La Madriguera presenta
“Yo tomo todas mis decisiones por intuición. Aviento una lanza a la oscuridad. Eso es la intuición. Luego debo mandar un ejército a la oscuridad para encontrar la lanza. Eso es el intelecto”. I.B.
Bergman, luego existo.
El libro es una recopilación cronológica de los cuadernos de trabajo de Ingmar Bergman en los que anotaba, en ocasiones a diario, no sólo sus preocupaciones y problemas con productores o actores, sino sobre todo sus pensamientos a cerca del planteamiento de los personajes, la evolución de las escenas, la elección del título más adecuado, la banda sonora o el subtexto de la película y lo que con ella quería transmitir a lo largo de sus 456 páginas, traducidas en una gran labor por Clara Montes dada la abundancia de frases cortas muchas veces inconexas, Bergman va describiendo sin querer al lector, la dinámica de su trabajo creativo. Las referencias y anotaciones a libros, películas e incluso a situaciones reales que le hacen cambiar su forma de ver o definir una secuencia nos ofrece una visión clara de cómo todo lo que rodea al director influye en su toma de decisiones. A través de la lectura de este libro descubrimos la otra cara del gran director de cine. Frente a la estrella cinematográfica, el gran productor y director, nos encontramos con un hombre escrupuloso, extremadamente detallista hasta llegar a la obsesión. Cuando empieza a trabajar en el desarrollo de un guión, las anotaciones en su cuaderno son descriptivas y vagas. Se centra en la generalidad y esboza sólo en parte, emociones o situación del personaje. Es curioso descubrir cómo, según pasan los días y Bergman trabaja en el guión empiezan a surgir dudas y matices, y avanza hacia una descripción más detalladas incluso de planos concretos que en un momento dado, define como imprescindibles para lo que se quiere transmitir. Es el triunfo del existencialismo como fuente de inspiración.
Ingmar Bergman, Cuaderno de trabajo (1955-1974), traducción de Carmen Montes, Nórdica Libros, 2018, 464

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