Viñedos
Los viñedos comenzaron con una primavera de excelente brotación, con
muchos racimos, desde lo productivo viene muy prometedor, señaló el
Enólogo Pedro González. Las perspectivas de cosecha son muy buenas
pero se tendrá que ver si esto se traduce en un éxito comercial al estar en
una situación bastante complicada, agregó. Después de la devaluación de
Argentina, su vino está entrando a un precio muy competitivo. Si bien ya
era así, ahora lo es mucho más, lo que genera una enorme dificultad para
exportar. Uno de los mercados más importantes para el país era Brasil, que
también devaluó, por lo que se está compitiendo en inferioridad de
condiciones, dentro y también fuera de fronteras. El vino uruguayo, por lo
tanto, resulta un producto caro. Si bien la calidad se mantiene no existe una
buena relación calidad-precio. Otro costo adicional que se suma es el
envase tetrapak, que si bien aporta calidad, es sumamente práctico, pero al
no fabricarse el cartón en el país tiene que importarse.
El productor no puede bajar más su precio porque se empezaría a trabajar a
pérdida, siempre es el que sufre porque la uva es un producto muy
perecedero. El viticultor no tiene muchas formas de negociar frente al
bodeguero, cuando ve que su uva se empieza a perder, tiene que negociar al
precio que sea, lo que nunca va a ser bueno.
Situación repetida
En Uruguay se siguen cerrando bodegas y arrancando viñedos, por lo que
la superficie vitivinicultora nacional sigue bajando. Dado el rumbo que
van tomando las cosas, lamentablemente aun no se ha llegado al fondo,
opinó el enólogo. Se está dando el fenómeno de concentración, van
quedando sólo las bodegas y los viñedos más grandes. Esto es coincidente
con otras explotaciones, sea lechería, granos, etc. Si bien no siente temor de
las empresas grandes, reconoce que fagocitan a los más chicos.
Agregó que la industria nacional hoy sólo está sostenida por 10 o 15
grandes empresas.
Además, la población productora está envejecida y las nuevas
generaciones abandonan el viñedo. Los jóvenes no ven atractivo ni
rentabilidad en este sector, que exige mucho trabajo físico, sacrificio y es
tan sensible al factor tiempo y al precio que se le fije.
Actualmente se ve en los alrededores de las ciudades que viñedos muy
antiguos tienden a desaparecer y estas áreas se ocupan con poblaciones u
otros cultivos.
El precio del vino no ha subido, en los últimos años, frente al costo de
producción que se elevó mucho.
González indicó que cuando se exportó vino a granel subsidiado, a los
efectos de bajar el estok, fue un negocio que no sirvió, no generó ganancia
para nadie. Se logró apenas cubrir algunos costos de producción, sólo se
eliminó un volumen de vino importante, que estaba distorsionando el
mercado interno.
Preguntado sobre la posibilidad de elaborar jugo de uva en Uruguay como
posible recurso, manifestó que no somos un país consumidor de este
producto. Citó a Brasil como gran consumidor de jugo de uva y elabora el
equivalente a tres vendimias nuestras. Quizás con el tiempo se llegue a ese
consumo, como ocurre con el jugo de naranja que hoy es tan habitual. Se
necesita promoción porque el de uva es un jugo muy energético, de alto
poder calórico. Es un producto que se debería promocionar, por ejemplo
en las escuelas, por tener muchas vitaminas y propiedades. Agregó que,
lamentablemente, no hay ningún estímulo ni apoyo para elaborar ese tipo
de producto. Esta realidad forma parte de situaciones incomprensibles,
como que se subsidie el consumo de marihuana y cerveza pero no el de
jugo de uva, que tendría un doble buen efecto por salud y por reactivación
del mercado.

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