Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, Se siente que su lectura se encuentra tras la cortina porque le ves los zapatos.
Ahora no me conoces
El trío de uno.

Ahora no me conoces edición anterior
Carámbula y Rosé. Autores del Himno a Santa Lucía. (José Pepe Torres)
Una pregunta de miércoles
¿Podría mencionar tres recuerdos de su infancia que le resultan
imborrables? (II)
Ramón Legnani
Recuerdo 1ero.: hacía pocos días me había integrado a 1ro escolar. Maestra
rezongona. Hacía poner. Manos en pupitre y les daba una palmada fuerte.
Conversé y me rezongó y poner las manos. Cuando bajaba con fuerza la mano
castigadora retiré las mías. No dijo nada. Y se alejó. Desde entonces pegó con
regla. Y mejoró mi comportamiento
2do. Recuerdo: Cuando estaba en 5to de Primaria, con la maestra Tefa Pons de
Perdomo, escribí una alegoría teatral sobre el Anciano Invierno y el joven
Príncipe de los Mil Colores, la Primavera, que se representó por varios alumnos.
Yo hice Anciano Invierno.
Gladys Scoteguazza
La Matiné del cine 18 de Julio. Las danzas españolas con Olimpia y Josefina.
La tortilla de papa de mamá y… los gnocchi de mamá …se fueron cuatro..
José Carlos Ferraro
1- es muy presente el recuerdo de pasar ratos encerrado en mi comedor
armando programas de radio con cassettes, donde grababa las canciones de la
radio.
2- escuchar a mi madre cantar José Luis Perales mientras cocinaba y yo juagaba
con mis hermanos a correr alrededor de nuestra mesa incansable vueltas.
3- las tardecitas de verano en el zaguán de casa se prestaba para contar historias
de "terror" con mis amigos. Relatos tan verosímiles y delirantes que el escalofrío
sigue hasta hoy.
Siempre hay muchos recuerdos de la infancia; ese instante tan fugaz que
siempre vale la pena volver.
Niel Rodriguez
1.Los carnavales con serpentinas y papelitos.2. Las idas a las matinées del Cine
18 de julio, con mis padres, llevando un termo de café con leche. 3. La visita de
Dogomar Martínez, en una exhibición de boxeo, en la Sede de Santa Lucía.
Alfredo Casares
1._Las idas con mis hermanos a jugar al fútbol en el jardín botánico, vivíamos
muy cerca. Jugábamos hasta que tarde aparecía el guardián haciendo sonar su
silbato y debíamos salir corriendo levantado los buzos que hacían de arcos.
2 – los fines de semana almorzar apurado, porque a la una de la tarde pasaba mi
tío Roberto con una bolsa de mandarinas para ir a ver el partido que jugaba
River, desde antes que comenzara el partido de la reserva para ir conociendo las
promesas para ascender a primera.
3 – la salida a la vereda a jugar con amigos toda la tarde, hasta que nos llamaran
de alguna de las casas para tomar la leche, podía ser en la casa de la madre que
llamara primero.
Eduardo Mier
1- los picados y el tiro al arco en la calle 25 de agosto contra la pared del correo
viejo o el muro del Pocho.2- las guerrillas de agua. 3- las escapadas al río en
bicicleta.
Marcos Umpierrez
Recuerdo bien la cachimba al lado del puente donde parábamos el juego de la
mancha para tomar agua fresca, aún sumergidos en el río, directamente desde el
generoso chorro de agua helada.
Recuerdo los domingos en el club social 23 de marzo al cuál iba con mi padre y
sus amigos, entre muchas cosas que recuerdo de esos domingos, me acuerdo
muy bien de pasar para atrás del mostrador a comerme la pulpa que quedaba de
los jugos de naranja que se preparaban.
Por último tengo un hermoso recuerdo de los recreos en la escuela 104, se
disparan muchos así que lo dejo en el contexto.
Se me vinieron muchas más cosas de esa época en este ejercicio y estoy siendo
injusto con muchas que debería nombrar, ¡pero el límite es el límite!
Martin Mangado:
De la infancia tan lejana en el tiempo y el espacio, recuerdos… muchos, van tres:
1.- Las vueltas del colegio con el Hugo Battiste y Jorge "Cepillo" Ruiz
cantando/tarareando "Moliendo Café " en el camino.- 2.- Mi primer examen, el
examen de ingreso al liceo.- 3.- Los picnic en la Pasarela
Claudio Montoro
Nos piden tres ( y seré obediente) y en mi caso debería ser una sola,
el día que se terminó mi infancia que a continuación transcribo:1) Un 6 de
enero de la década del 60, media mañana, paseaba feliz y orgulloso con la
bicicleta que me habían dejado los Reyes y mi alegría me llevaba a consultar a
todos los niños del barrio que regalo habían recibido y uno implacable y
desconocido me dijo: “ los Reyes Magos no existen, son los padres. “
2) Cuando entré a un cine la primera vez, el Censa en cinemascope a ver “
Pinocho “ y sentirme desgarrado por el encierro del muñeco en ese circo de
malvados.
-3) Mi abuela entrañable fallecida, durmiendo en un ataúd abierto en el
living de la casa de mi tía, traslucida y con una delgadez irreconocible. Esa no
era mi abuela.
Tomás Gagliardi
Primer día en la escuela. Mi primer amor (la maestra de quinto año).El mecano
Rafael Borrell
Entre los recuerdos imborrables de mi infancia en Sta. Lucía, puedo destacar:
Las escapadas al río a la hora de la siesta. Íbamos al viejo puente de madera, del
lado de San José, y debajo pescábamos mojarras con botellas, y “viejas” que
tomaban el sol sobre las piedras del fondo, con fijas o tridentes caseros.
Otro, cuando íbamos a cazar cotorras o palomas torcazas (que junto con las
liebres, estaban declaradas plaga nacional), y nos teníamos que subir a los
árboles para bajar sus nidos con largas cañas. Las que caían las metíamos en
una bolsa de arpillera, y las llevábamos a la comisaría, donde nos daban tres
vintenes por cada una, que nos daba para ir el domingo a la matinée de los
cines: Palace o el 18 de Julio.
Y por último las matinés de los domingos, con 3 películas blanco y negro, donde
era difícil escuchar la película, a menos que fuera de terror. Con los programas
doblados haciendo flechas, que tirábamos al cielorraso, y algunas quedaban
enganchadas por años en los tapajuntas, como trofeos. Con la plata obtenida en
la comisaría, cuando íbamos al 18 de julio, al entrar, comprábamos maníes a
Tesoro (el manisero de la gran bolsa que estaba en la puerta) y cuando salíamos
nos comíamos un chorizo con pan, del medio bidón que nos esperaba al salir,
con su delicioso olor. Y la sed, en la canilla de la esquina de enfrente.
Cuando íbamos al Palace, a la salida íbamos a comprar bizcochos a lo de Sardi
(Confitería El Molino) o a lo de Britos (enfrente) que nos hacía refuerzos de
milanesa, que muchas veces no nos los cobraba, porque antes le habíamos
llevado pichones de palomas..
Hay muchos recuerdos imborrables pero solo eran tres para dejar sitio a los
demás.
Alejandro Recarey
Me sorprende su pregunta, porque descubro que pesan más en mi memoria
imágenes fijas de cotidianeidad; que sucesos, concretos, puntuales, que puedan
ser compartidos y entendibles. Por ej., el empedrado de mi calle de juegos está
más fijo que alguna que otra ocasión trascendente (y los paraísos, que me daban
los "coquitos" que eran la munición de mis hondas). En ese sentido, el
"recuerdo" es la calle: ese empedrado, los judíos tradicionales que por ella
circulaban (con sus sombreros y levitas), y las tiendas llenas de gente hablando
con despreocupación (hoy de eso no queda nada). También la calle, cuando al
descender del ómnibus que me llevaba a la escuela, corría a los brazos de mi
padre que me esperaba. Bueno. La calle es el recuerdo, sí. La calle Defensa
esquina Vilardebó. Podría agregarse, si cabe, la placita trasera de la cancha del
club Goes.
Vicente Grucci
1.- Las Navidades y Fin de Año con mis Padres y toda la familia grande, y luego
de ellas… vacaciones en Floresta hasta marzo.
2.- Los "churritos" y el dulce de leche que siempre me hacia mi Tía Mita, mis
Abuelos y Tíos siempre presentes en todo, mi Tío Bari… mi segundo Padre.
3.- El accidente que tuve al salir de la cochera de Santos Rabaquino a las
apuradas, media cara deshecha y al Dr. Israel Taube quitándome piedrita por
piedrita de ella… Santo Varón al que le debo no haber quedado con ninguna
marca espantosa.
4.- La Escuela 104 con "Chchita" Directora, el Liceo con mi Madre de Profesora
(y el exámen que me comí por art.23), las tardes de Río, el "23 de Marzo" con
tardes de ajedrez y "Recibos" domingueros
5.- En fin… Santa Lucía es más que recuerdos, es un sentimiento.
Fernando Lacretta
Stefano Dicciani
Transubstancia
Un árbol con flores de colores,
con fragancias verdes
de hojas tornasoles.
Un árbol por nadie imaginado,
con flores de metal o de coral salado
o de jugoso nectario azucarado.
Un árbol de ramas inclinadas
por el peso de las flores;
la planta, la flor, la fruta, la semilla.
¡Subviértase el ciclo de la fruta!
El árbol que me cobije en el olvido,
del cual renaceré purificado,
será amarillo azul anaranjado
y yo estaré por siempre enflorecido.
Alfredo Gomez
Letras en camiseta
Pluvial
Imposible olvidar. El tiempo no ayuda. Mejor dicho, el clima. Caían las primeras
gotas como martillazos sobre el techo de chapa. La lluvia, furiosa al principio,
apaciguándose luego, para quedarse el resto de esa tarde empapando al
conventillo. Gris. Gris todo. Aprontó el mate en el rinconcito que servía de
cocina, limpió unos restos de yerba que cayeron sobre la mesa y los papeles, y
escribió los versos finales de la letra que quizá algún día tendría música de
tango:
" Y por más que quiera odiarla, desecharla y olvidarla,
la recuerdo más"
La lluvia ahora era apenas una garúa fría y acerada.
La carpeta de Monsieur Fourcade
6
Beppo, el gato de Borges saltó al sillón mullido, mientras hablaba de “El libro
de los seres imaginarios.” Fanny, su ama de llaves, dejó el té de las cinco de la
tarde, con bizcochos de anís sobre la pequeña mesa que estaba a su lado. Ella
me alcanzó el vaso de agua que le había solicitado y se retiró de la sala. Atrás se
veía su amplia biblioteca, atiborrada de libros ordenados por temática. Entre los
libros podían verse varias fotos intercaladas. Entre ellas, hay una en blanco y
negro, donde se puede ver a Moore, a Borges y a una mujer detrás, que los
observa bajo una puerta con un cartel que dice “cantina china.” Al lado del libro
de Cervantes, se encuentra otra, también en blanco y negro, donde aparezco yo
entre Borges y su hermana, en aquel departamento que tenían en Avenida
Belgrano. Borges carraspeó. Lo miré sonriendo y comenzó a hablarme de “Un
animal soñado por Kafka.”
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Joseph Conrad
Viaje a Estados Unidos
En 1923 nuestro autor viajó a Estados Unidos para promocionar sus
obras. Se embarcó en el vapor Tuscania con el artista Muirhead Bone (grabador
y acuarelista escocés) quién fue el encargado de hacerle compañía. El 1º de
mayo de 1923 llegó a Nueva York donde recibió un tumultuoso recibimiento. Lo
esperaba un comité de bienvenida integrado por Doubleday, su editor
norteamericano, quién además sería su anfitrión durante su estadía; también
estaba Eric Pinker, de paso por Nueva York en viaje de negocios, el pianista
John Powell y el periodista Christopher Morley. Hubo una aglomeración de
fotógrafos y reporteros que perturbaron al escritor quien luego le contaría a su
esposa: “No intentaré describirte mi desembarco porque es indescriptible. Que
te apunten cuarenta cámaras en manos de cuarenta tipos con aspecto
barriobajero es una experiencia que puede con los nervios de cualquiera”. _
El 2 de junio de 1923 regresó en el “Majestic”. Doubleday lo
acompañó hasta Inglaterra y J.C. quedó “fuertemente impresionado por la
generosidad y el buen corazón de los norteamericanos”. _
Conrad retomó su actividad literaria dictando a la señorita Hallowes (su
secretaria) un artículo llamado “Navidades en el mar” donde relata
celebraciones vividas en sus tiempos de marino para luego retomar la redacción
de su proyectado libro Suspense, tarea para la cual tuvo que “apretar los
dientes” como lo cuenta en carta a Sir Sydney Colvin (curador y crítico literario,
muy amigo de Stevenson) del 4 de agosto de 1923. También escribió un artículo
llamado “The Romance of Travel” que más tarde fue renombrado como
“Geography and Some Explorers”. El artículo tenía 5.000 palabras y fue
publicado por la revista Countries of the World que le pagó 200 libras por él.
Posteriormente fue publicado por la National Geographic. En él se refiere a los
descubrimientos de famosos e intrépidos exploradores como el capitán James
Cook y Abel Tasman._
Ilustraron: Rodolfo Torres, Rodolfo Fuentes.
El otro es aquel que surge como un misterio cuando le ponemos ojos. FH

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