Hace días, conversaba con un pediatra conocido. Le participaba la preocupación por lo que el senador Javier García había dado a conocer sobre cifras de niñas no vacunadas contra el HPV (Virus del Papiloma Humano) que tanto daño hace a quien lo padece.
A propósito de este tema, el senador y líder de Espacio 40 hizo un pedido de informes en el Parlamento. El Ministerio de Salud Pública, reconoce una baja en la cantidad de inmunizaciones y García quiere saber el motivo que se presume de ese descenso.
También pide conocer cuántas niñas se vacunaron y cuántas completaron las tres dosis desde el 2014 hasta la fecha. Además preguntó cuántas dosis compró el MSP y cuántas se vencieron desde entonces.
Este amigo, me dio la razón, dijo que a él también le inquietaba la situación pero abrió otro frente en la conversación que me dejó pensando. Me preguntó si conocía a algún niño que hubiera fallecido de forma repentina, lo que los ciudadanos conocemos como «Muerte súbita».
Este será uno de los temas , agregó, del Congreso Uruguayo de Peditaría que, por más de 30 años se celebra en Uruguay de forma bi anual.
A él llegan especialistas de todo el mundo y uno de los asuntos a poner sobre la mesa, es ése. Desde nuestro desconocimiento (hablo en plural porque supongo que no soy el único), pensamos que este tipo de cosas, afecta a niños con enfermedades crónicas, que realizan sobre esfuerzos, o que no están atendidos correctamente. Error, es más grande la falta de diagnósticos de, enfermedades que siendo detectadas a tiempo, pueden evitarla.
Mi amigo comentó que hay una ley que determina que los menores de un año que mueren súbitamente deben ser objeto de una autopsia para buscar la causa. Pero no hay articulado que obligue a lo mismo, a mayores de un año. Lo que permitiría, en caso de detectarse una enfermedad que provocó la muerte súbita, evaluar al resto de la familia y de esa manera evitarles el mismo y desgraciado final.
Cuando escuchamos que un deportista cae fulminado en medio de un partido, nos asombramos porque nos llama la atención que alguien tan cuidado en su dieta y ejercicio, pueda sufrir una enfermedad no detectada. Sin embargo, aclaró, son múltiples las causas que pueden determinar la muerte súbita y por eso se necesita saber con tiempo, que se padece algo para poder atajar a tiempo la fatal consecuencia.
Dijo además, que se necesitan más y mejores controles y que de a poco, en los deportes federados, se les está escuchando este clamor.
Tas una conversación de este estilo, cualquiera se sentiría al menos inquieto. Los hijos, por grandes que sean, mientras estén bajo nuestra ala, requieren que tengamos el ojo permanentemente sobre ellos. Primero, los padres. Debe ser un deseo de todos, bajar los números de cualquier enfermedad que hipoteque la vida como las dos que hablamos en esta columna de hoy.
Pero me queda la duda, si no será necesaria alguna campaña nacional, e institucional promoviendo esta información y la urgencia de saber con la antelación necesaria, qué enfermedades no detectadas a ´primera vista, pueden padecer los niños y jóvenes uruguayos. También, qué medidas se pueden tomar para evitarlas.
Quizá es necesario que las instituciones de salud pública y privadas, tomen la posta y empiecen a machacar, de forma permanente con el tema.
Quizá se ahora de que Primaria y Secundaria aporten información a alumnos y padres.
Porque la niñez y juventud no pueden hipotecarse y tal vez, con pequeñas acciones, podamos lograr enormes cosas.

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