Más allá de la situación que por estas horas se esté
pasando por la creciente y los daños en el Briano,
muchas repercusiones generó el almuerzo del 98
aniversario en Wanderers.
Muchos testimonios vividos presencialmente por
socios reconocidos, como Abril, Laborde, Barreiro,
Bude y de los jugadores homenajeados. Estos son
algunos de los testimonios recogidos por El Pueblo.

Jorge Marichal, ex jugador, Campeón en los años
84, 88 y 92 con la divisa bohemia.
E. P. – ¿Te gustó el encuentro?
J. M. – Estuvo muy lindo, impresionante el
testimonio de algunos veteranos, como Abril,
Laborde, recordando pasajes de los 98 años del
club. Uno que vistió la camiseta durante 13 años y
ha dejado algo, sabe lo que se siente.
E. P. – ¿Cuánto hace que no venías por el club?
J. M. – Hace unos cuantos años que no venía.
E. P. – A veces vienen tus hijos, sabemos que son
hinchas de Santa Lucía, pero como dijo el “Piolín”
Barreiro, el cuadro es de la ciudad.

J. M. – Esto es lo mejor que hay, porque uno tiene
que defender a la ciudad de Santa Lucía, más allá de
los colores, defender al fútbol de nuestra ciudad
independientemente del equipo, eso es lo lindo.
E. P. – En ese tricampeonato era uno de los
veteranos de aquel plantel, rodeado de muchos
jóvenes.
J. M. – Integré el plantel del 92, entonces había que
volcar la experiencia de uno en ese momento,
fundamentalmente para respaldar a los muchachos
jóvenes, que era unos cuantos. Además, teníamos
un cuerpo técnico con mucha experiencia como
Ariel Sandoval y el “Nito” Pérez y las cosas salieron.
Fue el puntapié inicial del nuevo tricampeonato que
ganara Wanderers, entonces reencontrarnos con
muchos de ellos hoy, ha sido una enorme
satisfacción. Ahora habrá que comenzar a trabajar
rumbo al centenario.

Walter Posse, para la gente de su generación el
mejor jugador que ha visto.
E. P. – ¿Cómo lo está pasando?
W. P. – Espectacular, precioso, una reunión muy
linda, bien organizada, contentos todos los que
estuvimos, porque nos vimos con gente que hacía

muchos años no nos veíamos. Son momentos muy
lindos porque comienzan a surgir muchos recuerdos
de esas etapas.
E. P. – Momentos en los que capaz se vivieron más
tristezas, pero grandes alegrías, también.
W. P. – Totalmente, con Ariel Sandoval hacía más
de veinte años que no lo veía, con otros
compañeros que andan a la vuelta acá, pero que
por distintas circunstancias no dan los tiempos para
reunirte, conversar, pasamos notable.
E. P. – ¿Ve algo del fútbol local hoy?
W. P. – Muy poco por motivos de trabajo, voy a
veces a la cancha de Wanderers. Realmente estoy
medio alejado, además uno tiene su propia familia,
todos trabajamos. Hace unos días fui a ver los
clásicos de Sub 15 y Sub 20, a verlo contra Juventud
Unida por la Copa Nacional. Pienso que este año
nos acerquemos a ver algún partido más, esta
reunión de hoy te impulsa a renovar ese espíritu.

Claudio Echeverría, era uno de los jóvenes
goleadores de aquella etapa y Eduardo Operti,
floridense que estuvo cinco años defendiendo al
club.
E. P. – ¿Cuánto hace que no se veía?

C. E. – Alrededor de 16 años, es una alegría enorme
porque dentro de todas las cosas que te deja el
fútbol lo más lindo es esto, la amistad. Aparte de
haberlo conocido, conocí una gran persona y que en
ese momento que jugábamos era uno de nuestros
referentes.
E. P. – ¿Deportivamente, qué te dejó ese momento?
C. E. Muchas alegrías. Yo era muy joven, compartí
muchas cosas con gente grande. Además, éramos
hinchas del equipo. Fueron experiencias que nunca
las olvidaremos, estarán siempre en la memoria.
E. P. – Un floridense que fue un hijo adoptivo de
Wanderers.
E. O. – Creo que sí, como decía Claudio se armó un
grupo increíble. Es una frase que se repite, de que si
no se arma el grupo no se gana, pero es verdad.
E. P. – ¿Cuándo llegaste por primera vez al Parque
Briano? ¿Cuál fue la primera sensación?
E. O. – Me recibieron como si hubiera estado toda
la vida, si bien con algunos nos conocíamos por
haber sido rivales, me trataron como si hiciera
muchos años que estaba. Creo que eso fue parte de
que estuviera cinco años en el club, más allá de los
triunfos de aquel momento, la alegría de verlos hoy
nuevamente no tiene precio.

Cuando quedan huellas grandes, hace a este tipo de
reencuentros, de amistades, de cosas lindas, de
grandes recuerdos y de los otros también, porque
hubieron tristezas por derrotas, de todo eso queda
algo muy profundo que es lo que hoy estamos
disfrutando.
E. P. – ¿El próximo encuentro será dentro de dos
años?
E. O. – Esperemos que no, ya estuvimos hablando
para encontrarnos mucho antes pensando en el
centenario del club.

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