tuvieron que emigrar a Port Huron en Michigan.
Rodolfo Fuentes
Mi Viejo
Mi viejo tuvo una vida dura, durísima. A los nueve años salió a trabajar en un matadero y carnicería.
A repartir carne en un carro. A limpiar todo lo que queda de la matanza, lo que no vemos cuando elegimos un buen churrasco.
Desde entonces esa fue su vida. Su familia era muy numerosa y pobre, muy pobre, de rancho de terrón.
Trabajando se fue haciendo de una educación, que en los papeles, terminó muy pronto, en segundo de escuela.
Había que ayudar a poner algo en la olla y alimentar a sus seis hermanos, todos más chicos que él.
De su trabajo fue progresando, tuvo su propio comercio, hizo su casa, formó su familia, siempre «le buscó la vuelta»
como le gustaba decir, aunque era hombre de pocas palabras.
Y siguió apoyando a sus hermanos, que el tiempo y la vida se fueron llevando uno a uno, hasta que quedó él solo . Recién ahí aflojó, su mente se perdió por los caminos del tiempo, y poco después descansó, también él, para siempre.
Hoy cumpliría 100 años. No lo extraño, porque entre nosotros no quedó nada pendiente y por eso siempre está conmigo. Y aún me habla, me habla poco, eso si.
Pepe Sacapuntas
De Nada.
Estaba en la playa, oteaba el mar y era casi una ola más, cuando en la lontananza siento una voz femenina que creí identificar como de esposa de amigo que me interpela:
– Che, ¡te estoy hablando! Reservé hora para ir a cenar a las 10 de la noche, sé que es temprano y que no te gusta pero no jodas …si no estás haciendo nada.
La furia me acometió. Minutos de dedicación mental extrema perdidos en la banalidad. Iba a contestar lo incontestable pero le dije a la impostora:
– Te voy a explicar a vos y a todo el género femenino que es la nada.
Y en eso estoy. No tengo duda que los hombres que lean estas líneas asentirán con pundonor sin lugar a dudas.
No esperen leer cosas mundanas o risueñas. Este es un artículo serio, fundado en años de meditación tántrica experta.
Por eso apreciados lectores al acometer mis reflexiones, imaginen que Uds. son la sociedad de científicos que recibe al Galileo del ocio.
Queridas «todas»; lo primero que deben saber es que «La Nada» tiene dos acepciones. La femenina que es algo como «dícese de la conducta de mujer que no está realizando ninguna actividad» y la masculina : que se define como «conducta de alto estado mental al que llega el hombre luego de años de meditación trascendental».
Por tanto, la Nada en el hombre es una actividad de peso singular. De un tamaño equitativo al «Shopping» en la cultura de Uds. , queridas Evas, para que entiendan y respetan en toda su dimensión lo que supone la Nada para nuestro género.
Existen elementos importantes colaterales que ayudan a lograr ese estado mental. El más preciado; el control remoto, claramente una extensión del pene.
Esta aseveración es tan cierta como que no hay controles remotos con forma de vagina. Asúmanlo de una vez; el control remoto objeto fálico vedado a las mujeres si hay un hombre cercano, sirve para cambiar canales sin ton ni son a escasos centésimos de segundos de cada pulsación con el único fin masculino de llegar….. a la Nada.
Por ello es muy común ver a un hombre cambiando canales, con los ojos blancos, mirando sin mirar la tele que al ser interrogado por su esposa al grito de;
– Pero decime ¡qué carajo estás haciendo!!!, le responda en forma medio ida y hasta tímidamente… «Nada».
En los primeros dos meses de casados además de Nada se cuela el término cariño como pidiendo disculpas por tal conducta.
Es de acotar que los iniciáticos precisan de una cerveza bien fría además del control para alcanzar la Nada.
En mi caso, años de ocio bien conjugados me han convertido y déjenme presumir… en un maestre grado 33 de la Masonería de la Nada.
Puedo alcanzar ese «chakra» de intensidad mental en una conversación colateral de playa femenina del tipo ; «peinados temporada 2017», «vestidos de verano que no me quedan bien porque estoy muy culona», o más de academia como «la consolidación fiscal» o «sensación térmica de inseguridad» dictada por las autoridades vernáculas.
A la Nada se llega luego de años de rigurosa abstracción mental por lo que es un imperativo respetar a los que profesamos esa filosofía del saber milenaria y no menospreciar y/ o profanar nuestro estado de abstracción.
Por ello queridas amigas cuando vean a su esposo o compañero perdido en la mirada, con o sin control remoto, pero claramente haciendo Nada, no lo interrumpan. Aguarden que ese estado mental transcurra para luego sí cargarlo de actividades tan trascendentes cómo; «si pasas por la Barra trae el bolso que me dejé en Portezuelo en lo de mi hermana » o «andá a buscar a mamá «Acanomás» a la estación de bus».
A mis lectores masculinos les aclaro que «El Acanomás» es una medida de distancia femenina entre 16 y 32 km según la carta astral de la doña que lo invoca, pero su desarrollo y proyección daría para otro artículo.
Ahora los dejo porque; ¡ adivinen lo que me voy a hacer! .. y sin control remoto….
Ahora no me conocés
En las cumbres

Ahora no me conoces de la edición anterior

Ofelia Lacretta seguro el del medio el flaco Nota y nuestro súper estar don Zoilo saldombide(Luis M. González)
Ofelia, Ariel Rodríguez y el profesor presa….que lindo recuerdo(Susana López)
Ofelia Lacretta, el Pelado Ariel y el Prof. Presa(José Pepe Torres)
Ariel Omar Rodriguez el querido «pelado » junto a dos grandes referentes de nuestra juventud los profes de Eduración Física Ofelia Lacreta y Ruben Presa . . Ariel se destacaba en atletismo fundamentalmente en pruebas de velocidad. (Jorge Aguiar)
Esta foto es categoría «increible pero cierto» por uno de los de los que en ella está.
Vemos a la legendaría Prof.Ofelia Lacretta,tercero otro legendario que yo no conocí pero siempre mi viejo nombraba como el maestro Presa y en el medio el legendario y queridisimo profe de muchas generaciones,si Sr Alfredo sepa usted que increible pero cierto el Prof. Ariel Rodriguez Rique hubo una época que tuvo pelo y era un atleta que corría velozmente sin despeinarse.(Rúben Rodríguez)
Estimado Alfredo, me vienen tantos recuerdos y a la vez tantas confusiones,que temo apresurarme… Obviamente que,la primera es,la tan especial y querida PROF. OFELIA LACRETA. El sr. de la derecha Imagino sea EL PROFESOR PRESSA. Ahora bien,el joven del centro, me trae muchos nombres, pero me quedo con que es,EL PROFESOR ARIEL RODRIGUEZ RIQUE, hoy no esta en nuestro país. Comprendo que he mencionado tres generaciones y en cuanto al del centro, podría ser cualquiera de los que conozco de su generación. Excelente generación por cierto!! Emociona de verdad tener esa foto de la querida Ofelia, con ese espíritu y generosidad que le era tan conocido por todos. Saludos y disculpas si me he equivocado. (Ma.Julia Álvarez)
Hay que afinar la sensibilidad. Uno se convierte en lo que mira. JA

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