Los silbatos y bombos quebraron las tranquilas jornadas en Santa Lucía, cuando frente a la plaza se pudo ver y sentir una delegación con pancartas y bandera de AEBU.
José Iglesias, Secretario del Consejo del Sector Financiero Privado de AEBU, manifestó que el cierre de ACAC, como pasó en Santa Lucía, significa en primer lugar que los cooperativistas sean atendidos de peor forma de lo que venía siendo hasta el momento, lo que reciente el servicio de la cooperativa. En segundo lugar, es una excusa que utiliza el directorio de la cooperativa para despedir trabajadores y despedir trabajadores afiliados al sindicato. Reafirmó que a Cooperativa ACAC, en este momento, poco le queda de cooperativa.
Cierre de agencias y abandono de la atención a la micro y pequeña empresa, caracterizan el momento actual de la cooperativa ACAC. Para el secretario José Iglesias, se transformó en una financiera común y corriente, donde se prioriza el negocio por encima del espíritu cooperativista, en busca sólo de mayor rentabilidad.
ACAC abandona la atención a pequeñas y medianas empresas y cierra agencias en todo el interior de la República, con consecuencias graves para la atención a los cooperativistas. Con esta política, la gerencia de ACAC está llevando este emprendimiento cooperativo a su destrucción, explicó Iglesias. «Estamos ante un giro hacia la ganancia, que desatiende a la población porque se cierra la atención a productores, comerciantes y personas que van en busca de créditos», expresó.
Iglesias agregó que se está planteando el desmantelamiento del sindicato de AEBU, incumpliendo toda la legislación vigente que protege el hecho de que un trabajador pueda decidir si quiere o no quiere estar sindicalizado. Con este mecanismo, la cooperativa pretende implantar la atención en locales ajenos, a la vez que cierra sus propias sucursales. Esta ha sido la justificación para echar a veinte trabajadores afiliados al sindicato y enviar a otros tres al seguro de paro, sin tocar a ningún no afiliado, explicó.
Existen dos temas, por un lado el hecho de que la política de que esta empresa va en contra del sentido de los cooperativistas y en segundo lugar el hecho de que la política de la empresa va directamente en contra de las libertades sindicales, que por suerte en este país y con mucho trabajo y lucha se ha logrado mantener hasta el momento, reafirmó Iglesias.
Reiteró ejemplo que cuando una empresa despide a veinte trabajadores y los veinte son sindicalizados y dice que es por razones de reestructura, lo que queda claro es que la empresa está persiguiendo a trabajadores sindicalizados, no hay un solo trabajador sindicalizado que haya sido despedido por la empresa. «Acá es un tema entre la libertad, entre el hecho de que un trabajador pueda decidir estar sindicalizado o no y sea libre de tomar esa decisión y a la vez de tomar el sindicato las medidas que considere necesarias entre la libertad y el sentido autoritario de este directorio»
Iglesias agregó que hace varios meses que vienen con esta lucha, por la que seguirán luchando hasta que el conflicto tenga solución.
Se trata de no bajar los brazos, por el contrario levantarlos más alto. Cuanta mayor es la injusticia más fuerte es el grito de protesta de los trabajadores de ACAC. Esto era lo que afirmaban el miércoles y jueves pasado enSanta Lucía, ante la casa de cambio por calle Grucci frente a la plaza en cuyo interior, funciona un punto de venta de la cooperativa
Preguntado sobre esa negociación de mala fe, como se lee en la pancarta, Iglesias responde… «se ve a las claras que el directorio de la cooperativa ACAC negocia de mala fe, reprime sindicalmente e incumple la legislación que la obliga a negociar de buena fe y a no combatir a los trabajadores que deciden estar sindicalizados».
Se va a denunciar este modelo de atención regresivo a los cooperativistas en todas las localidades del Interior donde la cooperativa supo estar, y que hoy están quedando simplemente como un recuerdo, sentenció Iglesias.
Una delegación de AEBU, mantuvo una entrevista formal con el Alcalde de Santa Lucía Raúl Estramil, y le fue planteada la preocupación por el giro persecutorio que ACAC ha dado en el conflicto que mantiene con el sindicato de AEBU, y las consecuencias de la conducta de la empresa sobre la atención al público. El alcalde Estramil manifestó su preocupación por el cierre de la sucursal de Santa Lucía y manifestó que cada vez hay menos servicios financieros en Santa Lucía, la que ahora está a merced de administradoras de crédito que cobran intereses astronómicos.

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