Plantación de Anacahuitas.
Se trata de un árbol indígena que es muy popular entre los uruguayos, podemos encontrarlas en parques, jardines, en rutas
nacionales, calles o avenidas que han sido elegidas y plantadas por los propios vecinos. Dependiendo del trato recibido las
anacahuitas pueden ser árboles de 4 o 5 metros de altura con sombra maciza. Las podemos encontrar fácilmente también en
Santa Lucía, resaltó Legnani.
Esas virtudes son bien conocidas por quienes tienen la oportunidad de disfrutarlas en su casa o su vereda. Como se sabe, también
tiene propiedades para aliviar enfermedades respiratorias, digestivas, además de ser antirreumática.
Como suele pasar con tantas especies desconocemos o minimizamos sus virtudes y aportes a la preservación de la naturaleza.
Gracias a este nuevo proyecto de forestación del Dr. Ramón Legnani, nuestro reconocido defensor del medio ambiente, quien ha
presentado distintos proyectos en defensa del Agua Dulce y la Cuenca del Santa Lucía. El pasado miércoles 27 en una calurosa
jornada la comunidad acompañó a la plantación de anacahuitas en la Plazoleta Santa Lucía Solidaria frente al Centro Auxiliar con
niños, estudiantes y diferentes personas de la ciudad como vecinos de la zona y zonas cercanas.
El Dr Legnani con la visión y reflexión que le ha caracterizado desde siempre en defensa del medio ambiente manifestó que lo que
debió preocuparnos al comienzo, del cuidado de la naturaleza, esa falta de conciencia hoy tiene un daño cada vez más visible,
pero que es un tema que viene ya de largo tiempo.
Preguntando acerca de las virtudes de plantar anacahuitas recordó que esta especie ya hace más de cuatro siglos, cuando un
francés estudió toda el agua que caía en la cuenca del Sena vio que solo la sexta parte llegaba al río, entonces se planteó que esa
parte iba a corrientes subterráneas y que era absorbida por los árboles y el resto se evaporaba, los hechos demostraban que era
así. La acción humana fue liquidando todos los montes nativos, lo que precisamente repercute en todo el ciclo del agua tal como
ya se había observado.
Como se ha visto en nuestro río Santa Lucía el agua de lluvia pega con fuerza la tierra, erosiona los suelos, llena los cauces, lo que
indica que está lleno de sedimentos donde apenas pueden navegar las canoas, donde antes era notoria su navegabilidad tal como
lo señalan las anécdotas del libro Los Cuentos del Abuelo.
Legnani agregó que hace más de treinta años que la represa de Aguas Corrientes no sirve como represa solo sirve para apartar y
direccionar las aguas, de acuerdo a los datos que le aportaron luego de haber realizado un pedido de informes.
Todas las acciones del monte nativo, si se observa su disposición, cada especie guarda una determinada distancia con el agua,
pero hay algunas como el caso de la anacahuita que se adaptan a cualquier terreno. Legnani indica que esta especie se adapta
tanto para un suelo pedregoso, como arenoso o en la falda de un cerro y tiene todas las virtudes del monte nativo de no producir
gases de efecto invernadero como si lo hacen otros vegetales, por eso fue que seleccionó esta especie. Indicó que si se observa un
monte de anacahuitas el agua no llega a pegar en el suelo por que lo hace en las ramas y cae lentamente al suelo de esa forma no
los erosiona , sino que los humedece, penetrando en las capas subterráneas y no llegando con tanta velocidad al río .
Precisamente subraya que, el otro tema es la velocidad de las crecientes que cada vez son más rápidas y con la creciente obra
pública y la desaparición de los montes nativos hace que aumenten mucho las aguas superficiales que corren rápidamente al río.
El lecho de Santa Lucía está lleno de sedimentos por lo que se desborda rápidamente cosa que no ocurría hasta el año 1900
cuando no había crecientes que hubieran llegado a la planta urbana de la ciudad, observó.
Legnani afirmó que aún no se han obtenido respuestas satisfactorias de las autoridades municipales con respecto a esta
reforestación. Se espera por lo tanto que con esta movida de la comunidad y visibilizando la importancia de plantar árboles
nativos en un espacio público se ayude abiertamente con las políticas de apoyo de cuidado del medio ambiente como por ejemplo
contribuyendo a plantar y a cuidar especies de nuestro monte nativo. Se adjuntó que cada una de estas plantas está saliendo $
200 pagada en un vivero, que se debe a la inquietud de un grupo de vecinos del Santa Lucia.
Y.S

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