Muchas personas de nuestra ciudad trabajan por el
prójimo, tratando de hacerle la vida en ciertas
circunstancias más llevadera, en otros casos mejorando
su calidad de vida, precisamente a través de distintas
organizaciones preferentemente privadas.
ADISMCA es una de esas organizaciones privadas que
nació desde el corazón del pueblo. Si bien lo comenzó un
grupo como toda cosa que se inicia, en el correr del
tiempo mucha gente se ha ido acercando, quizás no
físicamente, pero sí colaborando con una cuota social, es
decir el pueblo de alguna manera está presente.
Sobre el fin de la institución y su macha, dialogamos con
Mirtha Zunino, colaboradora.
Entrevista a Mirtha Zunino, integrante Comisión de
ADISMCA.
E. P. – ¿En qué momento se encuentra ADISMCA?
M. Z. – Con un padrón social bastante bueno, se han
adquirido artículos nuevos, porque hay mucho para
reparar y no se ha podido porque no tenemos quién los
repare.
E. P. – Vamos a refrescar un poco la memoria al lector,
¿cuál es la función de la institución?
M. Z. – Es brindarle ayuda a quién lo necesite,
independientemente de la edad, o sea desde niños a
adultos mayores, que han sufrido algún tipo de accidente,
muchas personas tienen problemas de cadera, que son
operadas por ejemplo, luego necesitan algún accesorio
para la etapa de recuperación. Nosotros, dentro de
nuestras posibilidades colaboramos con prestaciones,
como, silla, muletas, bastones, andadores, camas
articuladas, colchones y otros elementos.
E. P. – ¿Cuántas personas están colaborando en este
momento?
M. Z. – No tengo la documentación a la vista, pero anda
alrededor de 400 personas, que en este momento están
con artículos prestados.
E. P. – ¿Han recibido donaciones?
M. Z. – Vino una donación hace algo más de un año de
Noruega, pero hubo un problema.
E. P. – ¿Cuál fue ese problema?
M. Z. – El problema se generó en el puerto, la donación
que realmente venía para nosotros, ADISMCA, nunca
llegó a su destino.
E. P. – ¿Se fue para otro lugar?
M. Z. – Sí, para el MIDES, y no nos mandaron lo que
realmente mandaron para acá. Parece que hubo un error,
que los papeles se entreveraron.
E. P. –No están sujetos a donaciones.
M. Z. – Cuando alguien necesita un artículo que no lo
tenemos y realmente es necesario para la persona, si está
a nuestro alcance lo compramos con los aportes del
socio, porque esto es del socio, sobre todo el
colaborador, porque está siempre aportando. Quizás
pasan años y no necesita nada, por suerte para ellos, pero
están ayudando a otras personas que es lo importante.
E. P. – Si una persona que no es socia necesita del servicio
y lo solicita, ¿qué sucede?
M. Z. – Se colabora sea o no socio, el fin de la institución
es brindarle ayuda a la persona que tiene algún problema
físico, de capacidad diferente, más de las circunstancias
que lo llevaron a estar en ese estado de salud transitorio;
de todas maneras, el socio tiene prioridad.
E. P. –¿En qué quiere hacer hincapié?
M. Z. – Yo haría hincapié en lo siguiente, en que la gente
cuando lleva artículos de nuestra institución, que cuando
no lo necesiten más hagan el favor de devolverlos
rápidamente como ocurrió hace un rato con una persona,
porque se están precisando. Ese es un problema que
tenemos, llamamos, no están las personas, y muchas
cosas a veces no regresan a la institución y nos obligan a
hacer un gasto ante una necesidad, teniendo un artículo
olvidado en alguna casa.

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