El hecho de que fueran invitados  a exponer y vender al lado de la Oficina de Turismo el pasado fin de semana, fue muy bien recibido por estos trabajadores a los que en esta oportunidad no se les cobró el piso.


Aníbal  afirma, que junto al grupo ArteSanta se sumaron otros artesanos de la zona, por haber sido invitados por el municipio a participar, emprendimiento muy lindo para mostrar lo que se hace y para promover Santa Lucía. Indica que siempre la gente para en los puestos de artesanías para llevar recuerdos. Todos los artesanos están en una misma línea, agregó,  y propuso instalarse por el lado de la sombra todos juntos porque entre artesanos no hay competencia, reafirmó
Estela del grupo de Artesanos de Santa Lucía, hace todo en cuero, carteras, monederos, adornos. La compra de material como cueros, tela, forros, agujas, es otra de las constantes, por eso van a Montevideo por variedad y mejores precios. Otra de las integrantes, que confecciona delicada ropa de bebé, también expresa la misma ilusión de tener un lugar donde todos pudieran exponer día a día sus cosas, para lo que no fuera un limitante el estado del tiempo, ya que el cuero y la ropa  no se pueden mojar. Todos manifiestan que integran una comunidad al hacer lo mismo, se cuidan entre ellos y se ayudan entre todos. Agregan que para ellos hacer artesanías no sólo es invertir y dedicar tiempo, también le ponen mucho amor a cada cosa, por lo que dan especial importancia a lo que hacen con sus manos y se preocupan de los detalles de terminación, indicaron.  María Morando, de Empalme de rutas 81 y 62, es una de las delegadas de Artesanos de Santa Lucía y defiende enfáticamente la posibilidad de tener un lugarcito, no importa lo grande porque ellos muchas veces comparten las tradicionales techitos, que pertenecen al municipio, porque están acostumbrados a ayudarse, manifestó. También ella junto a su esposo, que está desocupado, trabaja en cuero y aprovecha cada pedacito de material, tejidos, artesanías, maderas o herraduras, que ya no se usan  porque recicla casi todo lo que llega a sus manos, combina carteras con telas, por el precio de los cueros, y que no son fáciles de conseguir.


María aprende como la mayoría, en la Casa de la Cultura crochet con la profesora Carmen y cuero con el profesor Ramón. Adelantó que se está muy próximo a instalar un  local en Rincón de Velásquez, en un terreno donado por la intendencia, para lo que se cuenta con el trabajo de 10 mujeres integrantes de esta comisión.  Se agrega otra realidad, como que  lamentablemente las curtiembres se hayan ido cerrando, pero trae material desde Florida para todo el año o mates que a veces no se consiguen, por lo que también hay que ir a Montevideo, como así para el cuero.
Yolanda de Ruta 81 Canelón Grande,  trabaja junto a tres compañeras, una de Pache y otra de Canelones. Integran el grupo Rosas por Abrir  desde hace varios años,  venden prendas en crochet, dos agujas y tela. Estas artesanas compran materiales para confeccionar lo que trabajan todo el año, también lo hacen por encargo. Todas sueñan poder tener un lugar físico en Santa Lucía donde exponer y vender sus trabajos, aunque no fuera muy grande igual, como para irse turnando para mostrar y vender sus artesanías. Ese sueño de tener un lugar fijo para todos, sería una gran ayuda para  poder obtener ingresos e incluso que las familias se afinquen en las zonas rurales donde viven y poder ir vendiendo todo el año.
Otro de los puestos que encontramos fue el de Senderos, con sus frutas recién arrancadas, pasteles, pan de ajo y otras creaciones de su clásica cocina casera, también otro productor con su carga de sandías. Erika, junto a su grupo familiar, con sus bien presentadas roscas, pasteles, pascualinas, alfajores, ojitos y demás, también exquisiteces caseras.
Todas estas familias tratan de tener un ingreso a través de lo que ellos mismos hacen; a veces su habilidades van por el lado de la cocina en lo dulce y lo salado, otras tienen capacidad para fabricar prendas, tejerlas y hacerlas con mucha creatividad. Hay artesanos que diseñan desde adornos hasta útiles, todos forman una comunidad unida  que quieren dignificar su trabajo manual. Algunos  son artesanos desde hace muchos años, otros han perdido su fuente laboral y ven en sus manos la posibilidad de algún ingreso.


La próxima instancia para ver los techitos de los artesanos será el 28 y 29 de enero, en un lugar aún no definido, el 2 de febrero estarán frente al control de ómnibus, en plena movida del carnaval, y el domingo 19 de febrero en la plaza, por el desfile.
Cuando conversamos con ellos, los vemos con sus manos siempre ocupadas, muchas veces teniendo que pagar pisos de demasiado precio o no, pero siempre tratando de sobrevivir, ¿por qué no entonces comenzar a trabajar por un local en común para estas familias de artesanos de Santa Lucía, con una misma realidad, aman su tierra donde quieren  vivir.
Según nuestras fuentes, los artesanos ya tendrían ese lugar en común, luego de que el Municipio local les invitara a ver el ex parador Filo, local que reúne todo lo que ellos buscan como mercado de artesanías.

Y.S.

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