Hoy nos ocupa y preocupa una situación vinculada a los funcionarios de la Intendencia de Canelones. No vale hacerse los inocentes y negar que, durante años, han sido la carne de cañón de todas las rabias y frustraciones que un ciudadano común sentía al hacerse presente en la -hoy- comuna canaria y además de pasar horas, toda la mañana, la tarde y a veces ambas, se iba con el trámite ni siquiera iniciado.
La pesadez de la administración departamental, se ha caracterizado por su burocracia. Siempre, aunque ha mejorado, (los avances electrónicos llegaron para quedarse y ayudarnos) el empleado municipal es el cuestionado, criticado, vapuleado y miles de veces, injustamente recriminado.
Como en todos los trabajos, donde hay miles de personas, se encuentran todos: buenos, malos, serviciales, los que hacen lo menos posible y los que no pueden evitar hacer lo que incluso, ni siquiera les corresponde También es verdad que vicios de uruguayo han caracterizado la relación pueblo-intendencia: «vos que sos un amigo», «vos que sos mi vecino», «andá y hablá con este de mi parte».
Tampoco hay que olvidar que hasta la figura del edil se veía otrora como la de una persona que solamente gestionaba ante la comuna, que traía varios trámites para hacer desde otros lugares del departamento y aunque era una tarea «de servicio», no se compadecía muchas veces con los mecanismos institucionales de rigor en cada caso. El edil, volvió a su lugar en la Junta Departamental, a legislar como corresponde y a desempeñar su rol de contralor.
Así y todo, la comuna mejoró, dio un giro radical incluso con los resistidos municipios que hoy se afianzaron. Les falta tomar otros empujes, más independencia y posibilidad de responder por sí solos, y más facultades para manejar sus ciudades.
Pero los empleados pasaron a ocupar un rol mucho más visible, ya no hay prácticamente oficinas cerradas, los expedientes electrónicos nos permiten «seguir» desde nuestra casa lo que sucede con cada trámite que hacemos, etc.
Pese a tanto adelanto, la situación de cientos que decidieron denunciar penalmente a la comuna, sigue incambiada. Este grupo alega que hace 15 años, el extinto intendente colorado Tabaré Hackenbruch, no reajustó los salarios porque, alegó según dicen, no tener fondos para hacerle frente a un aumento,
Esos incrementos salariales que reclaman como impagos, generaron múltiples acciones, incluso una denuncia penal. Pero el tema, aún hoy sigue sin resolverse.
Hay personas que fallecieron sin llegar a ver su incremento. Ese que trabajaron y que merecían cobrar.
Según informa Hoy Canelones, los reclamantes decidieron ir a la Organización Internacional del Trabajo, a presentar su caso.
Piden un encuentro con el intendente Yamandú Orsi y se muestran dispuestos al diálogo. No tienen contacto con el gremio municipal. Y tienen expectativa con la presencia en lugar muy relevantes de la administración, de personas que cuando eran oposición, los acompañaron en este reclamo: la directora de Recursos Financieros y el Secretario General de la Junta (en el período pasado vicedirector de Hacienda), los entonces ediles Loreley Rodríguez y Juan Ripoll. De ambos esperan una comprensión como en aquellos años cuando, desde el legislativo departamental, supieron conmoverse con el pedido.
El tema preocupa desde varias ópticas: Si hay una deuda, hay que honrarla. Como sea, aún en cuotas pequeñas. Segundo, en 12 años de administración frenteamplista, más de una década de finalizado el período colorado, la situación no se resuelve. Ya no es momento de hablar de «herencias malditas». Tercero, que no haya contacto con el gremio, si es real, es, al menos, llamativa. Cuarto, si las cifras que se manejan por parte de los presuntos perjudicados, son reales, entonces la deuda es millonaria para una intendencia que, sabemos, no tira precisamente manteca al techo.
Finalmente duele que de un departamento pequeño haya que terminar en un organismo internacional porque no podemos ponernos de acuerdo «cuatro gatos locos» que somos en este país. Confío plenamente en la persona y sensibilidad del intendente Orsi. Creo que si aún no desató este nudo, debe estar buscando la forma.
Por favor. Honremos deudas TODOS. No sólo los que aportamos impuestos y a los que nos «cazan» si por alguna razón, muchas veces justificada, no se llega al total de lo exigido. Todos somos iguales ante la ley, ya lo dice la Carta Magna.
A respetarla.

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