Científico en bicicleta
Alejandro Marín Menéndez nació hace 39 años en Albacete Castilla-La
Mancha, pueblo del que siempre habla en sus charlas. Es veterinario,
tiene un master en Bioquímica, otro en Educación y un doctorado en
Microbiología. Trabajó en el área de neurociencia, nanopartículas y
células madres tumorales, dedicando gran parte de su carrera a
buscar formas de combatir la malaria.
Siempre anduvo en bicicleta y desde adolescente supo que quería estudiar
algo que le permitiera trabajar en un laboratorio. Con el tiempo, sus dos
pasiones se unieron y en febrero de 2018 nació Scicling.
Brindó una charla de intercambio en el Instituto Pasteur entre liceales e
investigadores, donde poco a poco fueron revelando las cosas positivas que
ofrece la divulgación científica. Resalta que los investigadores se empiezan
a dar cuenta de los valores que ellos pueden aportar saliendo de los
institutos. Apunto que si bien el Instituto Pasteur le ha parecido un
centro puntero a nivel mundial, los científicos tienen que tomar la
responsabilidad de hacer entender a la sociedad la importancia de la
ciencia.
El científico pasó la semana pasada por el Liceo Nº 2 de Santa Lucía
dentro de su recorrida que lo llevó por 21 instituciones educativas del
país entre Canelones, Maldonado, Lavalleja, San José, Colonia y
Montevideo.
Indicó que eligió a Uruguay por tener una educación universal y gratuita,
lo que puede llevar a que la educación pública se beneficie con este
proyecto, ya que se puede llegar a mucha gente. Agregó que otro de los
factores fue el entramado de carreteras más que aceptable para andar en
bicicleta. Le pareció muy positivo que una sola persona en tres semanas
pueda tener un impacto en casi 700 alumnos, casi a nivel nacional. Señaló
que había encontrado mucho calor humano en las aulas.
El científico se definió primero que nada como investigador, por eso
viene enseñando lo que hace en su laboratorio con este proyecto. Definió
a Scicling como una combinación entre ciencia y bicicleta , tratando de
establecer una conversación con los chicos, para sobre todo romper con la
imagen del científico como alguien que tiene que ser súper inteligente, muy
serio.
¿Qué es ser científico?
“Los investigadores somos gente normal, que hacemos algo que nos gusta,
y Scicling me está ofreciendo a mí la posibilidad de estar con los chicos,
por lo que me siento muy recompensado, y estoy súper contento de llevar
la iniciativa por diferentes liceos.”
En el Liceo Nº 2 Alex, como le gusta que lo llamen, logró que
jovencitos de 13 a 14 años se interesaran he interactuaran en la charla.
Agregó que en esta oportunidad tuvo que adaptarla, pero que con
estudiantes de 15 a 16 años las 3 horas, sin descanso, sin recreo y el que a
ellos les parezca corto, es reconfortante.
Habló de otra cosa fundamental para afrontar cualquier orden de la vida
como es siempre tener en cuenta ésta formula: (C + H) X A. La C
(conocimiento) suma, la H (habilidad) suma la A (actitud), multiplica
nuestra propia actitud.
En charla se refirió a la importancia de la ciencia y la investigación en el
día a día. A veces no se es conciente de que se tiene energía, computadoras
y que está presente en todo, por ejemplo también está en la gente que hace
deporte donde también está la ciencia, como en la pedagogía. Alex trabaja
en la investigación sobre todo del ADN en el Instituto Sanger, de los más
potentes en la investigación genética del mundo. Explicó que realiza una
extracción de ADN de frutillas, de manera que los alumnos lo pueden
visualizar utilizando agua, detergente, sal y alcohol por lo que dejar de ser
algo abstracto con elementos súper sencillos.
Preguntado sobre el descubrimiento del ADN en la ciencia, lo catalogó
como un antes y un después. Cuando se descubrió la doble hélice, que es la
descripción de la estructura de una molécula de ADN. En este punto Alex
mencionó que también en las charlas habla de Rosalind Franklin, la
mujer que descubrió la estructura de la vida. En los años 50 hizo posible
uno de los descubrimientos más importantes del siglo pasado, en particular
en Biología, por el que pudo clarificarse la estructura de doble hélice del
ADN, vital para la comprensión de la vida. Su trabajo llevó a que en los
últimos 60 años de descubrir cómo era una molécula esencial en los seres
vivos, a ser ahora capaces de conocer diariamente todas las secuencias de
ADN de las especies. Hoy se está abriendo un mundo para saber cómo se
puede preservar mejor la biodiversidad, de cómo afrontar la enfermedad,
con nuevos acercamientos, nuevas técnicas terapéuticas, nuevas vacunas.
Alex apunta a que el ADN nos está permitiendo primero hacernos como
especie más humildes. “Hay seres vivos que creemos más sencillos, que
tienen más información genética de la que tenemos nosotros. La
posibilidad es de mejorar no sólo el conocimiento, sino poder devolver a la
sociedad toda la investigación que se está creando en torno al ADN, sobre
todo en biodiversidad, y nuevos tratamientos para diferentes enfermedades
de todo tipo”, indicó.
Alejandro Marín agradece al Instituto Sanger donde trabaja, que le ha
pagado el vuelo y le ha brinda este tiempo.
Reconoció al Consejo de Educación Secundaria de Uruguay, a la
Inspectora Marta Kandratavicius y al Profesor Felipe Rodríguez, que
organizaron todo el itinerario. También a la fundación internacional de
mentores, la International Mentoring Foundation for the Advancement of
Higher Education IMFAHE, por haberle donado mil dólares para su
manutención en la tres semanas que estuvo en el país.
Alex que ha vuelto al laboratorio, planifica seguir recorriendo lugares.
Posiblemente, los próximos destinos sean Inglaterra o Francia, pero la meta
que quiere cumplir es llegar a más estudiantes de Latinoamérica con la
ciencia y su bicicleta.
Y.S.

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