Día Internacional

Este es el lema para el Día de las Personas con Discapacidad 2018.
La primera causa de la discapacidad en el mundo son los “problemas del
nacimiento”; seguidos de las enfermedades, envejecimiento y la
siniestralidad vial, entre otros factores.
En Uruguay existen 719.000 discapacitados. Esta cifra seguramente tiene
variaciones en cada semana de este 2018, porque cada vez se registran
nuevos casos de invalidez por siniestros de tránsito o delincuencia, según
relevamientos médicos. Otras de las observaciones que se hacen en el país
es que este es un universo de personas jóvenes.
La Organización Mundial de la Salud realiza una nueva conceptualización
de la discapacidad y los resultados generales de los estudios elaborados
sobre esta materia que aportan antecedentes importantes para la prevención
de los traumatismos causados a todo nivel por “accidentes” incluyendo los
laborales, de tránsito, deportivos, y otros.
La OMS revela la necesidad de incorporar un enfoque multidimensional
para el tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por que las
causas y las consecuencias de los traumatismos resultantes del tránsito son
múltiples y complejas. El impacto de estos traumatismos va más allá de las
lesiones físicas y de la consecuencia de muerte. Los factores psicológicos,
las restricciones en el funcionamiento y la participación, los factores
contextuales y culturales, constituyen hoy en día un foco importante de
atención a la hora de diseñar campañas y políticas preventivas en esta
materia.
Algunos estudios elaboran preguntas y codifican específicamente los
“traumatismos causados por el tránsito” como causa directa de la
discapacidad, mientras que otros agrupan diferentes tipos de accidentes en
una sola categoría de respuesta (“accidentes”) frente a la pregunta que
registra la causa de discapacidad. Los traumatismos resultantes del tránsito
generan en su mayoría lesiones y discapacidades a nivel de la estructura
física del cuerpo, pero no son pocos los casos en los que se sufre de otro
tipo de discapacidades de orden sensorial (auditivas-visuales), mental
(intelectuales, cognitivas, neurológicas) o mixtas. Todos estos tipos de
discapacidades exigen un proceso de rehabilitación integral para las
personas afectadas, sus familias y la comunidad. A su vez, el número de
personas afectadas por traumatismos causados por el tránsito que adquieren

una discapacidad variará según el concepto, tipo y grado de discapacidad
predefinido. Aquellas definiciones conceptuales que incorporan las
discapacidades permanentes y transitorias,
Las proyecciones de la OMS indican que para el 2020, los traumatismos
resultantes del tránsito podrían ser la tercera causa de muerte y
discapacidad en el mundo, acercándose a la gravedad que representan otros
problemas de salud como la malaria, la tuberculosis y la infección por el
VIH. Es importante mencionar que las cifras de prevalencia de la
discapacidad no son comparables y que los instrumentos de registro
aplicados por los países responden a diferentes criterios de diseño
metodológico. Todos estos estudios dan cuenta del creciente aumento de la
prevalencia de la discapacidad como sucede en Uruguay.
La discapacidad es compleja, y las intervenciones para superar las
desventajas asociadas a ella son múltiples, sistémicas y varían según el
contexto. En este sentido, si bien se requiere profundizar en el diagnóstico
de las causas, por sobre todo se requiere avanzar en el tratamiento de las
consecuencias y específicamente de las consecuencias discapacitantes que
generan los traumatismos causados por el tránsito.
La vida humana como tal entraña numerosos riesgos, que pueden dar o no
lugar a deficiencias y discapacidades. Algunos de estos riesgos —como las
enfermedades o los desastres naturales— resultan inevitables en la vida
ordinaria. Otros, como los conflictos armados, se derivan directamente de
los efectos negativos del desarrollo de la sociedad y de las ciudades que se
han establecido.
Las emergencias y los accidentes ponen a prueba la capacidad de reacción
de las personas. Pero además, exigen conocer una serie de normas que
ayuden a resolver estas situaciones. En el caso de las personas con
discapacidad es más importante, puesto que a menudo necesitarán la ayuda
de otros para hacer frente a la emergencia y no siempre podrán contar con
ella. Ante un siniestro, las personas con discapacidad deben poner en
práctica una serie de normas que les ayuden a reaccionar de la manera
adecuada y es conveniente que conozcan estas reglas desde la infancia.
Saber cómo actuar en caso de incendio, robo, colisión en las vías de
tránsito etc permite prevenir situaciones de mayor riesgo y responder de la
forma más adecuada ante las circunstancias. Las discapacidades, como
consecuencia de traumatismos ocasionados por el tránsito, pueden
prevenirse con el mejoramiento de los servicios de atención de salud
aunado a la promoción de la seguridad vial.
La Agenda 2030 se compromete a "no dejar a nadie atrás". Las personas
con discapacidades, como beneficiarios y como agentes de cambio, pueden
acelerar el avance hacia un desarrollo inclusivo y sostenible.

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