Roma se surtía primitivamente de agua procedente del Río Tiber, pero su contaminación progresiva obligó a la construcción de acueductos que trajesen el agua desde puntos cada vez más lejanos. Así sobrepasaron los 500 (quinientos) kmts de acueductos hacia el siglo V d. de C.
Ahora, cada comunidad poblacional debe preocuparse por mejorar las condiciones ambientales del ecosistema del que depende, porque disminuyen rápidamente las posibilidades de obtener agua de buena calidad en otras fuentes.
A nivel global a lo largo del siglo pasado aumentó dos veces más rápido el volumen de agua consumida que el aumento de población. Si se mantiene esta relación entre agua consumida y población, la disponibilidad de este elemento escaseará rápidamente.
Los hidrólogos (técnicos que se especializan en el estudio del ciclo global del agua y sus problemas), señalan que las causas de esta crisis son la irrigación agrícola excesiva, las pérdidas de los ductos de suministro de las ciudades, la contaminación de los ríos y la sobreexplotación de las fuentes.
Hace 20 años, el Directorio de OSE el 21 de mayo de 1997 aprobó el Programa de Evaluación y Control de Fuentes, Cuencas Hidrográficas y Zonas de Recarga de Acuíferos en el que se destacaba que la Cuenca del Río Santa Lucía estaba en alerta rojo.
El alerta rojo para esta cuenca es porque tiene todos los factores de fragilidad: – sobreexplotación, deforestación, empobrecimiento de suelos, acumulación de sedimentos en el cauce principal y en los subsidiarios, contaminación por efluentes de origen domiciliario, industrial y agroquímicos.
La Cuenca del Río Santa Lucía, situada en la Zona Sur Central del Uruguay, ocupa unos 14.800 Kmt2, que vuelcan las aguas pluviales que captan al lecho del río de unos 230 Kmts de longitud. Abastece de agua a la mayor parte del área metropolitana que alberga a más de la mitad de la población del país. Posee la mayor densidad demográfica del interior del país, con alto número de establecimientos rurales.
Se trata de una cuenca compartida por las administraciones de seis intendencias, por lo que se buscó coordinar los esfuerzos entre todas. En el transcurso del año 1999 se realizaron varias reuniones de la Comisión Interjuntas del Área Metropolitanas (integrada por Ediles de las respectivas comisiones ambientales de las Juntas de Canelones, Lavalleja, Florida, Montevideo y San José), conjuntamente con técnicos de OSE, de la Dirección de Hidrografía, de las respectivas Direcciones Ambientales de las Intendencias y de la Dirección de Medio Ambiente (DINAMA) del Ministerio respectivo.
Los técnicos de OSE plantearon que la contaminación progresiva del río originaba un gasto creciente en el proceso de potabilización del agua.
Concurrí como integrante de la Comisión de Ambiente de Cámara de Diputados. Se elaboró un documento con las pautas a seguir para enfrentar los problemas identificados y se emitió una declaración final que llevé, leí en la media hora previa de la Cámara y distribuí en la Comisión de Medio Ambiente.
Últimamente se han publicitado distintas medidas adoptadas por la Intendencia de Canelones en un intento por proteger el río y su cuenca.
No ha trascendido igual preocupación ni medidas acordes de las administraciones de las intendencias que comparten el territorio de la cuenca. Para lograr eficacia en las medidas deben ser coordinadas entre todos quienes comparten alguna porción del territorio de la cuenca.

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