por Ramón Legnani
Años atrás, hablando con el conductor de un programa de la radio local, la FM 90.1, sobre la contaminación del río Santa Lucía, nos referimos a algunas de las fuentes contaminantes del arroyo Canelón Chico. Sonó de inmediato el teléfono y la voz de un radioescucha reprochó que siendo el tema la contaminación del río Santa Lucía, hablase de contaminación «allá, en Canelones».
Los asentamientos primitivos de los humanos ocurren en lugares vinculados con una fuente de aprovisionamiento de agua. La evolución demográfica con aumento de la población, la contaminación de la fuente y su tendencia al agotamiento (porque el aumento poblacional lleva a la sobreexplotación) obliga a la comunidad que de ella depende, a buscar otras fuentes de aprovisionamiento.
La cuenca del río del que nos aprovisionamos, está constituida por toda la extensión de suelo que aporta, al lecho de la corriente de agua, cada gota de lluvia que cae en esos suelos.
El drama de la contaminación de las corrientes fluviales se desarrolla en su mayor parte en los suelos de sus respectivas cuencas. Los agroquímicos, efluentes domiciliarios y deshechos industriales que lleguen a esos suelos, cuanto más estables son, cuando más perduran, llegan en mayor proporción a las aguas y al lecho de la corriente.
En resumen la «cuenca» está constituida por el territorio cuyas aguas fluyen todas hacia un mismo río, lago o mar.
Por ejemplo, la Cuenca del Río de la Plata abarca una superficie de 3:800.000 (tres millones ochocientos mil) Km2. En esa cuenca vivimos unos 80:000.000 (ochenta millones) de seres humanos. Sus principales tributarios son los ríos Paraná y Uruguay. En el punto en que se encuentran las aguas de esos dos ríos, tradicionalmente el de mayor pesca, ahora es donde se concentran los contaminantes no degradables de esos millones de personas, sus explotaciones agrarias y sus industrias. La acción contaminante aumenta a medida que aumenta la población en las zonas costeras.
La cuenca del Río Santa Lucía, abarca 14.800 Kmt2, siendo sus principales afluentes los ríos Santa Lucía Chico y San José, además de un importante número de cañadas y pequeñas corrientes de agua.
Años después encontré cual debía ser la respuesta adecuada al radioescucha «que ignoraba su ignorancia»: leyendo unas revistas de la Asociación de Profesores de Geografía de Secundaria, una nota se refería a los programas de enseñanza en Francia. El autor relataba que el niño francés desde que ingresa a la primaria estudia geografía de su país. Y en cada año que progresa en sus estudios hasta que llega a concluir secundaria, vuelve a estudiar distintos aspectos de la geografía del país en el que vive. De este modo antes de ingresar a la Enseñanza terciaria todo francés es un «sabio» en la temática ambiental de su país, pues la geografía es el estudio del escenario físico, sus poblaciones (animales, florales y humanas) y su clima, en que transcurren nuestras existencias y la de los ecosistemas de los cuales vivimos.

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