Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo,
sin idea de farra ni de jolgorio.-

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Thomas A. Edison
La situación cambió cuando se empezó a usar la película de celulosa emulsionada creada por John Corbutt en 1888. Un año después George Eatsman logró la primera película con soporte de celuloide en rollo y su compañía comenzó a producirlas para el mercado. Dickson las compraba a granel para experimentar con ellas en el kinetoscopio y, en 1890 creó una cámara y un visor con tiras largas de películas que permitía verlas de a una persona por vez. También trabajó en un proyector para grandes grupos. Luego se separó de Edison y fundó su propia compañía y creó una cámara con el sistema de proyección en pantalla.
El kinetoscopio consistía en un cajón de madera que, en la parte de arriba tenía un visor y un lente de aumento. El espectador miraba hacia abajo por una abertura; era de uso individual y funcionaba con el sistema de tragamonedas (llamado también «tragaperras») donde la moneda activaba el motor eléctrico. El espectáculo duraba unos 20 segundos. A finales de los 1890 comenzaron a instalarse las salas de kinetoscopios, que causaron sensación en su momento. El 9 de mayo de 1893 el instrumento sería presentado en el Instituto de Artes y Ciencias de Brooklin. En ese mismo año, Edison le escribió a Muybridge:
«He conseguido un aparato que llamo kinetoscopio y al que he dotado de un sistema tragaperras. Se han fabricado aproximadamente veinticinco de estos aparatos, pero todavía tengo grandes dudas de que tengan un futuro comercial, y me temo que ni siquiera puedan cubrir el coste de producción. Estos inventos estroboscópicos tienen una vertiente demasiado sentimental como para que la gente invierta mucho dinero en ellos.» Edison consideraba a Muybridge y Marey los precursores que habían aportado la idea inicial que luego sería llevada a la práctica por el mecanismo de su invención al que consideraba predecesor del cine: «No existe ningún aparato de cine que no proceda del kinetoscopio.»
En 1896 Thomas Armat inventó el «vitascopio», un tipo de proyector de cine que marcó el comienzo de la industria cinematográfica en Estados Unidos. Armat fue un mecánico e inventor norteamericano. En 1895 había inventado junto con Charles Francis Jenkins el phantascopio. Los dos inventores se separaron y, en 1896, vendió su patente a Edison, pasando a trabajar en sus laboratorios donde perfeccionó el nuevo instrumento que fue inaugurado en una pantalla pública en Nueva York.
Con el vitascopio comenzó a desarrollarse en Estados Unidos la industria cinematográfica que alcanzaría gran auge poco después con el perfeccionamiento de los proyectores.
Paralelamente a este proceso surgió el cinematógrafo inventado por los hermanos Auguste y Louis Lumière y que fue patentado el 13 de febrero de 1985. Su antecesor fue un proyector creado por Leon Bouly en 1892, llamado de igual modo. Bouly no pudo pagar todas las anualidades por lo que la patente quedó vacante y pudo ser utilizada por los Lumière.
El cinematógrafo era una máquina para filmar y proyectar imágenes en movimiento que utilizaba una película perforada de 35 milímetros de ancho. Se diferenciaba de la que se usaba en el kinetoscopio de Edison en que sus agujeros eran redondos en lugar de cuadrados como los de su competidor. Además funcionaba con un sistema de garfios tomado del mecanismo de las máquinas de coser que permitía un avance intermitente de la película logrando detener brevemente cada imagen delante de la ventanilla de proyección, vital para dar la sensación de movimiento, las imágenes se proyectaban en una pantalla lo que permitía que fueran presenciadas por grandes grupos de personas. Fue, en realidad, la primera máquina de cine.
La primera función fue el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indien del Grand Café de Paris. Duró 20 minutos y se exhibieron 10 películas protagonizadas por amigos y familiares de los Lumière. Concurrieron sólo 35 personas, pero salieron tan maravillados del espectáculo que difundieron la noticia a todos sus conocidos, de tal manera que las próximas exhibiciones fueron multitudinarias. Se abrieron varias salas cinematográficas en París y luego en otras ciudades de Francia. En Europa animaban locales de vodevil. Se extendió hasta el Asia y los Estados Unidos pero, en este país, los Lumière no pudieron satisfacer las demandas por limitaciones de su empresa y por obstáculos que les puso el gobierno.
Por su parte Edison siguió expandiendo sus intereses en la industria del cine, aunque demoró en adoptar comercialmente su proyector, insistiendo en el Kinetoscopio porque el inventor consideraba que era más rentable que el sistema de proyección de pantalla. La realidad demostró lo contrario porque el cinematógrafo desplazó a su invento. Finalmente tuvo que reconocer su error, mientras que el vitascopio se convirtió en atracción en ferias y vodeviles. En noviembre de 1896 la compañía Edison comenzó a construir su propio proyector que sustituiría al vitascopio.
En 1903 y 1904 comenzaron a rodar películas en su estudio al que llamó «Black Maria». Se filmaron aventuras del Lejano Oeste y policiales. Se fortaleció grandemente la posición de Edison en este negocio cuando, en 1907, el Tribunal Federal de Chicago le reconoció su patente de 1891. Esto hizo que las otras compañías tuvieran que pagarle derechos. Las ganancias que obtuvo fueron muy importantes y lo resarcieron del fracaso de emprendimientos anteriores. Así pudo financiar nuevos proyectos que estaba preparando.

 

 

La Madriguera presenta

Woody. La biografía/David Evanier

Esta alucinante biografía, editada por Turner, traza un recorrido por la trayectoria profesional del director desde mucho antes de iniciar su carrera en el cine, marcando acompasadamente cada paso de un desarrollo humorístico de sus temas clave como nunca antes se había hecho.Con las contadas palabras del introvertido Allen, Evanier nos dibuja el panteón de su carrera a partir de entrevistas, datos y análisis de sus películas en los altibajos de una trayectoria que, si bien no es la más brillante de entre los directores de cine de Hollywood, sí es de las más reputadas. Y no tanto por las variaciones en la calidad de sus obras, sino más bien por la asimilación del trabajo de toda una vida dedicada a hacer lo mejor posible dentro de su ámbito.David Evanier (Nueva York, 1947) ha escrito nueve libros, entre ellos varias biografías. Ha sido editor de The Paris Review y ha sido galardonado con el Aga Khan Fiction Prize y el McGinnis- Ritchie Short Fiction Award. Vive en Brooklyn.

 

 

 

Una pregunta de miércoles
¿Cuál es tu canción favorita sobre la
nostalgia y la fugacidad del tiempo?

Alfredo Gomez: Mi Niñez de Serrat.
José Arce: «El tiempo está después «Fernando Cabrera.
Gustavo Castellano: Uy!!! Me parece que en este rubro, «Sur» es imbatible, aunque seguro hay muchas más. No veo que haya muchos temas más que la nostalgia y el paso del tiempo para escribir canciones (aunque el autodidacta tucumano, Ramón Ortega, lo desmienta).
Rodolfo Torres: Remembrazas. (tango)
José Luis Calandria: Barquito de papel. Serrat
Luifer Iglesias: Tower of song. Leonard Cohen y El tiempo está después, Fernando Cabrera.
Eduardo Mollo: «My way», de Paul Anka, sublime en la voz de Frank Sinatra.
Ruben Acevedo: Yo también nací en el 53″ de Andrés Molina y Víctor Manuel. La canta Ana Belén.
Martín Williams: Time in a bottle. Jim Croce
Nelson Castillo: Sin quizás me viene «La casa de al lado» Fernando Cabrera.O Eduardo Darnauchans.»Cancion del tiempo y del espacio». Bueno ta, tengo más pero….
Claudio Montoro: Dos preguntas y dos respuestas casi literales con las preguntas:Es la Nostalgia, de Jairo,El tiempo pasa, de Pablo Milanes.
P.D. Movido por la culpa en el atraso en contestar y la búsqueda involuntaria de la literalidad de la respuesta con la pregunta, contesté cometiendo el peor de los pecados, omitir la única respuesta admisible: «Aquellas pequeñas cosas» de Joan Manuel Serrat.
Javier Moro: La primera que se me viene a la mente (me imagino que a todo el mundo), es «Yesterday». Otra sería «Volver».Es difícil elegir otra. Creo que hay muchas canciones que el sólo escucharlas nos llevan a otra época-lugar.
Uruguay Ortiz: En realidad si uno hacia un clic en la frase abría una página web referida al tema. Como soy del siglo pasado pensé que mi compinche me preguntaba sobre mis gustos musicales. Empecé a seleccionar. Es demasiado fácil encontrar tangos nostalgiosos. Por eso me puse a escudriñar otra música que se oía hace medio siglo. Bruce Springsteen nos dice: «el tiempo se desliza lejos y te deja sin nada pero aburridas historias de días de gloria pero también pasarán». Los Rolling cantan : «Sí, la estrella extasiada de placer, el arroyo fluyendo a su lado/ Sí, hastiados de perder el tiempo, la vemos pasar/ Y el tiempo no espera a nadie, y no esperara por mi «. Y por supuesto los Beatles nos hacen volver a «Yesterday: «Ayer, todos mis problemas parecían tan lejos, ahora parece que ellos están aquí para quedarse Oh yo creo en el ayer».
Estos temas fueron escritos a once mil kilómetros y en inglés pero expresan sentimientos del hombre similares a los que encontramos en nuestra música típica: Cadícamo nos dice: «Tango querido de ayer,/ qué ventarrón te alejó./ Junto con ella te has ido/ y hoy la trae tu evocación».
No es casual que la nostalgia esté en géneros musicales tan distintos. Es porque cuando lo perdido se transforma en recuerdo nos hace crecer.

 

El maestro Enrique Ilera
El querido amigo
El era el que con mucha frecuencia me sacaba de los apuros más diversos.
Me ha tenido prestadas infinidad de tacitas con aceite, gran variedad de objetos inherentes al aseo doméstico, lamparitas sanas cuando tenía quemada la mía y hasta un perro lazarillo que conocía muy bien todos los rincones de Montevideo, cuando tuve que trasladarme a la capital. Siendo que en esa oportunidad que me anudó al cuello una corbata que era de su propiedad.
Atento como siempre a la más mínima de mis necesidades, me recomendó en muchas oportunidades que tratase de fumar menos, así no le pedía hojillas y tabaco para rellenarlas tan a menudo.
– Fuego no te doy porque es peligroso jugar con él- me dijo
– No lo haré, solo encenderé el cigarro – Le contesté
– Si mantenés limpios tus pulmones gozarás de buena salud – volvió a decir
Entonces yo le hice caso y me puse a dar una pitadas con el cigarro apagado.
A las pocas chupadas ya no le sentí gusto a nada, por lo que le volvía pedir solución a esta nueva problemática.
– No pretenderás que tambien te lo fume! – Me repuso ahora bastante molesto.
Yo no le contesté nada y comencé a chuparme el dedo.
Al día siguiente me dispuse a ir a pasear a la plaza principal de Rabo Corto, pero como el tiempo había estado muy húmedo, cayendo tambien grueso goterones, mi ropa no se había secado y mi única camisa con reminiscencias de decencia se hallaba entre ellas. No se me ocurrió otra cosa mejor que recurrir nuevamente a mi querido amigo.
– Me dejás usar tu loción de rayos ultravioletas – Le pedí esta vez.
El puso los ojos en blanco y me decerrajó dos tiros que me impactaron directamente en alguna parte vital de mi cuerpo, porque morí intantáneamente.
A las pruebas me remito.

 

El maestro Enrique Ilera
El querido amigo


El era el que con mucha frecuencia me sacaba de los apuros más diversos.
Me ha tenido prestadas infinidad de tacitas con aceite, gran variedad de objetos inherentes al aseo doméstico, lamparitas sanas cuando tenía quemada la mía y hasta un perro lazarillo que conocía muy bien todos los rincones de Montevideo, cuando tuve que trasladarme a la capital. Siendo que en esa oportunidad que me anudó al cuello una corbata que era de su propiedad.
Atento como siempre a la más mínima de mis necesidades, me recomendó en muchas oportunidades que tratase de fumar menos, así no le pedía hojillas y tabaco para rellenarlas tan a menudo.
– Fuego no te doy porque es peligroso jugar con él- me dijo
– No lo haré, solo encenderé el cigarro – Le contesté
– Si mantenés limpios tus pulmones gozarás de buena salud – volvió a decir
Entonces yo le hice caso y me puse a dar una pitadas con el cigarro apagado.
A las pocas chupadas ya no le sentí gusto a nada, por lo que le volvía pedir solución a esta nueva problemática.
– No pretenderás que tambien te lo fume! – Me repuso ahora bastante molesto.
Yo no le contesté nada y comencé a chuparme el dedo.
Al día siguiente me dispuse a ir a pasear a la plaza principal de Rabo Corto, pero como el tiempo había estado muy húmedo, cayendo tambien grueso goterones, mi ropa no se había secado y mi única camisa con reminiscencias de decencia se hallaba entre ellas. No se me ocurrió otra cosa mejor que recurrir nuevamente a mi querido amigo.
– Me dejás usar tu loción de rayos ultravioletas – Le pedí esta vez.
El puso los ojos en blanco y me decerrajó dos tiros que me impactaron directamente en alguna parte vital de mi cuerpo, porque morí intantáneamente.
A las pruebas me remito.

 

Ahora no me conoces
Ahí viene la orquesta!

Ahora no me conocès de la edición anterior
Esperanza y José Layes.(Julio Valdez)

 

 

Además de los festivales, de los mega festivales, además de los mega volúmenes que se usan …, o el utilizar la música solo como un sistema de descarga, y no como un sistema de profundización de emociones, de reflexiones, de un contacto con la historia, con símbolos».JF

 

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