Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, una vaca pace al lado del camino, el camino da un rodeo y lleva hasta el granero
la vaca cruza el camino,sin rodeos, el lenguaje no puede hacer eso.


Ahora no me conoces
Vos andá al arco!

Ahora no me conoces edición anterior
Escuela Industrial (José Pepe Torres)

Omar Adi

BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.

Y uno será fantasma. Pero amigable. Se reunirá con sus amigos de la infancia,
que son los que visten el mismo tipo de sábanas adquiridas en la tienda de
Umpiérrez y seguramente, muerto de risa, asustará un poco a alguna vieja
fundamentalista.
Los árabes dicen que el hombre no puede saltar fuera de su sombra. Lo que
aterra o divierte un poco es que la sombra pueda saltar fuera del hombre.
En estos tiempos utilitarios, el fantasma está devaluado. He oído alentarse unos
a otros en la niebla de la Calle Ancha con la exclamación “¡ánimo, ánima!” en el
enternecedor intento de ser tomados en serio.
Me miró fijo desde sus cuencas vacías y me dijo: “si nadie puede remediar que
todo sea tan injusto, trata al menos de que sea lógico”. Y desapareció.
Los irlandeses bien intencionados, que de ésto saben, te desean que puedas
pasar media hora en el cielo antes que el diablo sepa que has muerto.
Hoy descubrí la palabra estantigua. Estoy entrando en terreno fangoso y me
retiro a paso gimnástico, aunque patinando en el barro una y otra vez.
Cierre bailable.
En el Biltmore don Pepe Monzeglio toca el piano; bajo la pérgola del hotel y en
el parque se bailan tangos rantifusos.
Aquellos que son vistos bailando son locos para quienes no pueden oír la
música, decía Nietzsche.
Usted baile, querido lector, baile en esta noche de máscaras y espectros.
Más locos serán ellos.

Eduardo Mollo

La Bella: Ciudadanos Ilustres ( 5 )

“¡¡¡ Sariguán !!! ”
( También y por deformación “serigúan” o “sariguá”. )
El “Divino” Roque.
( Pretendida onomatopeya de origen anglo-santalucense,
de desconocido significado, devenida en especie de
contraseña-saludo y adoptada como tal, por
muchos de los que hoy tenemos más de sesenta años.)
Primera Parte

Toribio

( Milongón, letra y música José Monzeglio )

1.-

En Santa Lucía un negro, anuncia las novedades

Y las muertes del lugar.

Se llama Toribio el negro, le gustan las chicas rubias

Y le gusta dragonear.

¡ Qué negro tan divertido, de gusto tan atrevido !
Qué negro más funebrero, pregonero y servicial.-

2.-

Toribio anuncia: remates y bailes
Casorios y pencas, velorios en general
Programas de cine, los pic-nics del Prado
Si el río ha bajado o si juega Nacional.
Le gustan las rubias, las negras también,
Munyinga, munyinga, la vaca mató al tren.
Le gustan las rubias, las negras también
Munyinga, munyinga, la vaca mató al tren.-

1.- (Bis)

“ Muy buenas, Doña Silvana, ha muerto Pancrasio Gallo,

Hoy lo entierran a las tres. ”

“ Tal vez yo vuelva mañana porque estaba muy enferma

La suegra de Don Andrés. ”

“ Me olvidaba de informar que tuvo un varón Rosita,
Y que la hija de Doña Rita está aprendiendo a manejar. ”

2.- (Bis)

Es un noticiario: macabro y galante
Igual que una radio, variado en su pregonar.
El día que falte de Santa Lucía
Dejará una vacante imposible de llenar.
Le gustan las rubias, las negras también
Munyinga, munyinga, la vaca mató al tren.
Le gustan las rubias, las negras también

Munyinga, munyinga, la vaca mató al tren.-

Milongón: género musical que se originó y se desarrolló en  Montevideo. Deriva
del candombe y sus primeros compositores fueron músicos de raza negra de
nuestra capital, cuya identidad, lamentablemente, se ha perdido con el tiempo.
En el principio, fue música compuesta para baile y no para cantar. Luego, se
agregaron las letras.
Munyinga: ( también muchinga y muyinga ) voz de origen afro que significa
negro, negra, especialmente chico de edad. También pícaro o bandido, pero en
sentido cariñoso. ( Negra/o, negrita/o sinvergüenza ) Fuente: Norberto Pablo
Cirio.


En julio de 2000, aparecía el primer artículo en este mismo
medio, de la serie Patrimonio Intangible del Solar, una primera recopilación de
poesía y prosa de autoría de santalucenses, que hablaran de Santa Lucía, sus
bellezas, sus personajes.-
Allí anunciábamos que el milongón de Don Pepe Monzeglio
integraría la misma. En agosto del mismo año, recibo de Monzeglio, una carta
donde amablemente me explicaba datos del personaje. Reproducimos a
continuación, parte de esa misiva ( las reproducciones son parciales pero
textuales ):
“ Me enteré por El Pueblo que va a publicar mi milongón y paso a
darle algunos datos del personaje, por su usted no los conoce. Conocí a Toribio
en el año 1932, cuando nosotros volvimos a Santa Lucía, porque mi padre se
hizo cargo del Biltmore por segunda vez.
El moreno pasaba por el Hotel casi todos los días, repartiendo
programas de cine, avisos de remates o de propaganda de comercios, etc. En
aquel tiempo se realizaba de noche el remate de la Santa Teresita en el kiosco de
Boggio cerca de la Estación. El público asistía de pie y de tanto en tanto alguna
de las jóvenes pegaba un grito: era Toribio que le pellizcaba el trasero y la gente
se reía.
La vaca mató al tren. Un domingo iba para el Parque
“Marcelino Briano” a ver el partido de fútbol y al cruzar la vía férrea, la
locomotora había atropellado a una vaca. El moreno salió a paso agitado a dar la
noticia y le gritaba al público: “ La vaca mató al tren ahí ”, “ La vaca mató al tren
ahí ”.
En ese tiempo vi un domingo a Toribio sentado en un banco de la
plaza esperando la salida de la misa, pero a él no le interesaba el público, sino
las mujeres lindas, que las miraba con sus grandes ojos hasta que se perdían de
vista. ”
Y continúa Monzeglio:
“ El escritor Pedro Leandro Ipuche, que con su familia pasaba
largas temporadas en el Biltmore, le gustaba mucho conversar con Toribio y por
las cosas que éste le contaba de Montevideo, sacó en conclusión que el moreno
debía tener por lo menos cien años de edad, era en el año 1943 ( si mal no sabía
). Toribio se vino para Santa Lucía muy jovencito.
En aquel tiempo yo le compré a un pajarero dos cotorritas y no
encontraba jaula por ningún lado, le pregunté a Toribio y tampoco sabía, pero
tarde de la noche se me apareció en el Hotel con una jaula: le habían dicho que
el almacén de Gesto en la Ruta 63 ( a dos kilómetros ) había jaulas y allá se fue
caminando y cumplió con mi deseo.”

Alfredo Gómez

Letras en Camiseta

El Puente
En esas noches de tormenta,  cuando todavía no ha llegado la lluvia, en mi cama
tibia de niño, el sueño demoraba. El silencio como un globo envolvía entonces
los tejados y yo esperaba el momento en que se comenzaba a oír el ferrocarril. El
sonido del viejo puente de fierro irrumpía en la noche con un in crescendo que
se sofocaba poco a poco. Los ruidos quedaban como  fantasmas sonando en mis
oídos. Yo ya en la locomotora, me despedía del pueblo con un silbatazo largo, y
con el primer trueno que traía la lluvia,  ya me iba soñando con otros paisajes.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Lee de Forest
Sus experimentos en las horas de trabajo le llevaban cada vez más tiempo lo que
perjudicaba su rendimiento y además sus compañeros se entusiasmaron de tal
manera que, en una ocasión, perdieron media hora escuchando por turno las
señales que transmitía Lee con su aparato. Esto puso nervioso a Bill Dean que al
principio había permitido sus experimentos pero, en esta ocasión, perdió la
paciencia y le dijo: “Escuche, De Forest: usted nunca llegará a ser un buen
ingeniero telefónico. Por mí puede hacer lo que se le antoje”. Lee, en cambio,
pensaba que sus experimentos de envío de señales a través de aparatos
inalámbricos podría llegar a ser, en un futuro, beneficioso para la industria
telefónica en general y para la Western Electric en particular.
Lee había cosechado, entre sus compañeros de trabajo, admiradores que se
interesaban por sus experimentos. Uno de ellos, Ed Smythe, era quién mejor
comprendía la importancia del detector electrolítico y participaba directamente
en los experimentos haciendo sugerencias para mejorarlo; un día le trajo la
información de que un rico empresario llamado Johnson que fabricaba equipos
de calefacción en Milwaukee, Wisconsin, se dedicaba además, como aficionado,
a la telegrafía sin hilos y había montado una compañía para explotar ese medio
de comunicación. Johnson estaba necesitando un ingeniero para su nueva
empresa por lo que Lee le escribió esa misma noche informándole sus
conocimientos en la materia y ofreciendo sus servicios. El empresario le
respondió coordinando una entrevista a realizarse en Chicago en el mismo local
de la Western Electric.
Durante la entrevista, Johnson le hizo una cantidad de preguntas y finalmente
le ofreció el empleo preguntándole cuanto quería ganar. Lee le pidió 15 dólares
semanales y el empresario aceptó fijando como fecha de comienzo el 1º de abril
de 1900 en Milwaukee. Cuando llegó a esta ciudad en la fecha fijada nuestro
inventor encontró que Johnson y su ayudante Fournier habían construido un
sistema receptor del tipo del que tenía Marconi, con cohesor y le habían hecho
una serie de modificaciones para lograr la continuidad en la recepción de
señales: con una bomba colocada en la cámara del cohesor y accionada por un
motor pequeño enviaba corrientes de aire con el fin de separar

automáticamente las limaduras de metal agrupadas por el pasaje de la corriente.
A Lee la idea le pareció ingeniosa pero difícil de llevar a la práctica y así se lo
comentó a su nuevo patrón, pero este se sintió ofendido y le replicó que lo había
contratado para obedecer sus órdenes y no para dar opiniones cuando nadie se
las pedía ante lo cual nuestro inventor decidió abstenerse de hacer estos
comentarios en el futuro.

Daniel Gallo
Somos cautos
Casi nadie los comprende
Hablan en la soledad
Su universo los condena
Vaya cruda realidad
Los enlazan a un apodo
Con prejuicio y mezquindad
Sin embargo tienen claro
Que es el bien y que está mal
De sus tantas fantasías
Tal vez tantas no las hay
Los confunden con infames
Que manchen su dignidad
Sabido es que con borrachos
Siempre dicen la verdad
Que también sueñan despiertos
Y de ahí lo original
Los he visto a muchos de ellos
Exaltar su libertad
Pero no se desviven del derecho universal
Sus amores son sagrados
Todo el tiempo brotarán
Amores de Cartón Piedra
Como los cantó Serrat.
Sabido es que con borrachos
Hablan en la soledad
Les confunden con infames vaya cruda realidad
Sin embargo tienen claro
Que manchan su dignidad
Los enlazan a un apodo
Y de ahí lo original
Su universo los condena
Siempre dicen la verdad
Que también sueñan despiertos
Que es el bien y que está mal
De sus tantas fantasías
Tal vez tantas no las hay
Casi nadie los comprenden
Con prejuicio y mezquindad
Se de gente sana y cuerda
Cuando al sol lo traga el mar
Que celebra sin sentido
Aplaudiendo sin parar

Mas nosotros somos cautos
Es hora de festejar.

Ilustraron: Victoriano Pérez, s/d, Brassai

Hoy, Internet no es otra cosa que una caja de resonancia del yo aislado. BCH

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