Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, Sin mapa de ruta, el centrifugado y la confusión nos seguirán acompañando en la
primavera.


Ahora no me conoces
¿En dónde estamos?


Ahora no me conoces de la edición anterior:
Farmacia de Juan Pecoche en Beltran y 18 de Julio.(Susana Lopez)


Omar Adi

BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.

Fantasmagorías.
Somos nosotros quienes asustamos a los fantasmas: más pavoroso que el
fantasma sos vos mismo aterrorizado al verlo.
Es una fantasma hermosa. Cuando pasa hacia el río, tres ojos se clavan en ella.
Acechan tras los sauces el Divino Roque y el tuerto Salaberry. No quieren ni
pueden hacerle daño.
No te asustes pero pueden rodearte. Sentirás que se te estrangula la garganta y
no sabrás si son ellos o sos vos.
El Bolita Reyes vendía lo que podríamos llamar poesía. En otoño, cuando vuelan
hojas y tierrita, vuelan sus versos. Es imposible agarrarlos.
«Estoy solo y no hay nadie en el espejo» decía Borges viendo lo que pocos ven.
El fantasma más tonto es el fantasma vanidoso. El problema es que forman
legión. Por suerte van languideciendo porque no soportan el bulling de los
demás, sabios habitantes de un mundo ideal de humilde y fraterna igualdad.
Es la incertidumbre lo que le encanta a uno, todo se hace maravilloso en la
bruma, aclaraba Dostoievski.

Alfredo Gómez

Letras en Camiseta
Hipopótamo

A vos no te tengo que explicar Santa Lucía, por eso te puedo contar que una vez,
en la estación de AFE, acaricié consolándolo y con pena, a un hipopótamo

joven. Un circo había estacionado en vagones a sus animales sobre la vía
muerta. No sé si fue por más de dos días, lo cierto es que yo vivía a menos de
dos cuadras y fui. Me dio mucha pena verlo ahí encerrado, y tan cerca del río
del que seguramente sentiría su olor y su rumor.
Justamente yo, que no me perdía una película de Tarzán y las actuaba después
bajo los sauces de la correntada, nadando con palo haciendo de cuchillo, entre
los dientes, para luchar con los cocodrilos. Lo qué nos podríamos haber
divertido el hipopótamo niño y yo juntos!

Eduardo Mollo
La Bella: Ciudadanos ilustres ( 4 )

“ Haceme la cosqui” ( cosquillas)
Luisito Manelli, en la Plaza, en el 23 de Marzo…

Toribio
Pedro Leandro Ipuche
“ Y ahora van a desfilar tres personajes de Santa Lucía. Habrá otros más
sabios, más serviciales, más pintorescos.
No los conozco. Son tres figuras de poesía y humanidad.
Empecemos por el negro Toribio. Toribio es el Santón y el cronista de
Santa Lucía. Su centro estratégico es la Parroquia.
Desde allí se mueve y reparte las noticias. Premio al mérito es esto. Oye
misa con los primeros gallos.
Pillín como es, lleva consigo, invariablemente, un juego de té para rifar.
Esa rifa picaresca, según los malintencionados, es el caso repetido del
mismo milagro: el negro saca siempre el juego de marras con el número bendito
que se anota, y cada mes lo porta a la rifa callejera en el envase virgen de su caja
de lujo.
Ya todos están en el sainete. Y ayudan, con buen humor lugareño, al
retinto curtido y suave como yuyo sufrido.
No hay casamiento, no hay bautismo ni velorio que el negro Toribio no
sepa.
Es más: da informes de todos los enfermos, de los forasteros, de los
preparativos para cualquier acontecimiento; de los noviazgos que se inician y de
los párvulos que nacen.
¡ Ah, negro macanudo !
Sin Toribio, Santa Lucía carecería del más fuerte y leal color humano…y
de su boletinero.
Santón: En su tercera acepción, el DRAE expresa: “Persona, entrada en años
por lo común, muy autorizada o muy influyente en una colectividad
determinada ”, definición que podría adecuarse a la descripción de Ipuche.

Tal, entonces, la descripción que realiza Don Pedro Leandro Ipuche,
sobre Toribio. La misma, se encuentra en “Selección de Prosas”, de Biblioteca
Artigas, Colección de Clásicos Uruguayos, Volumen 127, Tomo I, editado por el
Ministerio de Cultura de la época. ( Montevideo, 1968 ).
Ipuche incluye además, en este tomo, ( en páginas 177 a 190 ), otras
descripciones: una pormenorizada de Santa Lucía, y dos semblanzas más: una
del “compositor de vehículos” ( sic ) Don Agustín Soca y la restante de Don
Mateo Legnani, ambas sumamente disfrutables, que datan del año 1939.
En el prólogo de esta Selección de Prosas, Domingo Luis Bordoli (
escritor, crítico literario y profesor de literatura uruguayo, miembro de la
Generación del 45, 1919 – 1982 ), escribe lo siguiente al describir la prosa de
Ipuche:
“ Hay algo de único tanto en la poesía como en la prosa de don Pedro
Leandro. Algo nada raro pero único y verdadero.” Y agrega más adelante: “ Es y
no es ( la prosa ): crónica, historia, memorias, fábula, cuento, autobiografía,
crítica, estampa, entretenimientos, relato de viaje, artículo, ensayo.”
“Santa Lucía” , es el nombre de la parte que incluye el relato sobre
Toribio, incluida en el libro “El yesquero del fantasma”, Montevideo, 1943,
Editorial Biblioteca de Cultura Uruguaya.
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3 Respecto de “El yesquero del fantasma”, Ema Santandreu Morales (
poetisa uruguaya ), en Revista Iberoamericana, Volumen IX, Número 17, de
febrero de 1945, nos dice:
“ El yesquero del fantasma ” no posee esa unidad estética que parece ser la
característica de toda obra bien lograda. Pero, tratándose de artículos sin
articulación previa, a la manera periodística, amable, sorpresiva, ligera,
deducimos que bien vale la pena detenernos con interés en esta obra densa de
atisbos psicológicos, de hondura social, de cordial revaluación de seres que nos
son tan queridos al recuerdo en la vida y en su muerte trazando derroteros de
ética de humanidad y de arte. Y que el autor ha volcado su haber emocional
como una justificación de sus amores, por lo noble, lo bello y lo humano.”
Aunque de neto corte crítico-literario, que puede aparecer como un poco
complicado, nada explicaría mejor, cual es la visión de Ipuche sobre el
“boletinero, ah, negro macanudo ! ”
Breve noticia biográfica
Pedro Leandro Ipuche nació en Treinta y Tres el 13 de marzo de 1889 y
falleció en Montevideo, el 17 de febrero de 1976. Es autodidacta , se desempeñó
como funcionario del Poder Judicial y paralelamente escribió en diversos
diarios y revistas, nacionales e internacionales.
Es Medalla de Oro del Ministerio de Instrucción Pública en 1944, por su
poemario “ Caminos del Canto ”. Es autor de una considerable cantidad de
libros de prosa y poesía, entre 1909 y 1969, e iniciador en esta última y junto con
Fernán Silva Valdés, del nativismo, en el que se funde lo criollo con el
vanguardismo.
Fue Miembro de Número de la Academia Nacional de Letras y ocupó la
Presidencia de la Asociación Uruguaya de Escritores, desde 1955 a 1957.
En lo familiar, es padre de Rolina Ipuche Riva (escritora y periodista,
1920 – 2002 ) y de Pedro Ipuche Riva ( compositor de música clásica, 1924 –
1996 ).

Daniel Da Rosa

ya ni las chicharras cantan de tanto calor…
el cielo es un espejo del infierno
nosotros que nos miramos
olvidados
cortados iguales por la misma tijera
siendo tan desiguales
la noche se pronuncia
los sueños falsos 
desnudos son verdaderos
la felicidad es muy veloz
no hay viento que se exilie
ni lluvia que se aquerencie
el olvido construye su casa
el río ignoto ante nuestros ojos
recuerda lo efímero de la vida
sin embargo la poesía nos amanece.

Félix Montaldo

Personas que abrieron caminos nuevos

Lee de Forest

Lee se puso a leer revistas científicas para buscar si algún investigador había
descubierto una mejor forma de detectar las ondas hertzianas. Para eso
concurría en las noches, después de cenar, a la biblioteca para consultar en
revistas francesas, inglesas, alemanas o norteamericanas. Así encontró un
pequeño artículo que daba cuenta de los experimentos de un físico alemán o
vienés llamado Aschkiness quien había construido un dispositivo electrolítico
que consistía en una fina hoja de papel de estaño colocada en una placa de
vidrio y cortó las hojas en dos con una navaja dejando un pequeño espacio entre
ellas. En el intersticio colocó una gota de alcohol y las conectó a una batería
telefónica. La corriente circulaba entre las hojas de estaño atravesando la gota
de alcohol y producía una señal en el receptor telefónico. Aschkinass comprobó
que la gota de alcohol, después de captar la señal, se “restituía” permitiendo el

pasaje de nuevas señales. El nuevo sistema introducía ciertas mejoras con
respecto al cohesor.
Prosiguiendo con sus lecturas Lee encontró otro artículo que relataba un nuevo
experimento del físico alemán Neugschwender que confirmaba el anterior.
Convencido de que estaba en camino de un descubrimiento importante, Lee
comenzó a construir su propio detector electrolítico siguiendo el camino que
tomaron los alemanes. _
Paralelamente a esto, en la empresa, promovieron a nuestro investigador al
laboratorio dirigido por Bill Dean pero ahora, después de sus nuevos
descubrimientos, este ascenso que antes lo habría entusiasmado ahora le
quitaba tiempo para sus experimentos con el detector electrolítico aunque, por
otro lado, tenía posibilidades de mejorar económicamente y, además, encontró
un muy buen ambiente entre sus compañeros de trabajo. El 30 de diciembre de
1899 recibió un aumento de sueldo a 10 dólares mensuales. Días más tarde se
produjo la ruptura con Jessie Wallace quien, últimamente, no contestaba sus
cartas. Por eso Lee se decidió enviarle una nueva carta anunciándole el fin de su
relación a la cual Jessie tampoco contestó.
Experimentos con el detector de ondas hertzianas
Como le quedaba poco tiempo en su casa para sus propios experimentos decidió
llevar su detector al trabajo para, aprovechando sus ratos libres, continuarlos
allí. Así descubrió que el nuevo sistema también tenía sus defectos porque al
cabo de algunos minutos el aparato dejaba de funcionar; Lee comprobó que la
gota de alcohol se descomponía con el paso de la corriente. Probó primero por
sustituirlo por otros líquidos pero tampoco dio un buen resultado. Luego probó
sustituyendo los papeles de estaño por electrodos de estaño y colocando entre
ellos una capa de polvo de licopodio y peróxido de plomo, el detector funcionaba
durante horas e incluso días.

Daniel Gallo
Profecías en Collage
Ni siquiera te conozco
Pero si me preguntan,
Digo que te conocía los 13
Y ai, mientras Nos siguen pegando abajo,
Convencido de que Siempre Podés Olvidar,
Nos hacen Promesas sobe el Bidet
Y andan festejando
Tribulaciones Lamento. Y ocaso de un
Tonto Rey imaginario,
Esto se parece cada vez más a la Fuga del paralítico
Otra vez no, yo No quiero Volverme tan Loco,
Se pasan inventando, Zapando con la Gente
Todo el tiempo y sin respetar a las Instituciones,
Se nos cuelan en el Inconsciente Colectivo
Como si el mundo estuviera Ceca de la Revolución
Yo siento que estamos en manos del Fantasma de Canterville
Que nos promete Un Hada un Cisne, tesoros y más

Pero bueno, vos estas ahí, pasaría días
Hablando a tu Corazón
Creo en vos y solo con imaginarte
Me siento mucho mejor
Para mi sos el último de Los Dinosaurios
Y discúlpame, a veces soy una Máquina de Hacer Pájaros
En fin, cuando Ya me empiece a quedar Solo
Antes d e la giras, voy a componer
Una Cancioónpon para mi Muerte
No sé, Quizás porque no Soy un buen Poeta
Entonces, te conocía a los 13, hoy tengo 63, largos,
Y te juro hace 50 que Rasguño las Piedras
Cuidate loco , te hago mi última
Confesión de Invierno
Te quiero y siempre, siempre Rezo
Por Vos.

Ilustraron: s/d
Llevo encima todas las heridas de las batallas que he evitado. FP

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