Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, una falsa búsqueda

que no lleva a ningún sitio y que,

no obstante, revela esa sustancia

íntima que nos convierte en lo que somos: tiempo

 

Ahora no me conoces
Buenos Muchachos

 

Ahora no me conoces de la edición anterior
Lo conozco pero no me acuerdo el nombre!!!, hasta la próxima!!!(José Pepe Torres)
No comprendo nada…Que hace ahí, JOSÉ CARLOS «LALO» IMODA? me llama la atención el entorno!! (María Julia Álvarez)
Jose Carlos Harrison Imoda (Gonzalo Alonso)
Querido amigo jose carlos imoda gamba…LALO (Susana López)
El único hombre es… José Carlos (Lalo) Imoda …!!(Graciela Stéffano)

Número atrasado: La foto de cuatro apellidos italianos, pertenece a mi familia. Mi verdadero apellido es Battisti, somos originarios de Trieste. El héroe de esa región es Cesare Battisti, quién luchó en la guerra independentista contra Austria. En ella se encuentran cuatro generaciones, Omar, mi padre; Andrés, mi bisabuelo; Angel (Nico), mi abuelo y yo de pantalones cortos.(Hugo Battiste Rabela)

 

 

La Madriguera Presenta
Stevenson, Robert Louis
«Me gustan los relojes de arena, los mapas,
la tipografía del siglo XVIII, las etimologías,
el sabor del café y la prosa de Stevenson.»
Jorge Luis Borges

Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850-Vailima, cerca de Apia, Samoa, 3 de diciembre de 1894)
Abrir un libro de Stevenson es como recuperar los sábados por la tarde de nuestros años colegiales: algo prometedor, incitante, nostálgico, misterioso, nieve nunca pisada y, sin embargo, algo familiar, recurrente, confirmador, íntimamente exaltante de lo que en nuestros mejores momentos creemos que somos. Las cosas que sabe, las sabe de la manera que nosotros queremos pensar que deben ser sabidas; lo mucho que ignora, nunca lo echamos en falta hasta después de haber dejado de leerle. Quizá la mejor descripción de su estilo pueda hacerse acudiendo a las palabras con las que Kafka habló de cierto mágico silbido a cuyo son reposaba de sus luchas y cobraba nuevas fuerzas todo un pueblo: «Hay en él algo de la pobre y breve infancia, algo de la felicidad perdida que nunca se puede volver a encontrar; pero también algo de la vida activa de hoy, de su limitada, incomprensible y sin embargo persistente e inextinguible animación. Y todo esto no está dicho en modo solemne, sino ligeramente, susurrando, en confianza…».(Fernando Savater)

Marcia Salvioli
Aniversario del Jardín 210
¡Hola Jardín! ¿Cómo te va? ¡Qué grande estás!!! ¡Estamos aquí para Celebrar,Juntos, como mereces!!! »
Ahora que todo gira/ vamos a cantar un rato/ que afuera todo es manzana/ y adentro todo es naranjo. »
«El Jardín es como un árbol/ con pájaros pequeños,/ pues pájaros y niños/ con cantos van creciendo. . . Un árbol generoso, que da flores y nidos.»
¡Cuántos Años, cuántos Niños y Niñas, cuántas Familias, cuántas Historias tramadas entre todos, con memoria y esperanza.
En nuestras vidas hubo un momento en el que . . . aprendimos las primeras letras.
conocimos los colores, las pinturas y aprendíamos tantas cosas . . . Y conocimos nuestros primeros amigos y amigas, estábamos con ellos, muy juntos, sentimos la complicidad, la lealtad, la confianza. En esta época hubo muchos momentos en los que nos mostramos inteligentes, ocurrentes, en los que dejamos ver nuestra lucidez, nuestro apoyo y afecto por los demás. Hubo momentos en los que notamos que nos valoraban.
Hoy en esta gran Fiesta sabemos que vale la vida, vale la verdad y que de manos dadas todos trabajaremos todos por la alegría de los más pequeños.
Nuestra Infancia son Recuerdos de este Jardín de Santa Lucía y Cuentos, Rondas, canciones, hamacas, Colores. Cuánta Inocencia, cuánta imaginación, cuánta locuritas y picardías.
Hace algunos años, un Profesor, un amigo muy querido: Darío Pedrazzi, me preguntó cuál de las esquinas del pueblo era significativa en mi vida y entonces no pude decidirme. Sin duda que luego y a propósito de regresar primero con mi sobrina Esperanza y luego con mi hija Joaquina a este portón, a este cielo, a este patio donde florecen todas las flores, aquí y ahora sentimos gran Alegría de ser parte.
Es esta la Casa Inundada de rostros, de gestos amables, la Esquina de llena de Alma y Tiempo. Donde los niños desordenados y tibios, dejan personajes, botones y recuerdos sueltos por los salones, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo acarician con suavidad un sueño y le dicen :»No vayas a lastimarte», «Hay que atar esa moña» «¿limpiamos la nariz»?, «cuidado con la escalera».Una casa que no es ni ordenada ni silenciosa, sino donde hay gran bulla y puertas que golpean.
Tantos minutos, tantas horas, tantos meses, tanto entusiasmo por abrir la puerta para salir a jugar y saltar al tiempo deseado, feliz, donde la calma sabe a caramelos.
Aquí están las cálidas manos que dan alas,
Que impulsan a seguir creciendo.
» Cuando llegamos a grandes precisamos otros cielos/ mas el jardín y el árbol/ no se quedan desiertos/: hay ramas para todos/ los pájaros pequeños.»
Lo que queda demostrado:
LA VIDA LINDA; FELIZ!!!

 

Gracias Jardín, ¡Muchas Gracias!!! por Darnos Tanto!!!
Una vez más, como decimos con Joaqui : ¡VIVA EL JARDÍN!!!

 

 

Julio Valdez
La verdad de la milanesa

Ayer en las horas previas a la final de la Libertadores pensé muchas cosas.-
Recordaba cuando la primera final, que la escuché en casa (la casa de mis abuelos), la Abuela Aida que era manya y colorada, era quien nos permitía disfrutar o escuchar aquella radio por la que salía la voz de don Carlos Solé, porque abuelo Santiago, además de ser blanco era hincha de Nacional.-
Nací, lloré y crecí en la casa de ellos.-
Empecé a conocer el fanatismo desde esa misma casa.-
Fundamentalismo que le venía bien a todo, a la religión, al fútbol, le venía bien a una discusión de que si el informativo de Carve era mejor que el de la Montecarlo, o si del puchero era mas sano que los ravioles.-
Todo se hablaba allí con vehemencia.-
Tenía 8 años cuando Peñarol ganó aquella primera copa Libertadores, final contra Olimpia.-
No recuerdo casi nada, sólo la formación y sospecho que es porque tanto he visto fotos, que se acunó en mi memoria y allí se quedó a vivir.-
Recuerdos que son a medias, todos los tenemos, tantas veces oímos la misma historia hemos vivido pero que se estira o se achica como un elástico según las circunstancias.-
Ayer me recostaba en esos recuerdos mientras andaba por la ruta 6, la ruta 7, recorriendo «el santoral» los pueblos de Canelones que tienen nombre de Santos!! Era como una elegía, y tal vez estaba anunciando ese camino al Gólgota, como bien lo relataba El Pata, mi amigo que vive en Montreal.-
Un presagio tal vez, Santa Rosa, San Jacinto, San Ramón, San Antonio, San Bautista… todos SANTOS!!
Un perfecto presagio de que tal vez el camino de mi niñez sembró en su orilla en forma de masoquismo.-
La segunda copa no la recuerdo mucho tampoco, fue aquella que se le ganó al Palmeiras, en Pacaembú, LUIS MAIDANA, WILLIAM MARTÍNEZ Y NÚBER CANO; EDGARDO GONZÁLEZ, ROBERTO MATOSAS Y WALTER AGUERRE; LUIS CUBILLA, ERNESTO LEDESMA, ALBERTO PEDRO SPENCER, JOSÉ FRANCISCO SACÍA Y JUAN JOYA CORDERO… así los nombraba Don Carlos Solé; eran 9 equipos campeones de 9 países americanos, Peñarol jugó con tres equipos incluido la final y fueron Universitario de Perú, Olimpia de Paraguay y la final con Palmeiras de Brasil… era mata-mata como dicen en Brasil, partido y revancha a morir … y salió Campeón.-
Poco me acuerdo de los partidos; si de la final, no se le daba tanta trascendencia.-
De la que mas me acuerdo de esa primera etapa, yo cumplía los 10 años y se perdía con el Santos la final en Argentina, en Nuñez, creo no equivocarme y ese es el año en que el campeón anterior va directo a semifinales y permite que entre el segundo de su país.-
Ahí debutó Nacional, que también pasó a semifinales, por lo que debieron eliminarse entre Peñarol y Nacional (en tres partidos también) porque los equipos del mismo país no podían acceder a la final.-
Pero creo que la recuerdo más porque esa es la que se pierde contra el Santos.-
Mi amigo J. Albornoz siempre me repite esa formación de memoria, yo los recuerdo pero no en formación era realmente media selección de Brasil o casi toda mejor dicho, Gilmar, Djalma Santos, Coutinho, Mengalvio, Vavá, Pelé, Zito…
Me estaba preparando para la nueva final contra el Santos, estaba en San Bautista cuando recibo una llamada a mi celular de un amigo.-
Hace 30 años muchos de mis amigos emigraron.-
Era Jorge, me llamaba para desearme suerte en la final que se jugaba anoche, que estaba en contacto con Buby, con el Loco y Miguel y que todos le pidieron que me hiciera llegar el abrazo afectuoso de todos ellos, sumados por supuesto al suyo propio.-
Fue una noche singular, los preparativos comenzaron desde el día anterior, cuando muchos hinchas ya estaban tomando su vuelo o como los 30 muchachos de Canelones que salieron en 2 Vans contratadas hasta Porto alegre y de allí a San Pablo en avión.. en fin las formas y los deseos eran muchos.-
Estos jovencitos marcados por una triunfal trayectoria, iban embarcados en la mieles de la victoria, pero la verdad es que sólo de las derrotas se aprende a salir airoso.-
Recordaba la del 62 con el Santos, que era la primera que perdíamos, no sé si porque ya era mayor o porque una derrota marca fuerte, marca, deja su marca.-
Después vino con Independiente en 1965, Bernao, de la Mata, Mura, Avallay, Pavoni, Santoro, Navarro, Savoy pero esa era la más importante para mí.-
Yo tenía 13 años y Carlitos jugaba las finales, sí, jugaba Mazurkiewicz, Carlos Pérez y Varela, Forlán Goncalvez y Caetano, Ledesma, Rocha, Resnik o Sacía, y Joya.- Se pierde en Buenos Aires y se gana en Montevideo, la final en Santiago de Chile, una pelota desgraciada que no se va al corner se le mete en el arco a Mazurkiewicz, Carlitos la había tocado, pero a esa altura Peñarol perdía ya 3 a 0, Bernao, Avallay, Mura,el descuento fue de Juan Joya.-
La verdad a Carlitos lo recibimos como un campeón, creo que es la primera vez que digo esto que oí en el relato, nunca se lo pregunté, a lo mejor la pelota le pegó a Varela y el relator dijo Carlitos, pero qué me iba a importar si se había hecho un gol en contra sin querer!! Porque no va a ser queriendo, si ese que yo escuchaba en el relato vivía a la vuelta de casa, jugaba en la camperita con nosotros y su padre trabajaba con el mío en la C.de O.C.S.L S.A que era los ómnibus que iban a Montevideo, la cooperativa le decían porque en sus inicios había sido «la cooperativa del norte».-
Qué me iba a importar si yo lo veía en lo de Santana, el peluquero conversando con los del barrio y paseando a su perro.-
Qué me iba a importar si pasaba me saludaba y me llamaba por mi nombre!!
Ese que jugó la final por el paraguayo Lezcano, es Carlitos, el de la Chicha, y además vive en mi barrio.-
Se aprende de las derrotas, y el orgullo de sentirse hincha no es vanagloriarse de triunfos y oropeles, no se pone como una cosa adentro de otra.-
No es el orgullo del hincha un manojo de triunfos tan sólo.-
El orgullo del hincha es sentirse parte de aquello, vibrando al máximo con el triunfo y sufriendo, mascando la rabia de la derrota.-
Por eso cuando viene un hincha de otro cuadro que no sea el Santos a cargarme con la final que perdimos anoche me molesta, a mí, y a todos lo hinchas, pero eso sólo pasaba ayer, anoche después del segundo gol del Santos, después del final del partido, y un poquito hoy en la oficina, en la calle; mañana el hincha ya empezó a soñar con la revancha.-
Y se le va a dar porque el fútbol es un juego, y como todo en la vida te da revanchas, la revancha vendrá.-
Revancha decimos en mi barrio a lo que otros dicen «otra oportunidad», va a haber una «otra oportunidad» seguramente también habrán dos posibilidades, una va a ser la de ganar.-
-«Aló!!
-Jorge! Sos vos, qué pasó!!
– Nada que te llamo porque de corazón lo sentí que tenía que llamarte por lo de esta noche.-
– A sí gracias.-
– No, no me des las gracias porque sentí que tenía que llamarte acá hinchamos todos por Peñarol, y no te hablo por mí sólo, te hablo en nombre Buby, del Loco y Miguel también!! Coño que esta noche tenemos que salir campeones!!
– Gracias Jorge, me agarraste trabajando, ando por el santoral.-
– Por el santoral!! Qué casualidad!! Bueno soñemos con otra copa y lo desean estos 4 hinchas de Nacional.-¡!
Y sí, esa es la verdad de la milanesa, la distancia no permite que aparezcan las pequeñeces del día a día y sólo permite que se vea la grandeza de las cosas que realmente valen la pena.-

 

 

 «Hemos de creer en los libros porque en un tiempo en el que sacan de la educación secundaria asignaturas como filosofía, los libros nos pueden salvar de ser unos analfabetos hipertecnificados, es decir, que sepamos mucho de cómo se desarrolla una aplicación del móvil pero jamás hayamos oído hablar de un tal Shakespeare o Cervantes» H de L

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