Mary Vidal Barreto vino de la ciudad de Canelones con parte de su bagaje, óleos que atesoran algunos puntuales pasajes de la historia, intentando recuperar sus tiempos de esplendor, otras de sus pinturas reflejan la inigualable naturaleza con marinas y paisajes de campo o retratos de vívidas miradas.
En este mes de julio, podemos disfrutar de esta muestra en el Centro Cultural José Rodó. Allí pueden verse, por ejemplo, la histórica esquina de la casa Spikerman, como se veía con el paso de una carreta. En otro óleo se puede ver al Molino de Canelones o el Puerto Jackson de Parador Tajes en tiempos de apogeo. Las playas, dinámicas puestas de sol que retratan instantáneos cambios de sus colores, pescadores de distintos puntos de la costa canaria o también una típica escena de carnaval, donde parece percibirse el sonido del candombe. Otro de los cuadros que orgullosamente muestra Mary, es el retrato de sus tres nietos, pero cada una de las veinte piezas que se encuentran colgadas están en sintonía con el nombre escogido por la autora: Armonía de Colores.
Su inclinación por el dibujo nació en la escuela, cuando desde niña se enamoró de los colores y pinceles. Luego, en el correr de los años fue aprendiendo a mejorar sus técnicas en Emao de Canelones. Recuerda su primer profesor Sergio Orgorozo, después Ángel Saibene.
Mary es fotograba y en la mayoría de las veces es de dónde saca sus modelos, primero la lente y luego el pincel. Indica que siempre ha seguido pintando como actualmente, pero no va a ningún taller.
Esta Plástica ya había expuesto en Santa Lucía en forma colectiva, como lo hecho en otras galerías, como El Gaucho y la Moneda, Banco República o en el Anexo del Palacio Legislativo. Son innumerables los lugares donde ha podido admirarse su obra, tanto sus óleos como sus fotografías, tanto en Canelones como en Montevideo, como dos de sus fotos seleccionadas en el Museo del Azulejo, que integran el acervo de este museo.
También señala algo muy importante, haber integrado en el 2014 la restauración de las esculturas del Parque Artigas de Canelones, junto al Profesor Adrián Silveira.
Por allí quedó planteada la mirada rejuvenecedora, primero en la foto y luego desde el pincel de Mary, para retratar también patrimoniales edificios santalucenses, dueños de una mística tan especial para recuperar la lozanía de sus mejores años.

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